Luz Casal: «Demostrar no me disgusta, es más, me resulta estimulante»

· 16 de abril, 2018

Fotografía: Juan Pérez - Fajardo


Texto: Amparo Barbeta

Con Que corra el aire, Luz Casal se ha colocado directamente en el primer puesto en Itunes y en la lista de ventas. El público tenía hambre de ella. El día 21 actuará en Les Arts. El título del disco, apunta, es «una forma de expresar la necesidad de aire fresco, de aire que ventile pensamientos y situaciones que no nos gustan; es la necesidad de desprenderse de lo malo para que entre aire puro»

Tras casi cinco años sin grabar temas nuevos, Luz Casal publicaba a comienzos de marzo Que corra el aire. Un álbum que, según la solista, es el «mejor disco» de su carrera. Luz, una vez más, se muestra auténtica. Sin etiquetas, pero con denominación de origen. Luz Casal, con más fuerza que nunca, ha vuelto.

¿A qué o a quién le canta Luz Casal?
Este disco tiene un carácter, o al menos así lo he percibido mientras lo hacía y una vez acabado, de mucha esperanza. Las canciones tienen temáticas por las que tengo una cierta preocupación como el tiempo, la pérdida de tiempo y por ese afán por no disfrutar del momento; también, por el homenaje a personas que no están físicamente pero que sí están presentes. Cualquiera que escuche mi disco verá que no se puede definir con una frasecita simple.

Para una cantante como usted, ¿el más difícil todavía es el no tener que demostrar nada pero tener que partir de cero en cada nuevo álbum?
Cada disco es un empezar de cero, sin ninguna duda. Cuando haces discos con tanto tiempo entre uno y otro [casi cinco años], aunque parezca que nada cambia, sí cambian muchas cosas, porque varían los hábitos, los gustos, la forma de acceder a la música… cosas que marcan el desarrollo de tu trabajo. En este sentido, y como se tiene tendencia a olvidar fácilmente lo conseguido y el éxito logrado, es como que nada sirve y está bien emprender este tipo de aventura. Demostrar no me disgusta, es más, me resulta incluso estimulante.

¿Percibe cómo van rejuveneciendo sus seguidores?
Sí, eso es normal. No me parece nada sorprendente. Viene muy bien porque hay gente a la que no le resulta indispensable la música y la gente más joven tiene una mayor tendencia a salir. Agradezco y me parece muy interesante que haya gente joven a la que intereso. Es como mínimo estimulante, ver cómo tus ideas y sensaciones son compartidas por gente tan diversa. Siempre me ha gustado la idea de hacer canciones que no sean para gente estrictamente como yo, que piense, que tenga los mismos gustos o que pertenezca a mi generación. Me parece más atractivo convencer a alguien que sea diametralmente opuesto a mí.

Habrá notado que, una de las cosas que más ha cambiado en los últimos años, es cómo se consume ahora la música.
Ahora es como menos imprescindible. La gente tiene una relación con la música distinta, sí.

 

¿Estamos ante un buen o mal momento de la música?
No sé valorar porque no tengo información. Hablar en términos generalistas es muy simplista y parcial porque no me dedico a analizarlo. Sí te puedo decir que, a través del Festival de la Luz que este año celebra su séptima edición, hay una cantidad importante de gente muy joven que hace cosas muy interesantes, variadas, de estilos muy amplios, con talento y con muy buena preparación. Por lo que, si tuviera que valorar para dar respuesta a la pregunta, diría que estamos en un buen momento a nivel de creación, de compositores, autores y músicos. Hasta ahí llego.

Dice en la canción Que corra el aire, que «es mi casa el templo donde me guardo, donde me aíslo». Aprovecho para preguntarle si Luz Casal es una mujer casera.
No lo soy afortunadamente porque, si lo fuera, sufriría muchísimo porque no estoy casi nunca en casa. Lo que ocurre es que, cuando regreso, veo que ahí es donde me guardo; donde guardo mi ropa, mis trastos, mis discos, mis libros… El lugar en el que solo entra aquello que me resulta agradable; en contrapartida, fuera me encuentro de todo y no necesariamente siempre lo que más me gusta.

Y a la hora de componer ¿es una mujer de rutinas?
Cuando tienes un cierto espíritu o el hábito de observar lo que hay a tu alrededor, aparte de observarte y mirar hacia tu interior, lo normal y natural es que aparezca una frase melódica, un título o una historia posible. En ese sentido, para mí no hay un lugar determinado para que eso ocurra. Cuando empieza el desarrollo, que es donde sudas más, entonces sí hay una cierta disciplina y no me levanto hasta que no acabo esa estrofa. Pero no tengo casi ningún tipo de hábito ni rutina.

¿Todas las canciones que empieza a escribir las termina o, si ve que no le salen, las aparta o descarta?
No fuerzo la máquina. Una cosa es esforzarme en terminar algo porque sé que estoy en el camino porque no me puedo dar por vencida, y otra, forzar porque quiero acabar algo aunque no tenga ningún tipo de estímulo. Tengo ejemplos a montones de canciones que empecé. Sumisa, por ejemplo, la rematé como tres años después; estaba ahí prácticamente, pero me faltaba una frase y pasados tres años, le añadí una sencilla frase y la terminé. A veces pasa esto, y otras ves que tienes el día o que tienes una idea muy clara y, tal como la haces, la desarrollas y la rematas si no en el mismo día en poco tiempo.

En Miénteme al oído habla de engaños y mentiras y dice que los años enseñan que «es mejor un caída, que vivir la nube de otra vida». ¿Vivimos en una burbuja que es una gran mentira?
Lo que quería explicar es que vivimos como a través de los otros, como si no tuviéramos una vida propia, como si no pudiéramos discernir que esto, por más interesante que resulte para una grandísima mayoría, a uno no le aporta nada y es preferible optar por tomar tu camino, el que tú decidas, aun a riesgo de que te pegues un porrazo. Esa, si la tomas, es tu decisión y trae consecuencias… Creo que resulta mucho más interesante, vital y atractivo seguir tu estela que seguir lo que hacen otros sin saber si te gusta o si te disgusta.

¿De qué se declara inocente?
Soy una persona bastante inocente, no ingenua sino inocente. Considero que no hay que estar preparado para lo peor. No tengo la sensación diaria de tener que desconfiar. Creo que, en principio, la gente es buena aunque luego ya se verá.

¿Cuántas veces ha pensado que ya no le quedan fuerzas ni para respirar?
Pocas. No suelo caer en pensamientos de ese tipo.

¿Es el mar su cobijo?
Como gallega y asturiana siempre he vivido cerca del mar. Un mar no tan agradable como el Mediterráneo porque el Cantábrico es más bravo. Quizás esa inmensidad, ese peligro latente, más que provocarme rechazo me provoca la sensación de haber estado cerca del mar siempre. Para mí el mar es algo importante, le tengo respeto pero me da cobijo. Me gusta por ser un espacio abierto, por la inmensidad, su horizonte y todo ese tipo de cosas que me resultan atractivas.

Será porque el mar son sus raíces y sus recuerdos.
Efectivamente, me recuerda a mis sentidos, al olfato, a las imágenes que conservo, a mis primeras experiencias. Todo tiene relación.

Habla de recuerdos y yo le pregunto por sueños. ¿Se puede vivir sin sueños?
Los sueños y los deseos deben ser necesarios. Hay que ponerse como objetivos ciertas cosas que te impulsen y animen a ir más allá. Y no solo en tema material, sino de desarrollo. Me planteo si soy capaz de levantar la pierna más, o si soy capaz de recordar los títulos de los libros que leo… tener ese tipo de objetivos y sueños. Los sueños recurrentes, el de por ejemplo convertirme en princesa de los mares, no me gusta. Me gustan los sueños atractivos como, por ejemplo, si tengo miedo prescindir de él o el de convertirme en una persona más interesante.

¿Siente que pensamos demasiado en el mañana y descuidamos el hoy?
Sí, incluso hay gente que piensa mucho en el ayer y descuida el hoy. Creo que el presente está siempre como difuminado entre lo que fui y lo que quiero ser.

El 21 actúa en Les Arts. ¿Ya tiene preparado el concierto?
Presentaremos el nuevo disco completo y obviamente canciones representativas, deseadas y conocidas. Construiremos un concierto que tenga momentos distintos. Tengo un repertorio amplio y de estilos diferentes y los expondremos todos.

Anteriormente hablábamos de cómo se han ido sumando seguidores a su música y cómo el abanico se ha ido ampliando. A la hora de construir el concierto, ¿cómo lo hace para contentarlos a todos?
Yo no tengo por qué exigirle al público que tenga una edad determinada o que sea de una opción sexual, raza o generación determinada, para nada, es bastante interesante ver que hay gente muy distinta y sentir que a cada uno de ellos le das aquello que ha ido a buscar y a escuchar.

Amparo Barbeta

Redactora de URBAN


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