Yunke: “Todos mis efectos de magia son totalmente originales”

· 4 de mayo, 2018

Yunke, el mago valenciano más televisivo e internacional, presenta por primera vez un espectáculo de gran formato en el Teatro Olympia (València). Se trata de Hangar 52. Ilusiones clasificadas, e incluye el número con el que, en julio, participará en el Mundial de Magia de Corea del Sur.

Yunke es un mago de lo más televisivo, pero a él lo que le gusta de verdad es el escenario. Y si es de los grandes, como el del teatro Olympia, donde actúa hasta mañana, domingo, día 6, fantástico. Teatro grande, para un gran espectáculo, Hangar 52. Ilusiones clasificadas, estreno en España tras una exitosa gira por treinta ciudades chinas. Salvador Vicent Martínez, castellonense de la Vilavella, Yunke en honor de su abuelo herrero, lo presenta así: «Se llama Área 52 en referencia al conocido misterio de la Área 51 estadounidense, pero con referencia a las 52 cartas de la baraja [de origen francés]. Es un espectáculo de gran formato, con grandes ilusiones. De los que no existen en España. Para ver algo así, hay que ir a Las Vegas…».

¿Tiene estructura teatral o se trata de episodios sueltos?
No hay un guion. Digamos que presentamos microhistorias distintas. Yo creo que si cuentas una historia, la potencia de la magia se desvanece. De manera que en el espectáculo soy yo mismo, Yunke, entrando ahora en la Ruta de la Seda de Marco Polo, ahora en el universo de Leonardo da Vinci y sus máquinas…

¿Qué clase de números verá el público?
Muchos y variados. Desde un número de escapismo muy arriesgado, porque estoy colgado boca abajo sobre un cepo y con una camisa de fuerza puesta, a números de participación. Por ejemplo, en un momento dado, una persona subirá al escenario, desaparecerá y volverá a aparecer entre el público. Y será real, porque jamás utilizamos compinches en nuestros números. Incluso los magos que vayan a verlo se sorprenderán, como ha sucedido en China. Hay también cosas relacionadas con la II Guerra Mundial y Jasper Maskelyne [el gran ilusionista británico es conocido como «el mago de la guerra», porque se dice que con sus trucos logró engañar a los nazis en varias ocasiones]…

¿Pero si tuviera que destacar uno de esos efectos entre los demás…?
Una pieza que hacemos con el Hombre de Vitrubio, de Leonardo da Vinci. Es una gran novedad y, para mí, muy importante en el mundo de la magia, un efecto muy poderoso. El público verá como, literalmente, me parto en dos en sus narices. Sin telas por delante, sin cubrimiento de ningún tipo. De hecho, es el número que voy a presentar en Corea del Sur en julio, donde representaré a España en el Mundial de Magia, dentro de las Grandes Ilusiones. Pero, de todos modos, quiero decir que la gira china nos ha demostrado ya que este es un espectáculo muy equilibrado, en el que cada una de sus partes tiene un gran interés.

Usted crea en Esferatum, el laboratorio de investigación que ha montado en su pueblo natal. ¿Cómo es el proceso?
Sí, somos un equipo de cinco personas trabajando. ¿Cómo? Lo primero es saber qué puedo hacer con la magia: aparecer, desaparecer, transformarme, mutilarme, una teletransportación, restaurar piezas, levitación, suspensión (levitar con un solo punto de apoyo)… Después, si, pongamos por caso, quiero partirme en dos, busco en la historia de la magia al creador de ese efecto y todas las versiones existentes. De ese modo, yo podré crear la mía, totalmente distinta, que es lo que a mí me apasiona. Por eso cuando la gente ve algo como Hangar 52 se pregunta cómo es posible ver un espectáculo de casi dos horas en el que todos los efectos son nuevos. Lo que se hace habitualmente es comprar el efecto e interpretarlo. Yo no hago eso, yo creo antes de interpretar, son originales.

¿Y cómo buscar un efecto en la historia de la magia?
La magia tiene 5.000 años de antigüedad. Hay miles de libros (conozco a un señor en Portugal que tiene doce mil volúmenes distintos). Y hay carteles, grabados… Solamente viendo un grabado, yo puedo imaginar cómo se hacía el efecto o cómo era la técnica en ese momento. Y después hay que adapartarlo a técnicas y conceptos actuales.

Porque cautivar al público del siglo XXI exigirá maneras de actuar y presentaciones muy distintas…
Completamente. El público de hoy está acostumbrado a la televisión, a los videojuegos, a la rapidez… Por eso mismo, el lenguaje de la magia se ha hecho, a su vez, un poco televisivo, en el sentido de que el ritmo es fundamental, las piezas tienen que ser cortas…

Antes destacó el Hombre de Vitrubio entre los efectos de Hangar 52. ¿Y si le pido que nos diga de cuál se siente más orgulloso en el conjunto de su trayectoria artística?
De una rutina que estrené en el año 2000, en Lisboa, en el Mundial de Magia. Con ella quedé subcampeón del mundo y supuso que me contrataran para actuar en otros mundiales después. Digamos que esa rutina fue la que me catapultó internacionalmente. Era una rutina teatralizada, que contaba una historia muy breve (las rutinas de competición duran diez minutos como máximo), en la que yo me abro la camisa y, del interior de mi cuerpo, sale otro individuo, una especie de demonio espectacular. Impactó muchísimo, y a partir de ahí no paré de trabajar. Y mira, precisamente ahora, dieciocho años después, me presento otra vez al Mundial con lo de Vitrubio, que creo que funcionará muy bien.

Termine usted.
Que la gente venga al Olympia. Pero que venga con ojos de niño.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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