Risa ácida en el Micalet: “El nom”, una comedia con mucho tirón

· 13 de abril, 2018

Fotografía: Santi Carregui


La Companyia Teatre Micalet ha vuelto al escenario en busca de la risa de los espectadores, pero, como siempre, con el filo suficientemente afilado. El día 11 estrenó El nom (y allí permanecerá hasta el 6 de mayo), la primera versión valenciana de una comedia que lleva años triunfando en los escenarios europeos y de la que ya se han hecho dos versiones cinematográficas.

Señal inequívoca de mucho tirón: Se estrenó una versión cinematográfica (Le prénom) en 2012 (el de la original para el teatro fue dos años antes, en París), dirigida por sus propios autores (Alexandre de La Patellière y Matthieu Delaporte), que se llevó dos premios César de la Academia francesa. Tuvo también su versión italiana en 2015, El nombre del bambino, dirigida por Francesca Archibugi. Y desde su creación no deja de recorrer con gran éxito los escenarios internacionales, incluyendo los españoles (sin ir más lejos, en 2015 estuvo en València, en el teatro Olympia, con Amparo Larrañaga y Antonio Molero formando parte del reparto). Pero ahora se presenta la oportunidad de disfrutarla de nuevo, quizá por primera vez para muchos, producida por profesionales de aquí, la siempre solvente Companyia Teatre Micalet, y, por supuesto, en lengua valenciana (la versión es de Jordi Galceran). Hablamos de Le prénom, El nombreEl nom, una divertidísima comedia francesa, en la que Joan Peris dirige a Pilar Almeria, Josep Manel Casany, Ferran Gadea (en su primer trabajo con esta compañía), Cristina Garcia y Ximo Solano: Rien ne va plus!

¿Qué es El nom? En la Companyia Teatre Micalet gustan de decir que «una pieza que recuerda en muchos momentos obras de autores de la talla de Agnès Joaui, Jean-Pierre Bacri, Sébastien Thiéry y, especialmente, a Yasmina Reza y su archinococido éxito Un déu salvatge. Delaporte y De La Patellière, por su parte, y sin que ello implique contradicción alguna, han declarado que, al escribirla, buscaban la inspiración «en el tono de las comedias italianas de los años setenta, cuando los directores se reían de la pequeña burguesía» a la que ellos mismos pertenecían; eso sí, «con benevolencia y ternura». Dicho de otro modo, y para unir de algún modo a franceses e italianos bajo el común denominador del humor, alta comedia con diversión asegurada, pero también lo suficientemente afilada para criticar, sin reparar en acideces ni rehuir el lenguaje mordaz, mediante un ritmo trepidante y con diálogos inteligentes, las convenciones sociales en las que, quien más y quien menos, todos estamos atrapados.

El planteamiento de El nom, una obra para todos los públicos que ya han visto más de cuatro millones de europeos y que tras su estreno parisino logró seis nominaciones a los Premios Molière (incluyendo el de mejor comedia), se puede resumir así: Vicent, cuarentón, está a punto de estrenarse como padre. Invitado a cenar en casa de su hermana y su cuñado, Isabel y Pere, se reencuentra con Carles, un buen amigo de la infancia. Mientras esperan la llegada de Anna, la compañera de Vicent, holandesa y madre de la criatura, alguien le plantea la típica pregunta: ¿ya sabe cómo se llamará su hijo? Y la respuesta de Vicent caerá como una bomba de tropocientos megatones en aquel, en principio, pacífico y entrañable encuentro familiar…

En esta familia sacudida hasta sus cimientos por el simple nombre de un niño que aún no ha nacido, Pere es profesor de literatura española en la Universitat de València, y su mujer da clases de valenciano en un instituto de Xirivella. En cuanto a Carles, el amigo, es un músico profesional de la Sinfónica del Palau de la Música. Lo dicho, pequeña burguesía intelectual, más valenciana imposible, que, no obstante, encuentra su contraste en Vicent, el futuro padre de la criatura, que es un tipo muy echao p’alante, con ganas de comerse el mundo, inteligente y provocador, lector de la prensa deportiva, y que, tras haber heredado de su padre una inmobiliaria, ha logrado hacerla crecer y, en consecuencia, gana dinero a espuertas.

Quede aquí constancia de que, en conversación con Josep Manel Casany y Ferran Gadea, que se prestaron amablemente a hablar con Urban de la comedia a pesar de ser día festivo, esta revista intentó por todos los medios sonsacarles, caña de por medio, el nombre del nasciturus que desestabilizará completamente a su familia. Palabra de que no hubo manera. Ni uno ni otro, ni juntos ni por separado, accedieron a desvelarnos el secreto. La única pista que nos dieron, por llamarla de algún modo, es que no nos serviría de nada rebuscar el dichoso nombrecito en el texto original…
En cambio, lo que sí hemos podido saber de esta pareja de reputados actores valencianos es que, para más despiste, en El nom no hay un único nombre… digamos problemático. ¿Qué les parece Adanis? ¿Y Nereida? Pues de ese calibre son los que nos han desvelado, después de sudar tinta china, los simpáticos Casany y Gadea… Por cierto, y como simple curiosidad añadida, Josep Manel Casany nos desvela que él fue, precisamente, quien dobló a su propio personaje en la versión cinematográfica italiana de la obra francesa, El nombre del bambino, papel que interpretaba Alessandro Gassman, hijo de Vittorio Gassman.

Nombres, conflictos familiares, hipocresía, discriminaciones soterradas… Tiene de todo El nom que se representa en el Teatre Micalet hasta el 6 de mayo próximo. «Una comedia ácida para reírnos de nosotros mismos», nos recuerdan. Y esta vez con un espacio escénico clásico, a la italiana, que juega con el concepto de una isla en la ciudad de València y, por lo tanto, sin paredes que lo envuelvan.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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