Transparencia y exceso nocturno

· 10 de abril, 2018

Fotografía: Esteban Roca


Texto: Alex Villar

Se ha resistido como nunca, pero desde hace un par de semanas la moda respira la primavera por los cuatro costados, atajando los síntomas, alergias y estornudos con mucho estilo. Desde que vimos las colecciones de esta primavera en las fashion weeks del año pasado sabemos que la seducción pisa fuerte y un aliento de libertad incorpora a los tejidos el valor de la caricia y de la segunda piel, en un vuelo romántico y provocativo al mismo tiempo.

En este sentido, con seguridad podemos afirmar que el estampado y la transparencia son las dos tendencias clave de esta temporada. Y dicho así no suena a novedad porque ambas son síntomas de la primavera desde que Botticelli vistiera a Flora con gasa de seda y bordados, lanzando flores a Venus en su emblemática alegoría. Pero la nuestra es una primavera hipersensual, que apuesta por los vestidos asimétricos, la combinación de colores fuertes como el amarillo y el verde con estampados de flores que trepan sutilmente en las propuestas de Valentino y Paco Rabanne, hasta eclosionar en la estrambótica combinación de flores, geometrías y efectos brillantes sobre tejidos acolchados de Gucci. Lentejuelas y cristales se apoderan de la noche buscando el brillo que revive para el verano en looks trepidantes de sonido disco como estrategia de evasión para nuestros tiempos convulsos.

Como vemos, a pesar de los tópicos no va a ser esta una primavera cualquiera. La transparencia se instala como emblema dando un giro al estilo lencero, que radicaliza el juego de veladura y piel, dando un salto desde la sensualidad a la reivindicación. Los vestidos transparentes en las colecciones de Dolse&Gabbana, Moschino o Christian Dior apuestan por dos extremos: el clasicismo de gasa negra con bordados florales en rojo que dejan ver la lencería en un juego in&out, o los tonos claros y pasteles en diseños plisados y que además incorporan otros tejidos como el vinilo, el plástico o el tul.

Con estos materiales la vocación transparente pasa del vestido a los complementos. Todo empezó con las botas transparentes diseñadas por el rapero Kanye West que despertó el gusanillo de grandes como Karl Lagerfeld y sus calzados traslúcidos para Chanel con toques de color en las punteras y los tacones. Loewe hizo lo propio con sus bolsos de plástico de efectos cromáticos y traslúcidos que vemos ahora en las bag shopper de vinilo.

Estamos pues ante una tendencia exhibicionista y vistosa que muestra sin filtro partes hasta ahora secretas en nuestra faceta pública y una puesta en valor de materiales y tejidos que hemos visto relegados a otros ámbitos de la moda. ¿Qué queremos expresar? ¿Cuál es el mensaje? A la espera de respuestas, de momento romper tapujos, dar un codazo a los convencionalismos y sacar para fuera complejos y heridas que, tapadita y en silencio, convierten en trauma lo que a simple vista para muchos podría ser una anécdota.


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