Héctor Fáver: “España es una democracia enferma y con trampa”

· 1 de enero, 2018

El último trabajo documental de Héctor Fáver se titula Lesa humanidad y, de algún modo, cierra una trilogía conformada por La memoria del agua (1990), sobre el tema del Holocausto, e Invocación (2000), que se ocupa de los desaparecidos en Argentina. Lesa humanidad se centra en la impunidad de los crímenes del franquismo.

Héctor Fáver es un cineasta nacido en Buenos Aires. Huyó de Argentina en la época de la dictadura y está en España desde 1980, ejerciendo como profesor de cine. También se dedica a hacer películas vinculado a su escuela y a sus alumnos, que siempre han participado de alguna manera en sus proyectos. Su intención a la hora de hacer películas es “ponerlas al servicio de la vida, de temas que considero muy importantes para la vida y vinculados con los derechos humanos, y no al revés, no poner las temáticas al servicio de las películas”. En Lesa humanidad intervienen directamente Baltasar Garzón, Gerardo Pisarello, Carlos Slepoy, Joan Tardà, Emilio Silva, Soledad Luque (Ce AQUA) y José María Chato Galante (miembro de La Comuna Presxs del Franquismo, expreso político, víctima de Antonio González Pacheco, conocido como Billy el Niño)… La narración corre a cargo del actor Eduard Fernández. “Desde la perspectiva del análisis de varios conflictos mundiales en los que se han violado los derechos humanos, en Lesa humanidad reflexionamos sobre la necesidad de una jurisdicción universal y analizamos por qué en España hay aún hechos sin resolver y víctimas olvidadas de la guerra civil” de 1936-39, afirma Fáver.

Lesa humanidad reúne los tres asuntos que abordan sus películas e incorpora el nazismo y la dictadura argentina. ¿Por qué, quizá para destacar la excepcionalidad española?
No es que la película toque varios temas que tienen en común la violación de los derechos humanos; la cuestión es que no hay solo una vinculación general, sino una vinculación directa entre los nazis y el franquismo, de la Transición con el franquismo, del franquismo con la democracia y con las dictaduras latinoamericanas… Hay toda una serie temas que, en el fondo, giran alrededor de la violación de los derechos humanos. En este sentido, Lesa humanidad intenta aportar un granito de arena para ayudar a la gente que lucha para que se haga justicia y haya una reparación, porque no puede ser que, después de cuarenta años de democracia, todavía estemos con el tema de las fosas, con el callejero lleno de nombres de criminales, o que siga existiendo el Valle de los Caídos, donde se celebran misas tridentinas en honor a un criminal.

Voy a hacerle una pregunta intencionadamente hiperbólica, pero que entiendo que alguien podría plantearse después de ver su película. ¿Hay democracia en la España que está a punto de entrar en el año 2018? (esta entrevista se hizo a finales de diciembre de 2017).
Sí, hay una democracia muy enferma y con trampa, y es imprescindible curarla. La democracia, para mí, es incompatible con el hecho de que no se pueda abrir las fosas, en la que no se puede investigar los crímenes del franquismo… La democracia española no es digna de recibir el nombre de una verdadera democracia.

Democracia, pero enferma. ¿Legítima?
Nos han vendido una Transición supuestamente modélica y maravillosa, pero aquí se glorifican ciertas cosas… Por ejemplo, la ley de amnistía, que es preconstitucional. Yo, particularmente, querría que la monarquía española, los políticos, los votantes, todos tuvieran como meta la justicia y la reparación de las víctimas.

La vinculación entre los protagonistas de la dictadura franquista y quienes han ocupado puestos políticos y económicos clave después de 1975 es evidente. ¿Se puede curar esta democracia con esas personas y sus descendientes en el poder?
Tengo esperanza, pero habría que preguntarles a los que han gobernado España durante estos últimos cuarenta años por qué no han hecho justicia con estos temas. Y también a la ciudadanía si, a la hora de votar, se cuestiona el problema de la dignidad humana, algo que trasciende de la división entre izquierdas y derechas, porque es una cuestión básica en cualquier democracia. No puede haber democracia sana sin respeto a los derechos humanos. Es terrible cuando alguien dice que estos temas no se pueden tocar porque abren heridas. ¿Cómo? ¿Cuándo se han cerrado esas heridas si tenemos a cien mil personas enterradas en fosas comunes y cunetas? Yo no quiero pensar que los políticos que han tenido familia vinculada con el régimen anterior han puesto su protección por encima de la base de la democracia, que es la dignidad de las víctimas y los derechos humanos.

Ha mencionado la responsabilidad del ciudadano con una papeleta en la mano. Viendo la evolución del pensamiento político y el desconocimiento cada vez mayor de estos asuntos por parte de las nuevas generaciones, ¿mantiene su posición esperanzada?
Hay que seguir. Esta película la he hecho porque tengo esperanza. Viendo trabajar a gente como Carlos Slepoy [abogado argentino exiliado en España, que asistió durante décadas a las víctimas de las dictaduras latinoamericanas y española. Falleció en abril de este mismo 2017, después de intervenir en el documental de Fáver] y a cantidad de personas que siguen luchando por estos temas, tengo esperanzas en que en España llegue un momento en que se diga basta, en que los políticos y los ciudadanos acaben con esta humillación sistemática. Y en que algunos políticos dejen de decir que quien defiende esta reparación está buscando venganza. Se busca justicia y reparación. Aquí se permite hacer cosas que en otros países están penalizadas, como en Alemania o Italia.

La historia es la historia, pero ¿qué aporta Lesa humanidad hoy al asunto que denuncia?
Básicamente, la película relaciona cosas que no se suelen relacionar. Son temas que se tratan aisladamente, pero que están vinculados. A la gente que conoce el tema quizá le aporte algo, pero está pensada para quienes tienen poca información. Los jóvenes españoles no son responsables de su ignorancia sobre estos asuntos, porque realmente no se tratan en el sistema de enseñanza ni se habla mucho de ellos, así que quizá esta película aporte algo en este sentido. Quiero decir que la película no pretende tener toda la verdad, sino que la gente conozca y reflexione; se ha pasado en algunas universidades y los alumnos se quedan como si estuvieran viendo algo de otro planeta.

Lesa humanidad evidencia la relación entre nazismo, franquismo, dictaduras latinoamericanas… ¿Diría que hay una entente internacional del fascismo y el terror que aplica sobre las sociedades que domina?
Por supuesto. El fascismo siempre ha estado conectado de una manera u otra, de una forma más o menos explícita. Sí, siempre ha estado conectado el fascismo, que es el veneno de la vida. Y aquí incluyo a Pinochet, a Hitler, a Franco, a Pol Pot, a Stalin y otros gobernantes de la órbita soviética…

En su película se hace también referencia al presidente Companys, fusilado por el franquismo con la colaboración nazi y del régimen francés de Vichy. ¿Qué opinión le merece el problema catalán y el tratamiento que le viene aplicando el Estado?
Me gustaría una solución democrática y diálogo para llegar a un reféndum pactado. No se puede omitir que hay más de dos millones de personas que quieren una cosa y otras tantas que no.

¿Le gustaría añadir algo más?
Me gustaría dejar claro que todo esto no se trata de monarquía o república, de izquierdas o derechas. Todas las ideas son válidas, pero lo que no es una cuestión de ideas, sino de justicia, es acabar con la impunidad de lo que han sido crímenes atroces.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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