Reyes Monforte: «Vuelvo a respirar, a reír y sentir que existe el domingo»

· 15 de mayo, 2018

Texto: Amparo Barbeta

Confiesa que escribir «La memoria de la lavanda» ha sido toda una terapia para ella. En su última novela, Reyes Monforte narra la historia de cómo una fotógrafa sobrevive a la pérdida de su marido. Reyes sabe de lo que habla. El libro se lo dedica a Pepe Sancho.

¿La memoria de la lavanda es una novela de alivio?
Sí, es una llegada a meta, un vaciarse y un compartir lo más grande que me ha pasado con los lectores [la muerte de su marido].

Si es una llegada a meta será un punto de partida ¿hacia dónde?
A seguir el camino. Era algo que tenía pendiente y que durante un tiempo no fuí capaz de desarrollar porque no me veía con la fuerza y la capacidad suficiente para escribir una novela con la autenticidad necesaria que requiere el lector y a la que yo me obligo al escribir.

¿Cuántas lágrimas has derramado escribiendo el libro?
Algún río de lágrimas ha caído pero también alguna sonrisa. No es una novela triste aunque habla de cómo se sobrevive en mitad de una pérdida. Creo que es un relato optimista porque arranca de una mala experiencia pero hay que seguir respirando, tomándote el pulso, hablar con los amigos, riéndote… Me gusta una de las frases de Lena en la que se pregunta si volverá a reír, que era una de las preguntas que yo más me hacía cuando se marchó Pepe. Yo, que siempre he sido de risa fácil y un poco escandalosa, me costó casi dos años volver a reír.

Narras un viaje corto, de apenas 50 horas, pero muy intenso.
Es un viaje físico de 48 horas, aunque luego hay un salto de tres años porque la novela quiere insistir en la esperanza y en que el túnel, por muy largo que sea, siempre tiene una luz al final aunque al principio estemos cegados y no la veamos. El viaje físico se convierte en un viaje interior y existencial donde el lazarillo es la memoria y los recuerdos. Le he dado a la novela mi mapa emocional pero la trama literaria no tiene nada que ver conmigo.

De entre todas las flores, por qué la lavanda; de entre todos los colores, por qué el azul y, de entre todos los meses, por qué mayo.
Sabía qué historia quería contar pero no en qué escenario colocarla. Pensé en el Mediterráneo pero creí que no me iba a dar la distancia emocional suficiente para hacerlo como yo quería. Esta novela ha sido una terapia para mí pero no quería que el lector se convirtiera en mi psicólogo porque el lector lo que quiere es entretenerse.
Unos amigos me invitaron al Festival de la lavanda que se celebra en Brizuela y al llegar pensé que ésta era la pieza que me faltaba.

¿Buscaste por empatía que la gente se identificara con Lena, una fotógrafa que acaba de enviudar y viaja para esparcir las cenizas?
Toda novela nace de un chispazo, de algo que te sucede. En este caso fue la pérdida de mi marido, pero veía absurdo convertirlo en el centro de mi novela porque todos tenemos pérdidas y problemas y a cada uno nos duele lo nuestro…

Escribes que la infancia nos manda postales del pasado para entender el presente y recordarnos cómo éramos en realidad. ¿Cómo es Reyes Monforte?
Una superviviente, pero como todos. Somos corredores de fondo y vamos superando obstáculos y subiendo peldaños. Soy alguien que ha vuelto a respirar, a reir, a sentir que existen los domingos y a no ahogarme cada vez que escucho la voz o veo una foto de mi marido.

Una obra más, la mujer y el amor son los ejes de tus libros.
No es algo premeditado porque el amor es cosa de dos. En este caso, Jonás, que es la persona ausente, es el que más presente está en toda la novela porque es el epicentro de la historia.

En muchos de tus libros, aparecen mujeres oprimidas y sometidas. En la España del siglo XXI la violencia de género se ha convertido en una lacra. ¿En qué sociedad vivimos?
Es verdad que empezaban las historias como víctimas pero eran personajes con tanta fuerza interior, valor y coraje que lograban salir victoriosas. Y ese es un buen mensaje. Ahora, tras gritar y llenar la calles, estamos viviendo un momento muy emocionante.

¿Qué sientes al ver a alguien leyendo uno de tus libros?
Me pongo tan contenta que estoy por besar a la persona. Soy muy fan del metro y ver las caras que el lector pone es muy emocionante.

No sé si preguntárselo a Lena o a Reyes. ¿Se sobrevive a la pérdida?
Sí, y ésta es la prueba, pero cada uno tarda un tiempo en salir de ella.


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