Verónica Forqué: “Mi ilusión es saber envejecer con alegría”

· 22 de enero, 2018

Fotografía: Alberto Roldán/Fundación AISGE


La popular actriz madrileña recibirá el Premio Feroz de Honor 2018, de la Asociación de Críticos Cinematográficos de España, en la gala que se celebrará hoy, lunes, día 22 de enero, en Madrid. La ceremonia, que tendrá un claro protagonismo femenino, será emitida en exclusiva por el canal #0 de Movistar+ (dial 7), a partir de las 21.30 horas. Verónica Forqué añade con este reconocimiento un trofeo más a una vitrina en la que se exhiben ya otros importantes galardones del cine español, varios Goyas entre ellos… que nunca recogía por causa de su intenso trabajo. La actriz también le entregó en su día el Goya de Honor a su padre, José María Forqué, en compañía de Luis García Berlanga.

“Por haber impregnado de su inconfundible personalidad una parte sustancial del cine y la televisión españolas de los últimos cuarenta años». Este es el motivo por el que la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE) entregará su Premio Feroz de Honor 2018 a Verónica Forqué. La popular y querida actriz española recibirá el reconocimiento en su ciudad natal, Madrid, durante el transcurso de la gala que hoy, lunes, celebrará la quinta edición de los galardones, y que emitirá en directo y en exclusiva #0, canalde Movistar+ (dial 7).

Verónica Forqué retratada por Alberto Roldán/Fundación Aisge.

Lo primero, por supuesto, la enhorabuena. Y, si lo permite, una antigua curiosidad personal: ¿Tiene usted tan buen rollo como transmite en público, o, como la Luna y el resto de los mortales, también tiene una cara oculta?
Hombre, claro que también tengo una cara oculta, como todo el mundo; pero, vamos, yo no soy mala persona, o al menos intento no serlo. Tengo la voluntad de ser buena, pero no siempre lo consigo.

Pero tampoco es que el nombre del premio pegue demasiado con su carácter, ¿no le parece?
¡Ay, no! ¿Por qué se llama Feroz? No tengo ni idea… Hay una película con Fernán Gómez que se titula Feroz, pero no creo que sea por eso…

Va a recibir el Feroz 2018 por una trayectoria de cuarenta años. Seamos claros, eso nos coloca en una perspectiva…, digamos que algo histórica. ¿No le da un poco de vértigo?
Pues sí, es tremendo. Casi te diría que me da más vértigo que alegría. Me siento como María Estuardo… [ríe]. En fin, hay que tomárselo con un poco de sentido del humor, porque tampoco es para tanto, ¿no? Cada año tienen que darle el premio a alguien, y esta vez han dicho: ¡A Verónica!, y ya está. No, ahora en serio: siempre te da una gran alegría que te den un premio, hace mucha ilusión.

¿Cuáles diría usted que son esas «cualidades de su inconfundible personalidad» que, según AICE, ha dejado usted en el cine español?
Bueno, uno siempre se ve los defectos, es difícil verse en la pantalla: ¡Uy, por qué habré hecho esto así y no de esta otra manera! ¡Uy, aquí se me ve mucho la papada! ¡Uy, aquí se me ven demasiado los dientes!… Te fijas en tonterías, que luego, cuando ves a otras personas que te gustan, no ves. Ves su en su energía, lo que transmiten…

¿Cree que, quizá por cuestiones educacionales, eso les pasa más a las actrices que a los actores, o da igual el sexo?
No lo sé. Con los chicos he hablado menos de eso, pero sí tengo compañeras que les pasa como a mí, que no les gusta nada verse.

Bueno, pero todos sabemos que cualidades tiene unas cuantas, así que, por favor, no sea tan modesta y díganos alguna.
Siempre dicen que transmito así como alegría, como serenidad…, en fin. Y, bueno, sí, el humor, porque he hecho mucha comedia y la gente eso lo agradece mucho,. Y yo también, porque a mí me gusta mucho reír, está en mi naturaleza.

Si echa la vista atrás, ¿qué destacaría de estos años del cine español en los que usted ha sido protagonista?
Yo siempre he pensado que es muy malo creer que cuando tú estabas era todo mucho mejor, esa tendencia que tenemos las personas cuando nos hacemos mayores. A mí me parece que son diferentes, como todo, y que se gana en unas cosas y se pierde en otras. Ahora, por ejemplo, los actores son mejores que cuando yo empezaba: vienen con más preparación, con más confianza… Antes no había escuelas de teatro y te fijabas mucho en otros. Aunque esto también se sigue haciendo ahora, claro.

¿En quién se fijaba usted?
Yo me fijaba mucho en Meryl Streep. También en Núria Espert, porque debuté en su compañía. En Amparo Valle, en María Luisa Ponte, en Fernán Gómez… Pero también he tenido mucha suerte de tener un padre [José María Forqué] que confiaba mucho en mí. Me dio muchas oportunidades y eso ayudó a que el resto de la profesión me conociera.

Bien, pero el enchufe sirve al principio; si después no hay nada…
Eso también es verdad. Si luego no tienes nada que ofrecer… Pero, vamos, empezar no es fácil, y yo lo tuve mucho más fácil que otros.

Volvamos a los premios. ¿No nos adelantaría algo de su discurso de agradecimiento?
Pues te juro que no sé lo que voy a decir. Ahora mismo [esta entrevista se hizo el día 11 de enero], lo que más me preocupa es qué me voy a poner. Las chicas es lo que tenemos: ¡Ay, dios mío, un premio! ¿Qué me pongo? Es lo primero que pensamos, te lo aseguro. Y, bueno, yo, por lo general, me dejo llevar, aunque está claro que algo hay que tener para no quedarte como una tonta sin decir nada. Desde luego, dar las gracias a unos cuantos sí.

Un premio de los informadores cinematográficos. ¿Cómo ha sido su relación con la crítica?
Conozco a algunos críticos de teatro, pero los de cine no sé qué cara tienen, excepto Boyero, que a ese sí lo conozco. O a Bermejo… Hombre, hay veces que los críticos te dejan escocida, ¿no?, que te hacen mucho daño. Y, claro, todo depente mucho de los gustos. Hay ocasiones que te dan alegrías y ganas de seguir en esto; otras veces te preguntas por qué ese hombre te tiene tanta manía, y te gustaría explicarle… Y hay gente a la que no le gustas, a la que no le gusta nada de lo que haces, como a otros les gustas hagas lo que hagas. Hay uno que recuerdo que hizo una crítica de El tiempo de la felicidad, de Manuel Iborra. Ponía bastante bien la película, pero en el último párrafo decía: Lástima que la protagonista sea la mujer del director, Verónica Forqué, que si bien tiene cierta gracia para la comedia, para lo demás… Fíjate tú. Me tenía una manía horrorosa y me ponía verde en todo lo que hacía. No le gusto nada, qué le vamos a hacer.

Imagino que conoce usted las películas candidatas a los Feroz. Su favorita no será Verónica, ¿verdad?
Mira, mi favorita no te la voy a decir, porque sería una cosa horrorosa. Además, esto de los premios es tan subjetivo y tan injusto a veces… Está bien como juego, para dar a conocer al público, pero ya.

Se dice sobre su carrera que dio el gran salto cuando trabajó con Almodóvar. ¿Está de acuerdo? ¿Qué supuso aquello para usted?
Desde luego que sí. Pero, bueno, yo ya había hecho antes una película, La guerra de papá [Antonio Mercero, 1977], que tuvo muchísimo éxito y donde yo tenía un papel muy bonito. Yo creo que esa película le gustó mucho a la gente. Pero, desde luego, trabajar con Almodóvar [Verónica Forqué trabajó tres veces con Pedro Almodóvar, la primera en 1984, en la película Qué he hecho yo para merecer esto] y con aquel personaje, que era un bombón, hizo que todo el mundo se fijara.

No podemos dejar de hacer una meción al teatro, tan importante también en su carrera, al menos en esta última etapa.
El teatro ha sido mi hogar de trabajo durante los últimos diez o quince años. No he parado de hacer una función detrás de otra. Me gusta mucho el teatro, es un lugar donde me siento muy libre, porque empieza cuando sube el telón y termina cuando baja, sin un director que corte constantemente la acción en un rodaje. En el teatro, además, nunca sabes lo que puede pasar, es la emoción de la vida en el momento presente.

¿Una ilusión por cumplir?
Saber envejecer con alegría, con cosas que ofrecer a los demás. Porque no es fácil envejecer, y para las mujeres menos que para los hombres.

La gala de los Feroz estará protagonizada por mujeres. ¿Quiere pronunciarse sobre la lacra del machismo?
El machismo es una realidad hiriente. Está en todas partes. Y está en nuestra mano ser más compañeros. En las de las mujeres, concretamente, ser más sinceras, más luchadoras y más ambiciosas, en el mejor sentido de la palabra.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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