Macarena Sanz: «En ‘Medida por medida’ se ve muy bien qué es una víctima de abuso»

· 19 de enero, 2018

Una presencia fugaz. Hoy, viernes 19, y mañana, domingo 20, en la Sala Russafa. Macarena Sanz regresa a València después de haber pasado por el Teatro Principal el año pasado con la obra El laberinto mágico, sobre textos de Max Aub. La joven actriz madrileña, que ha participado en series como Isabel y en películas como Selfie, viene ahoracon Medida por medida, una obra de William Shakespeare de tan rotunda como desgraciada actualidad, puesto que aborda el acoso y el abuso de poder sobre las mujeres.

Macarena Sanz está en el Madrid castizo. Acaba de salir del ambigú del Kamikaze (El Pavón Teatro Kamikaze, en la calle Embajadores), donde se programan lecturas dramatizadas de textos escritos por dramaturgas emergentes. En concreto, la joven actriz, emergente donde las haya en su especialidad, acaba de presenciar la de Índigo, un texto «así como de ciencia ficción, que está muy bien, la verdad», nos dice con una voz que transmite entusiasmo.

¿No le da envidia, nunca ha pensado en ponerse también a escribir, además de interpretar?
¡Ja! No, porque escribir es muy difícil. Me encantaría, pero… En cambio, lo que sí voy a hacer ahora es dirigir a unas amigas. Pero, vamos, en un proyecto muy experimental, que por algo se empieza…

A Macarena Sanz quizá la conocerán ya los diletantes españoles: los seriéfilos, por su participación en producciones como El incidente e Isabel; los cinéfilos, por Las furias, de Miguel del Arco, o por su papel de ciega en Selfie, de Víctor García León, una agradable sorpresa del cine español del año pasado; y los teatreros valencianos, por su participación en El laberinto mágico, la producción del Centro Dramático Nacional sobre textos de Max Aub que se pudo ver en la calle de las Barcas en octubre pasado.

¿Cómo fue esa experiencia valenciana?
Fue una experiencia muy especial, porque pudimos estar varios días. Además, la gira de El laberinto mágico consistía en pasar por los lugares que nosotros visitábamos durante la función. De manera que estuvimos en Barcelona, en Alicante y, claro, en València. La primera escena de la obra se desarrollaba en la Malvarrosa, y el poder ir personalmente allí por la mañana, y por la tarde hacer la función, y haciendo personajes que no son ficción, sino historia de nuestro país, fue algo muy especial. Me gusta mucho València, donde además tengo familia.

Para quienes no la conocen todavía: ¿Quién es Macarena Sanz?
¡Vaya! A ver, ¿cómo me describo? Macarena Sanz es una actriz nacida en Madrid, de 27 años, y que después de formarse en la RESAD [Real Escuela Superior de Arte Dramático], ha estado haciendo teatro, que es lo que más le gusta. He tenido la gran suerte de poder trabajar en el Centro Dramático Nacional, con directores magníficos.

Hasta ahora, dos nombres clave en su vida profesional son Miguel del Arco y Ernesto Caballero, ¿verdad?
Sí, sí, he repetido con ellos varias veces. Me siento muy privilegiada, la verdad. Por esa trayectoria y también por poder trabajar ahora con otro como Emilio del Valle.
Emilio del Valle dirige a Macarena Sanz en Medida por medida, la tragicomedia de William Shakespeare que se representará en la Sala Russafa hoy, día 19, y mañana, sábado, día 20. La actriz ha entrado en el reparto sustituyendo a Ingrid García-Jonsson, quien ha tenido que abandonar el elenco por incompatibilidad de agenda.

¿Ha tenido suficiente tiempo para ensayar y hacerse con su papel?
Sí, sí. Espero que sí [ríe], porque han sido pocos ensayos, pero muy buenos. Hemos disfrutado mucho. Estoy tranquila, aunque voy a interpretar la función en València por primera vez.

Tengo entendido que es usted actriz porque en su casa no había televisor, ¿es cierto?
Pues sí, es verdad. Fue eso lo que, de alguna manera, me llevó al teatro. Somos cuatro hermanas y, al no tener televisión, jugábamos mucho. Eran, precisamente, mis hermanas las que me decían: «Maca, métete en teatro». Yo no entendía muy bien por qué me lo decían, pero un día me metí en la escuela municipal y ahí empezó todo. Por eso siempre he visto el teatro como un juego. Un juego que hay que jugar muy en serio, como haces cuando eres pequeño. Y siempre, siempre hay que disfrutar, aunque el trabajo sea difícil, aunque sufras en el escenario.

Como sin duda sufre Isabel, su personaje en Medida por medida.
Sufre, sufre.

¿Es su primer Shakespeare?
Sí, el primero. En la escuela hice escenas, pero esta es mi primera obra completa.

¿No le produce eso un cosquilleo especial?
¡Buf, total! Cuando me llamaron para hacer la sustitución, me dije: ¡Jo, qué suerte el poder aprender un texto así y además hacerlo carne! Es que es una brutalidad, una maravilla de texto.

Un texto de principios del siglo XVII, pero absolutamente actual, el acoso y el abuso de poder sobre las mujeres, lo cual dice muy poco del ser humano…
O dice mucho, según cómo lo mires. ¡Buf! Como siempre, Shakespeare da en el clavo de las relaciones entre los seres humanos. En este caso, hablando de un tema tan actual como el abuso sobre las mujeres.

¿Es usted feminista?
Feminista total.

¿Cómo se puede relacionar su personaje con las situaciones de abuso que conocemos hoy?
La mujer de la obra es claramente una víctima, y eso está muy bien porque el público puede ver con mucha claridad lo que es una mujer víctima del abuso de poder por parte de algunos hombres. Además se ve perfectamente lo indefensa que está ante todo eso, porque incluso en su hermano, que es el detonante del conflicto y del subsiguiente abuso, no encuentra el apoyo que espera. Ella vive un conflicto realmente muy difícil, en el que también está en juego su dignidad. Si tomamos como ejemplo el caso de la manada, por ejemplo, a mí me aterra que haya gente que ponga en duda que se trate de una violación o no. ¿Qué es una violación y qué no lo es? En Medida por medida, por ejemplo, no hay sexo, pero a Isabel la violan porque se produce una agresión. Creo que hay que hablar más de agresión, y esto en la obra queda muy claro.

Shakespeare trata estos asuntos terribles en lo que se llamó una comedia impura, precisamente porque en el drama también está integrado el humor. En su opinión, ¿ese recurso es eficaz o le resta importancia?
Sí, es absolutamente eficaz. Eso es la vida. A veces, las situaciones son tan trágicas que la única vía de escape es el humor. La tragedia y la comedia siempre están unidas, aunque sea por un hilo muy fino. Y Shakespeare, desde luego, hace eso muy bien.

¿Hablamos un poco de cine? Hasta ahora van dos títulos que han tenido repercusión: Las furias, de Miguel del Arco, y Selfie, de Víctor García León. ¿Algún proyecto más en marcha?
No, la verdad es que ahora no tengo ningún proyecto nuevo en cine. Pero ha sido muy interesante el poder meterme en otro entorno diferente del teatro. Es verdad que todo consiste en contar una historia e interpretar personajes, pero la manera de hacer es muy diferente. Además, como estaba tan bien acompañada, la experiencia ha sido muy muy bonita.

En Selfie interpretaba a una ciega, cosa que no debe de ser muy fácil, con los primeros planos que permite el cine…
Sí, desde luego. Decían ¡acción! y yo cerraba los ojos. Así que no recuerdo nada… ¡No, es broma! Fue una experiencia muy interesante, una película pequeña, que rodamos en un año, en plan ¿podemos hoy? ¡Pues venga! Y como muy en vivo, porque nos íbamos a los mítines políticos… Mucha de la gente que sale no son actores, no sabían que estábamos rodando una película.

 

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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