Javier Fesser: “Todos somos maravillosamente diferentes”

· 16 de abril, 2018

Javier Fesser tiene en cartel su último largometraje, Campeones, que además, a 16 de abril y en su segundo fin de semana, continuaba imbatible en el primer puesto de la taquilla española, con una recaudación estimada de 2.011.276 euros (un crecimiento del 1,5 % respecto al fin de semana de estreno) y más de 303.000 espectadores. La cinta gira sobre un equipo de baloncesto totalmente integrado por discapacitados intelectuales, excepto su entrenador, el reputado actor Javier Gutiérrez. Una película llena de autenticidad, humor y ternura, y con la que espera ayudarles en su lucha por la normalización.

Cómo y por qué decide escribir un guion sobre discapacitados intelectuales. Ya tenía alguna relación especial con ellos?
Hay casi 300.000 personas en España con discapacidad intelectual reconocida, así que es difícil que alguien no conozca a alguna de ellas. Es un colectivo muy grande, que, por un lado, necesita apoyo, pero, por otro, tiene muchísimo que ofrecer a la sociedad. O sea, como cualquier colectivo, como cualquier persona. El guion original del que parte Campeones se le ocurrió a David Marqués, y yo, al leerlo, me enamoré de los personajes que lo habitaban. El flechazo fue inmediato, total.

¿Cómo fue el proceso de escritura y la colaboración con Marqués? ¿Cómo se acercó a ese mundo?
David se inspiró en la realidad. Una realidad que no podía ser más atractiva. Yo escribí una segunda versión con algo más de ficción y con nuevos personajes, sobre todo, en el ámbito de los no diagnosticados. Me pedía el cuerpo explorar el mundo de los que nos creemos libres de cualquier discapacidad y, sin embargo, estamos llenos de taras, miedos y movidas en la cabeza, que no hacen más que incapacitarnos para disfrutar de la vida. Me parecía muy importante el contraste que iban a provocar en una película en la que no es fácil distinguir a los que tienen discapacidad intelectual de los que, supuestamente, no la tienen. Tras esta versión, en donde traté de hacer mía la historia para poder rodarla con soltura y confianza, David y yo escribimos juntos la definitiva, una vez cerrado el casting y tras conocer a cada uno de los miembros de nuestro equipo de baloncesto. David ha sido muy generoso conmigo, porque no es fácil, y lo sé por experiencia, dejar que alguien meta las zarpas en lo que has escrito. Él me lo ha permitido y yo he entrado hasta la cocina.

En una historia así, quizá es relativamente fácil caer en el sentimentalismo, puede que hasta en una cierta moralina. ¿Corrió alguna vez ese riesgo y, en su caso, cómo lo evitó?
La película hace un retrato de personas que son, entre otras muchas cosas, muy divertidas. Que hablan con sinceridad, que tienen una mirada auténtica y que no incluyen nunca en su discurso el lamento, la autocompasión o la queja. Personas que sonríen, abrazan, acarician, agradecen, escuchan, regalan, observan…. Y que también pegan un grito cuando alguien les toca las narices. Campeones se inspira profundamente en ellos y deja que sean ellos mismos quienes cuenten la historia. Por eso no tiene sentimentalismo ninguno ni trae recados para el espectador.

¿Siempre tuvo claro que trabajaría con actores discapacitados? ¿Cómo fue el proceso de selección?
Rara vez tengo yo algo claro desde el principio. Durante el desarrollo del proyecto, barajé todas las posibilidades y nunca estuve cerrado a que el elenco fuera una combinación de actores profesionales y no actores que se interpretaran a sí mismos. Pero la realidad se impuso el primer día del casting en una asociación de personas con discapacidad intelectual. Había algo mágico, nuevo e inimitable en todas y cada una de ellas. Las interpretaciones eran sorprendentes, originales, llenas de verdad y, sobre todo, repletas de humor natural y ternura, los dos ingredientes básicos con los que yo quería cocinar Campeones.

¿Su discapacidad obligó a cambiar algo en su sistema habitual de dirección de actores?
La dificultad vino del hecho de que no eran actores y la película tiene muchas secuencias en donde están todos. Su discapacidad no solo no supuso ninguna dificultad, sino todo lo contrario, ya que su falta de experiencia quedó sobradamente compensada por su impresionante capacidad de ilusionarse con cada detalle, la capacidad de convertir en aventura apasionante cada momento del rodaje. Un lujo para un director y para cualquier equipo.

Permítame la broma sobre el protagonista (supuestamente) no discapacitado, Javier Gutiérrez. ¿Por qué él? ¿Influyó su estatura (entrenador de baloncesto…)?
Javier Gutiérrez, aparte de ser uno de los mejores actores del Sistema Solar, era perfecto para la receta de risas y emoción, humor y ternura. Es inevitable empatizar con su personaje, porque lo hace con muchísima verdad, pero asumiendo mucho riesgo en cada plano. Yo notaba que él confiaba ciegamente en mí, y eso me producía una motivación extraordinaria. Me gustan los actores que se tiran a la piscina. Por esta misma razón están también en la película Athenea Mata, Luisa Gavasa, Luis Bermejo, Mariano Llorente, Itziar Castro y otros muchos tan valientes como estos.

¿Qué tipo de humor ofrece la película? ¿Tiene alguna característica especial por tratar la discapacidad intelectual?
Campeones es una comedia sin chistes. Es la vida a través de los ojos de personas con un grado inmenso de inocencia. Seres de mirada limpia, sin juicios preestablecidos sobre nada, y llena de alegría, de ganas de vivir y estar a gusto. Creo que es esa la razón de que esta película se venda en tantos países. Es un humor nada local y que no busca el gag, sino que muestra situaciones reales muy divertidas. El humor de la película diría yo que es también, por mi parte, natural. Cuento las cosas como yo las veo. Me parece imposible meter la pata u ofender a nadie haciendo una película desde el respeto y la admiración más grande hacia sus personajes.

Ha dicho que estas personas son desprejuiciadas y absolutamente sinceras. Cualidades que quizá serían defectos en la gente normal. ¿Cómo debemos relacionarnos con ellas?
No creo que pueda existir ningún manual para tratar a personas con discapacidad intelectual, como no lo hay para tratar a calvos o a pelirrojos. Cada persona en el mundo requiere un trato único, para el cual siempre viene bien ponerse en su piel. Interesarnos de verdad cuando preguntamos qué tal estás, cómo te sientes… Y escuchar. No estar nunca por encima de nadie y no dar por supuesto nada, y mucho menos una discapacidad. Cada persona en la vida es una caja de sorpresas. Mi consejo para tratar a una persona con discapacidad: déjate sorprender, porque vas a flipar.

Las lecciones que puede darnos la película seguramente derivan directamente de la personalidad de los protagonistas. ¿Aprendió mucho de ellos?
De ellos y de todo el equipo. Y ellos aprendieron también mucho. Es el intercambio la manera más efectiva de progresar. Todos damos, todos recibimos. Y cuanto más das, más recibes, al contrario de lo que te enseñan a veces en las escuelas de economía. Yo he aprendido a aceptar mis discapacidades en lugar de estar todo el día lamentándome por las cosas que no soy capaz de hacer o no hago como a mí me gustaría. He aprendido que, lejos de ser todos iguales, somos maravillosamente diferentes. Y he sido consciente de la inutilidad de los prejuicios sobre cualquier cosa.

El mundo es injusto con los discapacitados. ¿Cree que avanzamos? ¿Le parece que este sistema puede propiciar ese avance?
Es evidente que, aunque quedan muchas cosas por hacer, la vida en nuestro país de personas con discapacidad intelectual ha mejorado mucho. Hay más oportunidades, hay más apoyos y hay más concienciación en general. Estas personas son ahora más visibles, y espero que Campeones ayude en la lucha por su normalización, por su inclusión total en una sociedad que les pertenece igual que a cualquier ciudadano.

¿Algún proyecto entre manos del que podamos saber algo?
El hambre. Ochocientos millones de personas en el mundo no tienen una alimentación suficiente para tener una vida sana. Esta situación quiere que sea el eje de mi siguiente película, que no necesariamente será de largometraje.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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