Álex Quiroga: “El Alfred Hitchcock de hoy sería Christopher Nolan”

· 31 de diciembre, 2017

Fotografía: Photopithecus


Alfred Hitchock dijo en su día que el cine mudo era el cine puro, y que el sonido había convertido buenas películas en malas obras de teatro. Una afirmación que, por fortuna para todos, el mismo mago del celuloide se encargaría de desmentir una y otra vez con su propia obra. Sin embargo, fue precisamente el cine mudo del director y productor británico el primero que se puso a tiro de pupila del realizador argentino Álex Quiroga, “gracias a un profesor que era muy carismático y transmitía muy bien”, nos dice. Aquella película, una de las primeras de Hitchock, “que casi nadie conoce -prosigue el director-, está rodada íntegramente en un plano secuencia, y con ella, a base de cariño, empezó a inculcarnos Rogelio Parolo, que así se llamaba el profesor, el amor al cine. Más tarde vendrían Psicosis, Vértigo…, con las apasionadas explicaciones del rollo psicológico de sus películas, al que tan proclives somos los argentinos, y también otros directores, por supuesto”.

Álex Quiroga se sienta en una sencilla silla de la cafetería de los Albatexas Cinemes. Parece un testigo interrogado por el tribunal que integran los escasísimos medios de comunicación valencianos que han acudido a la presentación de A nuestros héroes, el sexto largometraje de su carrera, y que, con sus personalísmos modos conceptuales y estéticos, homenajea, precisamente, al Hitchock que tan bien conoce. “A Hitchock lo castigó en cierta ocasión su padre, quien lo hizo encerrar durante un día en una celda policial. Eso fue tremendo para él, y de ahí proviene la fobia policial que muestra en sus películas: los policías siempre son bastante inútiles en las películas de Hitchock”, explica a modo de ejemplo. “Y, al contrario -añade Quiroga-, los héroes de su cine suelen ser personas corrientes que pasan por ahí, que es lo que sucede también en A nuestros héroes“.

Como decíamos al principio, “la película ideal de Sir Alfred Joseph Hitchicock sería muda y tendría música, algo imposible -corrobora Quiroga-. Le daban pereza los diálogos, que para él eran absolutamente secundarios, y por eso lo son también en A nuestros héroes, que lo cuenta casi todo con imágenes y música. Hay diálogos, cierto, pero no tienen una base sólida”.

A nuestros héroes no es una película fácil. O, por ser más preciso, “no es una película para espectadores que busquen cosas fáciles, sino que prefieren propuestas en las que ellos puedan implicarse. En ella no le cuento una historia al espectador -explica el realizador argentino-, sino que pongo a su alcance las piezas, como si de un puzle se tratara, para que él la construya. También es un modo de jugar con el espectador. Y de respetarle: En la primera secuencia de A nuestros héroes se cuenta el principio y el final, del mismo modo que en las películas de Hitchock siempre había alguien al principio que moría o ya estaba muerto, y después se iba construyendo la historia poco a poco. Es el caso, por ejemplo, de Vértigo (De entre los muertos). En el caso de Family Plot [La trama en España. Es el último título del realizador británico y fue presentada en Cannes, en 1976, fuera de competición] hay una adivina que es una estafadora -continúa explicando Quiroga- y se junta con otro para robarle un diamante a una mujer mayor. Pues bien, yo cojo a esa adivina y la hago el hilo conductor de mi película. La convierto en la narradora de una historia que va recogiendo hilos de los diferentes trabajos de Hitchock para tejer con ellos una nueva historia, que es el modo de homenajearlo sin que sea demasiado evidente, como quien coge distintos caramelos de una fuente”. Y así, en A nuestros héroes, encontramos referencias a títulos míticos de Hitchock, como Psicosis, Rebeca, y a elementos recurrentes en su cine, como los pasos, las escaleras…

Álex Quiroga mantiene también una relación muy especial con la fotografía, que maneja de modo absolutamente personal, hasta el punto incluso de distorsionar las imágenes. “En una conferencia que pronuncié en Trieste después de pasar la película, alguien me preguntó cómo empecé a hacer cine -explica-. Y yo respondí: Mi madre me regaló dos tomos de cine; mi hermana me ponía música todos los días, y mi tío me regaló una cámara de fotos. El cine es el arte vampírico por excelencia. Y en cuanto a la fotografía, A nuestros héroes tiene esa fotografía digamos que extraña, porque la necesita, junto con la música, por ejemplo, en los momentos de persecución, o de violencia, para que el espectador sienta también la angustia que sufre en ese momento la víctima que aparece en pantalla. Es una forma de aludir a Psicosis, cuando a Janet Leigh le clavan el cuchillo, pero sin que en mi película se clave ningún cuchillo. Y volvemos a lo que decíaHitchcock, que se puede contar una película con música e imágenes,sobre esa base hice mi película”.

Cuando le pedimos a Álex Quiroga que asimile a Hitchcock con un director actual en activo, el realizador argentino no duda en nombrar a Christopher Nolan, del que defiende incluso sus títulos más comerciales: “Todo director debe tener su bagaje y necesita vivir. Yo mismo vivo de esto, de mi cine. No gano mucho dinero, pero hago lo que quiero hacer, lo que me divierte. No estoy diciendo que esté cerrado al cine comercial. Al contrario, me interesa. Pero haré el que me interese a mí, no el que un productor me obligue a hacer, y eso todavía no ha llegado. He tenido varias ofertas, pero no me interesaban las condiciones en cuanto a la libertad creativa”. “Por otro lado -añade Quiroga-, hasta ahora me va bien, porque mi cine interesa a mucha gente. En Italia estuviéron preguntándome durante dos horas sobre esta película, y me preguntaban muchajos muy jóvenes, de diecisiete o dieciocho años. Después les dije que cuando regresaran a casa se fuerana YouTube y descubrieran a Hitchcock, un director desconocido para ellos, pero por el que han pasado todos los directores que conocen y les gustan”.

Oiga, ¿y usted no sale en A nuestros héroes, como Alfred Hitchcock salía en todas sus películas?
¡Claro que sí! Al principio, después de la secuencia del coche circulando por la ciudad, el hombre que sube las escaleras soy yo. Pero, cuidado, que yo no pretendo ser Hitchcok en absoluto, sino invitar a los jóvenes, espectadores y cineastas, a verlo y analizarlo.

* A nuestros padres se proyecta en los Albatexas Cinemes (València) hasta el próximo sábado, 6 de enero, inclusive. Luego irá a Málaga, Sevilla, Madrid… También se podrá visionar más adelante, tras pasar por una ronda de festivales (el primero el Cinema Gran Prix Francia 2018), en diferentes plataformas digitales.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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