Nastassja y la serpiente

· 28 de marzo, 2018

Fotografía: Richard Avedon


Texto: Carles Gámez

El encuentro entre el fotógrafo Richard Avedon y la actriz Nastassja Kinski produjo una de las fotografías más icónicas del siglo XX.

Una exposición de la galería Shoteby’s con motivo de una subasta ha devuelto a la actualidad una de las fotografías más emblemáticas de la historia de la imagen del siglo XX. La exposición Erotic: Passion and Desire forma parte de un conjunto de obras que la famosa casa londinense ha sacado a la venta, entre ellas, una serie limitada de la obra Nastassja and the Serpent que en su momento inmortalizara el fotógrafo Richard Avedon. Como relata la estilista de la revista Vogue Polly Mellen en el documental In Vogue: The Editor’s Eye (2201) la fotografía de la actriz alemana con la serpiente se produjo por azar. A pregunta de la estilista a la actriz si pensaba en alguna cosa o idea para completar el reportaje de moda, la respuesta de Kinski fue categórica: Una boa constrictor. De entrada, tanto Avedon como el resto del equipo mostraron su sorpresa, pero a la vista de la seguridad y convicción de Kinski accedieron a su demanda.

A principios de la década de los ochenta, la fotografía es del año 1981, Nastassja Kinski se encuentra en la cima de su carrera como actriz. Hija del actor Klaus Kinski, una relación que arrastra una historia de abusos y abandonos, será descubierta por el director Wim Wenders en 1974 que le da su primer papel en la pantalla. Wenders volverá a dirigirla en una de sus películas más conocidas, Paris-Texas. Su gran salto se produce interpretando a una heroína decimonónica, Tess, de los d’Urbeville según la novela del mismo titulo de Thomas Hardy a las órdenes del director Roman Polanski con el que mantiene una relación sentimental. Hollywood no tarda en reclamarla, su belleza y esa mezcla de misterio y sensualidad la hacen ideal para el remake de La mujer pantera, un clásico del cine de terror y fantasía de los años cuarenta, ahora bajo el titulo El beso de la mujer pantera. Por su parte, Richard Avedon goza de la condición de maestro de la fotografía desde sus primeros trabajos en los años cuarenta. Su relación con la editora Diane Vreeland ha producido algunos de los proyectos más impactantes dentro de ese género que es la fotografía de moda. Como explica el director de fotografía de Shoteby’s, Brandei Estes «lo significativo de esta fotografía es que estamos ante uno de los creadores, Richard Avedon, más prestigiosos del siglo XX, que se supone que está realizando una sesión, toda bajo el control, y de repente, una jovencita de apenas 21 años, transforma aquella sesión en una explosión de sexualidad, apareciendo desnuda enrollada en una serpiente mientras aguanta con gran profesionalidad durante horas en el suelo ese momento mágico que ha de producirse entre la cámara, la modelo y la serpiente».

Despues de más de dos horas, con todo el equipo a punto de perder los nervios, esperando que la serpiente se deslizara sobre el cuerpo desnudo de Nastassja Kinski, una acción que el ofidio en un principio se resiste a realizar, de repente comienza a moverse hacia la figura desnuda de la actriz. Todo el equipo y el mismo Avedon contienen la respiración. «La serpiente mostró sus colmillos antes de mover su lengua, como si fuera la famosa estampa bíblica de Eva y la serpiente» recordará la estilista Polly Mellen en el documental. «Un momento mágico cuando la serpiente la besó y la lengua entró en su oído», «Finalmente teníamos la fotografía». «El cuerpo de la serpiente de formas fálicas sin duda le da a la imagen un alto contenido sexual pero nunca pornográfico» señala Brandei Estes de Shoteby’s. Mucho menos acertados han sido algunos de los remakes o lecturas posteriores que se han hecho de la icónica imagen como la sesión de la actriz Jennifer Lawrence y el fotógrafo Patrick Demarchelier lejos de la fuerza original. Avedon y Kinski, por azar, acababan de firmar una imagen destinada a entrar en la historia de la fotografía.


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