Frank Blanco: «Soy un cuarentón sensato»

· 27 de febrero, 2018

Frank Blanco se define como sumiller de analgésicos y antiinflamatorios, un cuarentañero que recuerda a Mayra Gómez Kemp como una mujer resultona. En «Sobrevivir a los cuarenta», aborda con humor la crisis de los cuarenta.

 

¿Pero no habíamos quedado en que la edad era un lastre para las mujeres y un atractivo para los hombres?
¿Crees que llevo mal lo de los cuarenta?

Sí, lo llevas mal.
Ostras, pues si yo lo que he querido con el libro es trasladar justo lo contrario; que aparentemente es una mala edad pero que tras analizarla mi conclusión es que estamos fenomenal y atravesamos por uno de los mejores momentos de la vida. Los cuarenta hay que tomárselos como una fase más de la vida. Lo que no sé es si con sesenta se normalizan los achaques y ya no se habla de ello como se hace a los cuarenta. No sé, no sé.

¿Tan mal llevas que te digan señor?
No lo llevo tan mal, pero en el libro y para provocar un poco más de risa, exagero. La verdad es que la primera vez que me pasó tenía 27 o 28, luego ya lo he ido normalizando. Ahora que ya estoy en formato señor hasta me hace gracia.

Dime que te has contado las arrugas.
Pues no, no me lo había planteado nunca. De hecho soy muy fan de las arrugas y por genética es probable que sea de tener muchas. Es posible que en un futuro yo sea Mercedes Milá en versión hombre. Y me gustará, me gustará.

Vamos, que no te planteas ni en sueños plancharte la cara como Camilo Sesto.
No, pero también es verdad que con cuarenta haces cosas que con veinte pensabas que ni de coña. Vamos, que me puede cambiar la mentalidad y hacerme un Camilo Sesto.

¿Tratas de disimular la edad?
Creo que es algo innato pero no solo con cuarenta. Toda la vida me la he pasado intentado engañar con mi edad. Cuando eres pequeño quieres aparentar ser mayor y, cuando eres mayor, tratas de aparentar ser más joven. Vivimos en una insatisfacción permanente y nunca estamos conformes con el ahora.

¿Te sientes viejuno?
No, me sentía más viejuno cuando cumplí los treinta. Ahí sí que me dio el bajón. Este libro me ha servido un poco de terapia. Me siento ahora más joven que hace diez años.

¿El Frank Blanco del libro en cuánto se parece al Frank Blanco real?
Digamos que es una versión de mí. El Frank de verdad no se siente ni con cuarenta años. Creo que me estanqué en los dieciocho o diecinueve.

¡Que tópico es eso de decir que la mente no se corresponde con el físico!
Es que es así, el cuerpo no deja de ser un envoltorio. Hubo un día que eché el freno de mano en mi mente sin darme cuenta pero el cuerpo no se paró. Y creo que eso le pasa a todo el mundo.

Eres, según tu tipología, ¿cuarentón callejero, cuarentañero tronista o cuarentón sensato?
Siento que no estoy realmente en ninguno de esos, pero sí que he estado. También los hay treintañeros y cincuentañeros de la misma calaña. Rectifico, ahora soy cuarentón sensato.

Cómo ser padre primerizo y no morir en el intento, luego Padre con un par, ahora Sobrevivir a los cuarenta, ¿de qué irá el cuarto?
Sobre dónde conviene que te entierren. Es broma. La realidad es que, a día de hoy, no quiero escribir ningún libro más porque sufro bastante en el proceso. Pero… cuando acabé el segundo también me prometí a mí mismo que no habría un tercero. Soy un tio de televisión y radio en directo y necesitaría que mis dias tuvieran más de 24 horas para poder llegar a todo.

Hemos pasado del consultorio de Elena Francis a los Blanconsejos.
Sería gracioso que, dentro de diez años, alguien se acercara a mí y me hablara de los Blanconsejos pero la verdad es que yo no pretendo sentar cátedra de nada. Solo soy un colega que cuenta cosas.

Lo de elegir a Chenoa para el prólogo tiene un por qué.
El primero me lo prologó Piqueras, el segundo mi mujer y el tercero Chenoa porque es mi amiga. Fue curioso, un día me preguntó si iba a hablar de ella en el libro y, tras darle vueltas, pensé que era la persona ideal porque ella también es cuarentañera y tiene una visión diferente a la mia.

Uf, no hemos hablado de salud.
Porque has sido buena y no me has preguntado.

 

Llevo en el bolsillo…
Pues llevo el móvil que es como llevar reloj, bloc de notas y mil cosas. Y llevo un Espidifen porque nunca sabes cuando tus compañeros te pueden provocar un dolor de cabeza y hay que estar preparado.

Amparo Barbeta

Redactora de URBAN


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