El presidiario galáctico: Tejidos inteligentes

· 8 de mayo, 2018

Fotografía: David Peris (interiores) y Lua Frabrizi (exteriores)


Texto: Susana Golf

No, los presos de Alcatraz -probablemente la prisión más famosa del mundo- no llevaban uniforme de rayas ni grilletes. El primer alcaide de ‘La Roca’ los abolió. Pero permanecen en el imaginario colectivo. Alcatraz cerró en 1963, al año siguiente de la legendaria fuga. 55 años después, el reflejo de las rayas de reo es, en la colección de la valenciana Cache Croche, un tejido inteligente tornasolado. El pasado y el futuro. El presente.

Tejidos que cambian de color, que se ‘autoreparan’, wearables (o tecnología para llevar puesta), prendas que envían tus constantes vitales al smartphone, calcetines que aplican crema hidratante mientras se camina, vaqueros que funcionan como una pantalla táctil, chaquetas que recargan baterías o vestidos de alta costura a base de LEDS. El futuro ya está aquí.

Los textiles técnicos, inteligentes, saltaron de la industria al deporte y del deporte a la pasarela. Ya no es extraño que los diseñadores se valgan de la impresión 3D, incluso en la alta costura (Iris Van Herpen), MBFW reserva un espacio a estas innovaciones (el Certamen Ego Samsung Ego Innovation Project) y la famosa gala Met estuvo dedicada, en 2016, a «La moda en la era de la tecnología» (Claire Danes lució un vestido que se iluminaba gracias a la fibra óptica y Karolina Kurkova, a base de luces LED). València es un punto estragético en el mapa nacional al respecto, gracias a la presencia del instituto tecnológico textil Aitex, que investiga en esta línea. A pesar de su aspecto plástico, futurista o tecnificado, este tipo de producciones suele ser al tiempo sostenible y mucho más respetuosa con el medio ambiente que la tradicional.

Los tejidos inteligentes son uno de los pivotes que sustentan la colección de Alba García, Cache Croche, alumna de la Escuela Superior de Arte y Diseño de València: un tejido plastificado 100 % poliéster, otro texturizado reflectante que reacciona a la luz del flash (y pasa del negro al blanco) y otro de efecto tornasolado que evoca las tópicas rayas de los uniformes del presidio… Porque esa es la inspiración de la colección masculina Alcatraz, que fue el proyecto final de la asignatura Colección de Autor de Alba (con Isbel Messeguer como tutora) y se presentó en la reciente pasarela de Algemesí y hoy lo hará de nuevo en el festival de Fact (festival de arte y tecnología) de la misma localidad. El mundo carcelario. La diseñadora explica que fue el testimonio (real) de un conocido -infancia dura en las calles, paso por bandas latinas, asaltos y detenciones, un año y tres meses de condena y, al fin, una vida nueva- la que le dio la idea. Se trataba de rescatar la estética jail combinando vintage (el naranja, las rayas) y vanguardia (los tejidos tech) a base de monos, abrigos reversibles y sastrería clásica actualizada (por ejemplo, con mangas de charol: multitejidos). Con detalles estilísticos macarras, bad boy, como tatuajes (también inspirados en los que realmente llevaba el conocido fuente de inspiración), imperdibles, etc… Unpantone oscuro («noches encantadas»), azules, negros, grises, con la única concesión al naranja presidiario. Se trataba, explica Alba, de reflejar la «capacidad de adaptación», la «necesidad de supervivencia en un mundo prisionero por la sociedad», un estado de ánimo «cuyo paradigma es la cárcel y la opresión».

La autora buceó en los archivos de la mítica Alcatraz (uno de cuyos internos de mayor renombre fue Al Capone), en otras cárceles, incluso contactó con «el preso más guapo del mundo», Jeremy Meeks, que tras salir en libertad inició una carrera como modelo. Alcatraz, la cárcel más famosa y teóricamente segura del mundo, vivió catorce intentos de fuga. Se cree que lograron escapar tres hombres. Nunca se supo a ciencia cierta qué fue de ellos.


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