Carlo D’Ursi: «Lucho para mantener la cabeza fría y no dejarme arrastrar.»

· 23 de abril, 2018

Texto: Amparo Barbeta

Carlo D’Ursi ha hecho del cine su medio y modo de vida. Italiano de nacimiento y español de adopción, el actor, productor y director, presenta hoy en el Festival de Málaga, Tabib, la historia del último pediatra de Alepo.

Dicen que todo esfuerzo tiene su recompensa. Carlo D’Ursi bien lo sabe. Tabib, el cortometraje escrito y dirigido por él mismo en 2016, no deja de cosechar éxitos. Aunque éste sea un término que a él no le guste. Como actor, en breve, estará en pantalla con su último trabajo, Jefe, donde comparte protagonismo con Luis Callejo y Juana Acosta. En verano se estrenará ¡Oh Mami Blue! con Carmen Maura y se emitirá en La 1, Sabuesos.

«Tabib» le está reportando muchas y gratas satisfacciones. Hábleme de este cortometraje.
Tabibes la historia del llamado último pediatra de Alepo, asesinado por una bomba que cayó encima del hospital Al Quds mientras intentaba salvar la vida de un niño. Su vínculo con la campaña Protección de salud en peligro del Comité Internacional de Cruz Roja ha sido determinante ya que, además de los premios que ha ido ganando, ha permitido que el cortometraje se transformara en un potente elemento nde sensibilización en contra de los ataques a hospitales y personal médico en conflicto. El corto narra las últimas horas del médico en el hospital. Mientras el caos de los pasillos y la desesperación de médicos y pacientes se impone, Mohamed no huye y entra en el quirófano en el que sólo queda un niño herido de 9 años y dos enfermeras. Con la vida del niño en juego y pesar de poner su vida en peligro, Mohamed decide operar e intentar salvarlo.

Un tema duro.
Tabib habla de valentía, de perseverancia y de entrega desinteresada. El doctor Wasim Maaz, como otros millones de trabajadores humanitarios, dedica su vida a los demás y encarna la esencia de la vocación médica, de curar y aliviar el sufrimiento humano. No es fácil elegir un fragmento de la vida de una persona como nuestro héroe para hacer un cortometraje. Cada uno de estos particulares héroes merecería ser protagonista en un largometraje.

¿Qué mensaje pretendía mandar?
Un mensaje sobre el respeto que le debemos a todos estos héroes. He tratado de sensibilizar al público sobre el tema de los ataques contra el personal sanitario en zonas de conflicto.

Su corto está recibiendo muchos premios. En este último año, ¿se le ha disparado el ego?
El ego es inversamente proporcional al éxito. No me cansaré de decirlo y repetirlo, es mi mantra personal. Aunque parezca curioso, lo que más está en peligro a medida que se sube en la carrera, es la dignidad y el amor propio. Lucho a diario para mantener la cabeza fría y no dejarme arrastrar por los acontecimientos.

Pero no me negará que los premios abren muchas puertas.
Un gran amigo y mentor siempre me decía: ‘Los premios no se ponen en la mesa para comer, son la engañifa del ego’. Los premios tienen la importancia que cada uno le quiere dar y hay que tener cuidado porque crean apego. Intento que mi mayor premio sea contarle un éxito a mi madre o mi pareja, ver sus ojos de alegría y satisfacción.

Es director y también actor. En breve estrenará la películaJefe y ¡Oh Mami Blue! y se emitirá en La 1 la comedia familiar Sabuesos. No me negará que el 2018 pinta muy bien.
Estoy trabajando en un régimen de esquizofrenia profesional controlado [ríe]. Me voy cambiando el gorro de actor, productor y director cada día con más soltura [ríe]. Este es mi gran reto.

Pues no le pido que elija, pero sí que me diga de las tres facetas con cuál disfruta más.
Nací como actor y disfruto mucho con ello. La vida me ha brindado la posibilidad de disfrutar también de otras carreras. Las tres cosas conviven en paz y armonía como buenos hermanitos… casi siempre. Te diría que disfruto inmensamente haciendo realidad las ideas, convirtiendo en algo tangible lo inmaterial, y en cada una de mis facetas voy aprendiendo a interpretar bien, lo que diría, es mi papel. Si tuviera que elegir, creo que ya he encontrado mi vocación: soy un constructor. Materializo un proyecto como productor para convertirlo en película, materializo un texto para darle vida como actor, y lo de director… es que acabo de perder la virginidad, ¡y cómo la he perdido!

Cuando el éxito llega tras tanto esfuerzo, ¿se saborea más?
No considero en absoluto que haya llegado al éxito. El camino es largo y tengo muchas ganas de seguir trabajando por y para el cine.

En Jefe da vida a un pelota de manual quien en realidad es un embustero rencoroso. Un perfil que, lamentablemente, abunda.
Interpretar a villanos es mucho más divertido que a héroes. Ha sido muy divertido meterme en la piel de Gómez. Es un personaje al que tengo mucho cariño. Gómez sufre a diario las vejaciones de su jefe (Luis Callejo) y ha encontrado la manera de poder sobrevivir en un entorno hostil. Siempre hay una cara B.

¿Cómo se defiende a un, permítame, lameculos?
Con mucho humor. Gómez trabaja en la empresa desde el principio y ha encontrado su manera de romper el techo de cristal que su jefe le ha impuesto. No ha tenido las agallas de enfrentarse a él, pero a lo largo de la película tiene su catarsis y esto ha sido muy liberador, tanto para el personaje como para el actor.

De los antihéroes, a veces, se aprende mucho.
Los antihéroes son unos supervivientes. Han aprendido a llevar la carga de la vida a su manera y si se han hecho así es por alguna razón de peso. Gómez ha trabajado catorce horas al día en los últimos quince años y no ha recibido nada a cambio. Bueno sí, humillaciones.

Comparte protagonismo con Juana Acosta. ¿Qué tal el rodaje?
Trabajar con Luis Callejo y con Juana Acosta, los dos protagonistas, ha sido un continuo aprendizaje. Cada uno interpreta la profesión de una manera muy distinta y ambas son extremadamente exitosas.

Formó parte del equipo de El Deseo. ¿Cómo es trabajar y compartir proyectos con Pedro Almodóvar?
Mi época en El Deseo fue relativamente corta y representó el inicio de mi carrera en producción de cine. Decir que compartí proyectos con el maestro Pedro Almodóvar sería faltar a la verdad y un atrevimiento por mi parte. Entre otras cosas, colaboré en la publicación italiana de Fuego en las entrañas y tuve mucho contacto con él a raíz de ello. Lo que más aprendí de Pedro es que por mucho que te digan que no puedes, si tienes algo que contar, lo puedes conseguir.


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