Ana Asensio: “‘Most Beautiful Island’ viaja de la angustia al miedo”

· 16 de enero, 2018

El thriller Most Beautiful Island, dirigido y protagonizado por Ana Asensio, acaba de ser nominado al premio John Cassavetes de los Independent Spirit Awards, al que aspira también La vida y nada más, del también español Antonio Méndez Esparza. La historia de Most Beautiful Island está basada en una peligrosa experiencia personal de la realizadora al principio de su estancia en Nueva York. Junto con esta película, se proyecta en cines el el cortometraje The Fourth Kingdom, de Adán Aliaga y Àlex Lora, nominado a los Premios Goya 2018.

Ana Asensio es una madrileña que, desde muy jovencita, quería ser actriz. Tras estudiar arte dramático, empezó a interpretar algunos papeles en la televisión, y «con veintidós años sentí la llamada de Nueva York [desde allí responde a nuestras preguntas]. Vine a buscarme la vida, no a triunfar, porque en ese caso me habría ido a Los Ángeles -aclara-. Soy una enamorada del cine de autor, del cine independiente, y mi sueño era trabajar en películas interesantes, así que vine para aprender y a vivir experiencias que sabía que no tendría en Madrid».

-¿Pero le iba bien en España?. -Muy bien -responde-. Primero trabajé de modelo, y con dieciocho años empecé a trabajar en la televisión. Así, sin parar, hasta los veintidós. Por eso tenía dinero ahorrado. Llevaba un año trabajando en Nada es para siempre [serie estrenada en Antena 3, en 1999] y, justo en el momento en que me ofrecieron renovar, vi claro que quería vivir otras experiencias y aprender. Me había ido tan bien de jovencita, que creía que eso iba a ser lo normal…-.

Dicho y hecho, Ana Asensio rompió la hucha, cogió el avión y, ya en la Gran Manzana, empezó a estudiar arte dramático. Al cabo de un tiempo, decidió a quedarse un poco más… «y ya llevo nada menos que dieciséis años aquí».

¿Qué hizo cuando se instaló en Nueva York?
Pensé que lo más fácil sería volver a trabajar de modelo, pero estamos hablando del tiempo inmediatamente posterior al 11 de septiembre [fecha del atentado contra las Torres Gemelas], cuando todo se complicó con los visados y esas cosas. Pasó otro año y empecé a trabajar en algunos cortos, dando clases de español, de niñera, las cosas que salían de modelo… No fue nada fácil.

¿Es real esa diferencia entre Estados Unidos y España en lo que a oportunidades se refiere?
Sí que la hay. Aquí, si eres bueno, seguro que tendrás tu oportunidad antes o después. En cambio, creo que en España las oportunidades no están al alcance de todo el mundo.

Y así, por fin, llegó Most Beautiful Island, ‘La isla más hermosa’, si lo decimos en castizo…
Sí, claro, desde luego, muy bien.

¿Qué isla es esa: Manhattan, una isla interior, usted misma?
La isla más hermosa es, simbólicamente, la isla de Manhattan; de alguna manera, una ironía sobre ese lugar de los sueños y del glamur, pero donde también existe el otro lado. Y es la isla que cada uno de nosotros llevamos dentro, y también esa idea de la evasión, ese lugar al que dices: ‘A lo mejor, algún día voy y desconecto de toda esta realidad que tanto pesa’.

La película está basada en una experiencia propia desagradable. ¿Es posible conocerla o prefiere guardársela?
Cuando empiezo a trabajar en tantas cosas para sobrevivir, alguien me propone un trabajo de una noche, que resulta ser algo diferente de lo que me habían contado y, además, provoca una circunstancia ilegal y peligrosa. Esa es la génesis de la película, pero la situación concreta prefiero reservármela.

En Most Beautiful Island avanzamos, junto con la protagonista, desde el desamparo hacia el miedo. La propia película va cambiando de género. ¿Es eso lo que pretendía usted?
Sí, exactamente eso. Y, de alguna manera, ese era el objetivo de hacer una película que avanza momento a momento, en la que el espectador nunca sabe más que lo que sabe la protagonista, para que vaya viviendo la angustia inicial y la inestabilidad, que se van convirtiendo poco a poco en un miedo tangible. Un viaje de la angustia al miedo, de lo abstracto a lo concreto.

Un viaje que también se produce en los escenarios de la acción.
Sí, empieza en espacios abiertos, grandes, luminosos, y cada vez entramos en lugares más y más pequeños.

¿Rueda en 16 mm para acentuar lo documental y darle la mayor verosimilitud posible a la historia?
Sí, uno de los motivos para rodar en Súper 16 fue esa idea de que la película fuera muy real, muy palpable. Para mí, introducir esa capa de grano era una forma de introducir en la realidad una capa de irrealidad. Por otro lado, mis primeras imágenes de Nueva York son las de las películas de los años setenta, con esos colores que están en el cine, en la impresión, no en lo digital.

Usted se fue como actriz y ahora está dirigiendo y actuando. ¿Ya tiene claro cuál es su camino?
El camino lo tenía claro desde el principio, aunque las cosas no iban como yo quería. Quería ser actriz desde los diecisiete años, trabajar en buenas películas, interpretando papeles buenos. Y ese era mi objetivo a la hora de hacer esta película, de escribirla, de producirla, de dirigirla, de interpretarla. Se trataba, de alguna manera, de crear mi propia oportunidad, y ahora estoy muy interesada en seguir escribiendo y dirigiendo. Como actriz, si vienen papeles buenos, estaré superfeliz de hacerlos, porque esa es mi primera pasión. Pero soy muy realista y sé que hay muchísima competencia. Lo que sí ha cambiado es que ahora mi energía va a seguir enfocada en la creación, también porque está mucho más en mi mano.

¿Pues en qué está ahora enfocada su energía?
En un un guion sobre otro thriller. También discurrirá en Nueva York y ha sido seleccionado para un laboratorio en Sundance.

¿España ya no entra en sus planes?
Por supuesto que sí. Yo no me fui de España con mal sabor de boca, así que la miro con mucha calidez y mucho cariño. Si surgen oportunidades, me encantará trabajar allí.

El 12 de enero, junto con Most Beautiful Island, se estrenó en salas el cortometraje The Fourth Kingdom, de Adán Aliaga y Àlex Lora, nominado a los Premios Goya 2018 a Mejor Cortometraje Documental. Se proyecta junto al largometraje.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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