Romeos de espíritu urbano

· 11 de abril, 2018

Fotografía: Fausto di Pino


Texto: Alex Villar

En la moda masculina reaparecen los nuevos rebeldes con causa y chupa de cuero, más motera que rockera, de amplias hebillas y cremalleras, suéter de punto o camiseta negra por dentro del pantalón y cinturón con remaches metálicos. En el otro lado, e inspirados en el look business están los «young urban professional» con impecables trajes y abrigo.

En la vida, como en la moda, asistimos de manera habitual a ese fenómeno pendular que nos lleva adelante y atrás para revisar y rescatar ideas, sentimientos y expresiones estéticas con las que se construyen las tendencias. A veces ese péndulo del tiempo se comporta bajo el «síndrome cangrejo» y se dan pasitos hacia atrás que afectan de manera decisiva al corazón de una sociedad. ¿Y es posible que pasito a pasito hayamos sobrepasado la línea de la inspiración y estemos en regresión volviendo a la adolescencia? Me lo pregunto porque lo veo tanto en la moda como en el comportamiento de hormonas revolucionadas de nuestra sociedad que nos lleva a escenarios hasta ahora inéditos.

Pero hablemos de lo nuestro. Desde hace dos temporadas hemos visto la inspiración años noventa en pantalones anchos, suéteres amplios, camisas de franela y estampados de cuadros, vaqueros, petos, en definitiva el estilo grunge que apuesta por un sentido ambivalente de la moda, sin género, de amplias hechuras y comodidad. Pero al mismo tiempo es una apuesta por la individualidad y la libertad de combinar unas zapatillas blancas, pantalón gris, camiseta blanca y una gabardina sacada del armario de tu padre. Es el New York del cine de los noventa del que rescatamos dos prototipos, dos personajes masculinos imprescindibles en este relato de estilo: hablamos del retorno del yuppie y los romeos de asfalto.

Los young urban professional nacieron en los ochenta con el look business de hombres de negocios y éxito, con sus luces y sombras pero vestidos de manera impecable con trajes y abrigo, a la conquista del capital en estado puro. En ellos se inspira de nuevo Armani o Balenciaga, con siluetas amplias que renuevan los códigos de la sastrería masculina. Los vemos reflejados en los escaparates sobre todo por los abrigos, trench y gabardinas largas, rectas y clásicas.

En la otra cara de la moneda están los nuevos rebeldes con causa y chupa de cuero, más motera que rockera, de amplias hebillas y cremalleras, suéter de punto o camiseta negra por dentro del pantalón y cinturón con remaches metálicos. Es el guapo de la novela, una fusión de James Dean y Johnny Depp a lo Dylan y Brandon de Sensación de Vivir que se descuelga en el futuro con esa sensualidad desobediente que incrementa su atractivo. Y con estos saltitos hacia atrás también despertamos la curiosidad por lo inexplorado, pues nunca sabemos a ciencia cierta hacia donde nos va a llevar el impulso del pasado.


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