Nina Kaptsova: “La danza está por encima de cualquier prejuicio o discriminación”

· 23 de abril, 2018

Con motivo del Día Internacional de la Danza, que se celebrará el próximo día 29, la Rambleta ha programado cuatro jornadas antes, el miércoles 25, una Gala Internacional de la Danza en la que intervendrán grandes figuras del prestigioso Bolshói de Moscú. Entre ellas, la primera bailarina Nina Kaptsova, que interpretará sus piezas a dúo con otro de los grandes como Alexander Volchkov.

Nina Kaptsova (Rostov del Don, Rusia, 1978) actuará por primera vez en València el próximo 25 de abril, miércoles, dentro de la Gala Internacional de la Danza programada por la Rambleta con motivo del Día Internacional de la Danza (domingo día 29). Sin embargo, la primera bailarina del prestigioso Bolshói de Moscú afirma que sabe muy bien que «en España el público es muy cercano pero igualmente exigente, por lo que voy dispuesta a dar lo mejor de mí. Por otra parte, esto es lo que hago siempre, porque no se puede defraudar a los espectadores, que, lógicamente, siempre esperan lo mejor, un gran espectáculo, como creo que es el que presentaremos allí el miércoles. Estoy muy contenta con mi estreno en València». Evgeniya Bespalova firma la dirección artística del espectáculo.

Forma usted parte de un grupo de bailarines de primer nivel mundial, que interpretarán algunos pas de deux. Concretamente, ¿qué harán usted y Alexander Volchkov, su pareja artística para la ocasión, y qué atractivo cree que tiene el programa para el público?
Alexander y yo estamos en el Teatro Bolshói desde hace tiempo ya, de modo que bailamos juntos con bastante frecuencia. Él es una pareja de enorme calidad, toda una referencia mundial, que me da toda la confianza en mis interpretaciones, porque la compenetración entre un dúo de bailarines es absolutamente esencial. En esta gala bailaremos el adagio del ballet Raymonda y el pas de deux de la obra Don Quijote, uno de los más famosos de la historia del ballet. Un pas de deux es un momento sobresaliente en un ballet, donde los bailarines principales se entregan al máximo. En València, el público podrá ver diversas obras coreográficas y musicales, que les permitirán identificar las diferentes épocas y movimientos absolutamente influyentes de la danza clásica.

¿Qué destacaría del resto del repertorio y de sus colegas que interpretarán ese programa?
En la gala estarán presentes cuatro parejas de bailarines principales, con un repertorio íntegramente clásico. Además de las obras Raymonda y Don Quijote, que, como he dicho, interpretaré con Alexander, el programa incluye también los pas de deux de El Corsario, El lago de los cisnes, Scheherazade, La Esmeralda, El Cascanueces, La Bella Durmiente, y el solo de La Muerte del Cisne y Gopak.

Vienen ustedes a València programados dentro de las actividades relacionadas con el Día Internacional de la Danza. ¿Cree que es necesaria una conmemoración de este tipo? ¿Qué aporta, en su opinión, a su disciplina artística?
La danza es nuestra vida. En Rusia llevamos la danza muy dentro y muy en serio, es parte esencial de la cultura. De modo que las galas de danza son una forma de homenaje y suponen una especie de best of. También existe una variante más clásica. Todo lo que promueva la danza es bueno, como lo es hacerlo celebrando este día.

Vayamos a otra cosa, si me lo permite. Si trasladamos a su universo artístico los problemas de la mujer en relación con el patriarcado, ¿qué podría decirnos? ¿Tiene problemas en este sentido, evoluciona o, por el contrario, se encuentra con resistencias y no avanza lo que debería?
Al contrario, la danza es una disciplina absolutamente agregadora, que está por encima de cualquier prejuicio o discriminación. En la danza no hay espacio para la intolerancia.

Además de una depuradísima técnica, una bailarina de su nivel debe imprimir una gran fuerza dramática a sus interpretaciones. ¿Se considera a sí misma lo suficientemente equilibrada en cuanto a estos talentos? ¿Qué importancia le da a uno y al otro?
Creo que no soy la persona más indicada para hablar de mí misma. Pero diré que no hay dos artistas iguales. En un gran teatro existen siempre diversos bailarines principales, y cada uno interpreta distintos personajes de acuerdo con sus características. La capacidad dramática es una de las cualidades que debemos tener, porque es una parte importante en la interpretación de nuestros personajes. Además de la técnica exigida a un bailarín, lo emocional también es fundamental para que el público pueda sentirse en la piel del personaje.

¿Cuáles son sus recursos interiores a la hora de buscar la inspiración para ir construyendo una coreografía, cómo se va imaginando en su mente los movimientos a ejecutar?
Se hace un trabajo diario con los coreógrafos, para garantizar que el resultado final en escena sea el esperado. Desde mi punto de vista, es esencial comprender la historia, saber exactamente qué es lo que el coreógrafo quiere transmitir con cada movimiento, y después viene la interpretación. Yo busco siempre darle algo de mí misma al personaje, para intentar hacer de mi interpretación algo único.

El tiempo de una bailarina como usted es, por naturaleza, efímero. ¿Afronta esa futura etapa con serenidad y ya sabe qué hará cuando deje de bailar como lo hace ahora?
Es la pregunta que más hace temblar a un bailarín. En este momento me siento bien, y es esto lo que quiero seguir haciendo. Cuando ese día llegue, espero que sea tan especial como el primero.

¿Qué conoce de la danza española y cómo la enjuiciaría desde el punto de vista de la calidad?
Nacho Duato y Tamara Rojo son dos símbolos de la danza en España. Existen muy buenos profesionales en todos los países, y España no es diferente.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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