Diez hábitos para cuidar el corazón

· 27 de septiembre, 2018

El próximo 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón, una fecha que pretende concienciar sobre las enfermedades cardiovasculares y promover medidas preventivas capaces de reducir su impacto en la sociedad, ya que causan –junto a los infartos– 17,5 millones de muertes al año, tantas como el SIDA, la tuberculosis, la malaria y la diabetes, más todas las variantes del cáncer y las enfermedades respiratorias crónicas juntas.

Aunque suene a tópico, llevar a cabo hábitos saludables reduce drásticamente la posibilidad de padecer alguna afección cardiaca y, al mismo tiempo, mantiene en plena forma al corazón para que las relaciones sexuales lleguen a su punto culmen. Por eso, en la rutina diaria se puede incorporar estos 10 hábitos que, a la larga, son beneficiosos:

Dieta equilibrada: Una buena alimentación puede llegar a reducir hasta un 30 por ciento el riesgo de enfermedad cardiovascular. La dieta más recomendable es la mediterránea, basada en un alto consumo de productos vegetales, pan, cereales, aceite de oliva y vinagre.
Incorporar el Omega 3: Una investigación la American Heart Association ha demostrado que las grasas insaturadas, entre las cuales se encuentra el Omega 3, son saludables para el corazón.
Descansar las horas necesarias: Para prevenir problemas cardiovasculares, es aconsejable dormir siete horas seguidas por la noche, tal y como publicó un reciente estudio del Hospital Universitario Miguel Servet
Evitar las situaciones de estrés: La ansiedad afectan directamente a la salud cardiovascular, aumentando la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la demanda de oxígeno del corazón.
Cuidar la salud bucodental: Limpiarse tres veces los dientes al día y acudir regularmente al dentista previene de bacterias en la boca, ya que estas pueden pasar a la sangre y afectar al organismo.
No fumar: El tacabo afecta al corazón tanto en su funcionamiento interno como en la circulación sanguínea debido a que la nicotina incrementa los triglicéridos en sangre.
Practicar deporte: El sedentarismo es altera ciertas neuronas, perjudicando también al corazón. Con hacer ejercicio de manera habitual se consigue que las arterias sean más flexibles.
Vigilar el colesterol: El nivel de la lipoproteína LDL (colesterol malo) debe estar por debajo de los 160 mg/dl, porque si no la circulación sanguínea puede verse dañada. A su vez, lo óptimo es tener el colesterol ‘bueno’ (HDL) por encima de los 40 mg/dl.
Controlar el peso corporal: Las células grasas crean sustancias inflamatorias que afectan al tejido cardiaco y provocan que empeore la tensión.
Ojo con la sal: Exceder los niveles recomendados de consumo de sal en las comida, según Boston Medical Group, aumenta la presión arterial, factor de riesgo en accidentes cardiovasculares.

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