Belén Rueda: “Rodar en África ha sido todo un viaje emocional”

· 5 de febrero, 2018

Fotografía: Belén Rueda fotografiada por Xavier Torres-Bachetta en el Hotel Yurbban Barcelona con un vestido de Ía by isato.


Belén Rueda protagoniza El cuaderno de Sara, una producción de Telecinco Cinema en la que interpreta a Laura, una mujer que viaja al peligroso Congo en busca de su hermana Sara, desaparecida desde hace años.

El cuaderno de Sara, un guion de Jorge Guerricaechevarría dirigido por Norberto López Amado se proyecta en cines desde el pasado viernes, 2 de febrero. La cinta, rodada parcialmente en África (Uganda), narra la peripecia de Laura (Belén Rueda), que viaja en busca de su hermana Sara, desaparecida en el Congo hace años y dada por muerta, pero a la que vuelven a ver en una borrosa fotografía reciente. Laura decide inmediatamente viajar hasta Kinshasa (capital de la República Democrática del Congo), arrostrando los peligros de entrar en el territorio de los señores de la guerra y sin saber que caerá también en la más sucia y violenta trastienda de los grandes poderes occidentales.

Belén Rueda fotografiada por Xavier Torres-Bacchetta en el Hotel Yurbban Barcelona con un vestido de Dolores Promesas.

¿Qué es ese cuaderno de su hermana Sara, al que se alude en el título de la película?
A Sara le gustaba ir escribiendo en cuadernos, como si fueran una especie de diario, todo lo que iba viviendo. Cuando yo voy a buscarla, una de sus compañeras de la ONG para la que trabajaba me los pasa, y, de alguna manera, en ellos descubro una dimensión desconocida de mi hermana y de lo que hacía, una perspectiva de las cosas diferente de como yo las veía cuando ella me las contaba directamente.

Porque ustedes no se llevaban precisamente muy bien…
No. Ya me había disgustado mucho que se fuera a África y la relación se había enfriado bastante. Además, yo soy una mujer de ciudad del primer mundo y África no me gusta nada. Pero el amor me lleva a buscarla y a vivir una aventura brutal a todos los niveles, físico y emocional.

La película se plantea como un thriller de acción, pero su personaje realiza también un viaje de autodescubrimiento…
Y no solo en la ficción. Para todos los miembros del equipo, mitad español y mitad ugandés, ha sido todo un viaje emocional. Durante el mes y medio que hemos estado allí, en Uganda, hemos vivido una experiencia inesperada y hemos conocido a unos seres humanos maravillosos. Una experiencia, desde luego, completamente distinta a la que tienes cuando vas de turismo.

La película toca cuestiones como el negocio del coltán y los niños soldado. ¿El cuaderno de Sara es una película valiente en este sentido?
La película no es un documental, cuenta la historia de una persona que se planta en África en busca de un ser querido. De manera que muestra más el descubrimiento de un país desde un punto de vista que, como he dicho antes, no tiene nada que ver con el turismo. Es cierto que la película muestra temas sociales, pero forman parte del contexto. Será el espectador el que saque libremente sus conclusiones.

Después de su experiencia, ¿cree que aquí somos realmente conscientes de lo que sucede en esa parte de África?
Rotundamente, no. Además, lo vemos todo tan lejano que creemos que no podemos hacer nada. Y quizá como individuos no podamos hacer nada grandioso, pero sí se puede en pequeñas proporciones.

¿En algún momento pasó miedo?
La seguridad estaba garantizada, pero, bueno, yo soy muy rubia y muy blanca, y en algunos sitios sentía inquietud, porque a los albinos no te creas tú que se les quiere mucho en ciertos lugares de África…

Hablamos en su día, con motivo del estreno de La noche que mi madre mató a mi padre, de Inés París, y comentó que, pese a su experiencia, nunca las tiene todas consigo ante un nuevo proyecto. ¿Sigue siendo así?
Sí. Cada vez que me llega el guion de una película y me gusta, me pregunto a ver si no la voy a fastidiar yo. Porque se supone que tienes que mejorar aquello que te llega. Antes de conocer al equipo, al director y esas cosas, sí, tengo un poco de angustia.

Si Belén Rueda no tiene un problema, es el de la falta de talento, atractivo ni ofertas, pero sin duda será consciente de que muchas actrices trabajan menos cuando llegan a cierta edad.
Claro que lo veo. Lo veo y es un drama. A mí, por suerte, no me pasa hasta ahora, pero sé lo que es porque, aunque te lleguen proyectos, entre uno y otro a veces pasa un tiempo, y cuando es más de lo normal empiezas a tener un poquito de miedo. Nuestra profesión está ligada a muchas cosas intangibles: las modas, la edad, la suerte… Cuando estás dos meses sin trabajar te empieza a entrar la angustia de que se haya acabado la cuerda. Es muy estresante.

¿Sufre con sus personajes?
Vivir a un personaje es imposible, pero cuando lo interpretas, tienes que rebuscar en tu memoria emocional, y eso puede ser doloroso. No siempre, pero a veces, dependiendo de tu estado ese día, puedes entrar en el dolor como si entraras en una habitación de la que no sabes salir.

¿Cómo lleva la popularidad?
Muy bien. Los que me agobian son los paparazzi, la gente que se inventa cosas y el que se metan en mi vida privada. A medida que te haces mayor interesas menos, pero se siguen metiendo y eso me agobia mucho.

¿Qué es ese thriller psicológico por estrenar, No dormirás?
Es de Gustavo Hernández, un director uruguayo. Cuando leí el guion me pareció grandioso. Interpreto a una directora de teatro que hace una performance en la que somete a sus actores al insomnio durante cuatro días. Imagínate, se convierte en una película de terror.

¿Y El pacto?
Otro thriller, en este caso español, de David Victori. Plantea algo también muy interesante, como es la capacidad de hacer cualquier cosa para salvar a un ser querido.

¿Qué espera de El cuaderno de Sara?
Que, como a mí, sea una película que se quede en el corazón. Que, al menos, transmita la mitad de lo que hemos vivido en África y el sentimiento de saber que todos podemos hacer algo por mejorar aquello.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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