Besos sinceros

· 13 de abril, 2018

Texto: Félix Sánchez

Hay besos dulces y amargos, besos que te atrapan y otros que te enamoran. Hay besos que tardan en llegar y otros que no llegan nunca. Cuando besas intercambias fluidos, junto a 1500 millones de bacterias, se queman calorías y liberamos dopamina.

¿Quién no recuerda su primer beso? Ese beso que nos da tanto apuro cuando somos pequeños, besos imperfectos, llenos de miedo e inocencia. Los besos cuando se dan de verdad, son actos de puro amor. Cuando besamos, nos conectamos con la otra persona, durante ese momento no existe nadie más, solamente tú y el otro.

¿Que ocurren con los besos inesperados? Esos besos que traspasan la barrera y descubres algo inimaginable, aparecen cuando menos te lo esperas y terminan convirtiéndose en adictivos. Una vez los pruebas, solo quieres más, porque la sensación que te hace sentir en ese momento, es incomparable con cualquier momento vivido antes. ¿Serán los besos inesperados, los mejores besos?

Los besos se dan con todo el cuerpo, son puentes que conectan con islas imposibles de alcanzar, son el alimento que el alma necesita para crecer. Hay besos con historia, besos que por mucho que pase el tiempo, son imposibles de olvidar. Los besos nos transforman, nos cambian, nos serenan y nos hacen mejores personas. Porque cada beso que viene cargado de amor, es un beso que vale la pena dar y compartir.

Hagas lo que hagas, besa, pero besa de verdad y besa mucho, con pasión, besos llenos de amor, de alma, entrégate al beso. No hay mejor regalo que un beso sincero, un te quiero de corazón.


Te puede interesar...