Linuesa: «El amor es un disparate maravilloso»

· 14 de marzo, 2018

Hay que tomarse con humor los problemas cotidianos y, aunque se sufra y duela, aprender del amor y desamor. Esa es la reflexión con la que Josep Linuesa explica el éxito de Pares y Nines, la comedia de Alonso de Santos que, veinte años después, se sigue representando.

  • No hay nada más disparatado que el amor. Un sentimiento al que nadie se puede escapar y del que se goza tanto como se sufre. Y ahí radica el éxito de Pares y Nines, la comedia de José Luis Alonso en la que intervienen Josep Linuesa, Mónica Corral y Carlos Chamarro. Linuesa, tras participar en la película de Rodrigo Cortés Down a back hall en la que comparte secuencias con Uma Thurman, vuelve al teatro para interpretar a un informático que comparte piso con un profesor de instituto en paro. Al dúo les une un mismo pasado (han estado casados con Carmela) y un complicado presente, ya que están en conflicto por una joven vecina que les revoluciona las hormonas.

¿El amor es un disparate?
Es un disparate maravilloso. Según el autor, José Luis Alonso de Santos, que es un sabio, es una enfermedad. Y yo añado que es una enfermedad de la que casi nadie se libra de pasar porque es como una gripe viral, a la que es difícil escapar. Del amor se aprende mucho y del desamor también. O casi más.

En serio, ¿tan difícil es entender a las mujeres?
Nines es un ser complejo y es la que tiene, del trío Lalala (Carlos Chamarro, Mónica Corral y él), la cabeza más bien sentada. Es verdad que, al final de la obra, saca su parte un poco loca y la de ser una descolocada de la vida pero hay que reconocer que es una mujer de veintidós años. Creo que lo que hace es más por culpa de su juventud que de su género. De entrada, creo que es la tiene la cabeza más bien puesta.

¿El éxito de la obra es que hay que tomarse con humor los problemas cotidianos?
Sí, y más los del amor. Es cierto que nadie muere de amor aunque en muchas canciones y poemas lo describan así, pero sí que se pasa muy mal. Cuando estás inmerso en este drama personal de haber sido dejado o de no ser amado por quien tú amas, está muy bien que te lo cuenten en el teatro y te puedas reír de ello. Tú ves a los personajes que están sufriendo, pero también te ríes, y eso provoca una especie de exorcismo que va muy bien para los que están pasando por ese tránsito.

 Aunque el humor es terapéutico, está mal reirse del sufrimiento ajeno.
Ya, pero el arte en general se basa en eso. Creo que todos hemos pasado por ese trance y, quien no lo ha pasado, lo pasará y está bien verlo desde un prisma humorístico.

¿Sienten que el público se identifica con ustedes?
Es que, o has pasado, o pasas, o pasarás por eso. A Madrid, a veces, venían grupos de chicas solas que venían porque una de las amigas había sido dejada y las otras la arropaban y buscaban en el teatro reirse de ello. Lo mismo pasaba con los grupos de chicos.

 ¿Van a verlos más mujeres que hombres?
Sí, pero es que, en general, al teatro acuden más mujeres.

Muchos actores reivindican últimamente que es más difícil hacer reír que llorar pero que a los cómicos no se les valora igual.
Es igual de difícil hacer bien la comedia que el drama. Los que se dedican básicamente al humor dicen eso porque les favorece, pero un drama que emocione y te haga llorar también es muy complicado de hacer. Hacer buen teatro, sea de lo que sea, es complicado.

 Amistad y amores. Una mujer que maneja a su antojo a dos adultos que se niegan a dejar de ser niños. La trama de Pares y nines es universal.
Es un gancho eterno, la amistad y el amor se entrelazan y hay situaciones que siempre han pasado y que seguirán pasando. Cuando se escribió la obra no existían ni móviles ni facebook, pero la hemos actualizado y readaptado en algunas cosillas porque en veinte años han cambiado muchas cosas. ¿Quién no se ha peleado con su amigo por una mujer y luego han seguido siendo amigos?

Ahora que ha vuelto al teatro, ¿cómo valora el actual momento?
Es tremendamente malo. Soy Académico de las Ciencias y Artes Escénicas y hace poco estuve en una reunión de productores. Tan poco apoyo como en estos momentos y tanta burocracia para hacer una gira… hay tantas cosas que no acaban de funcionar y que no están justificadas. Yo no me quiero cargar el sistema pero sí creo que habría que cambiar algunas cositas. Habría que dar cabida a la gente nueva que está surgiendo y que trae nuevas ideas. Muchas obras, por muy buenas que sean, tras haberse estrenado en Madrid se quedan sin gira. Son malos tiempos para la lírica.

Esto se une a una época en la que, según la Fundación de Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión, solo 8 de cada 100 actores españoles vive de su profesión. La situación es dramática.
Lo es. Dos de cada díez, como mucho, pueden vivir de esto. Está todo muy mal. En los estrenos, cuando nos encontramos varios actores, ya no nos preguntamos ‘¿qué estás haciendo?’ porque damos por hecho que, si estás haciendo algo, tienes ganas de contarlo.

¿Usted también es de los que antepone el teatro al cine y a la televisión?
Esa es la eterna pregunta. Yo disfruto en las tres maneras de actuar. El cine es la cuna y cuanto más grande es el proyecto, más tiempo tienes para trabajar y más disfrutas, pero el teatro es la madre. Cuando estás en escena y empieza la función, eres tú quien controla el tiempo, las transiciones, las emociones. En el teatro tú lo controlas todo. En el cine, eres una pieza más y el control lo tiene el director y el editor.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar a las órdenes de Rodrigo Cortés y compartir rodaje con Uma Thurman en Down a back hall?
Ha sido un lujo, pero he tenido muy poca participación en esa película. Con Uma compartí una escena y es una maravilla de mujer. Rodrigo Cortés me parece que es uno de los directores jóvenes más talentosos que hay en este país.

 ¿Va de estrella Uma Thurman?
No emite eso. Es muy normal, se nota más por la presión que tú te pones por ver quien tienes delante que por su comportamiento. He trabajado con Adrien Brody, con Penélope Cruz… y es gente que cuando te pones delante de ellos tú te exiges más a ti mismo.

 ¿Ir a Hollywood está en sus planes?
A veces hay que valorar las fuerzas, las capacidades y las oportunidades. Es una industria grandísima en la que se hacen muchas producciones con lo que se generan oportunidades, pero hay tantos actores que llegan allí desde tantas partes del mundo, que compites no solo con tu generación y tu gente sino con el resto del mundo y es muy complicado. A pesar de todo, si tengo la oportunidad iré. Por qué no. Es un mercado más. Cuando eres actor, lo eres en España, China o Estados Unidos. Lo único que cambia es el idioma.

 

Amparo Barbeta

Redactora de URBAN


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