“Tic-Tac”: Un musical valenciano de gran formato con mil instantes mágicos

· 18 de diciembre, 2017

Fotografía: José Luis Abad


El Teatro Principal de València presenta hasta el próximo 7 de enero un musical de tamaño XXL. Se titula Tic-Tac y es una producción del Teatre del Poble Valencià escrita a seis manos por Carles Alberola (también director y actor), Rodolf Sirera y Pascual Alapont. La música y las canciones son de Noèlia Pérez y Josep Zapater; las coreografías, de Cristina Fernández Pintado.

Si el mayor espectáculo del mundo ha de ser forzosamente un circo, el más grande de la Comunitat Valenciana es un musical y se titula Tic-Tac. Está ahora missmo sobre el escenario del Teatro Principal de València, y ahí seguirá, para delicia de tirios y troyanos, hasta el año que viene; pero solamente hasta el 7 de enero, que en principio, ya se sabe, tampoco es prudente pasarse de frenada…

Noèlia Pérez y Josep Zapater. Foto de José Luis Abad.

Tic-Tac, una gran apuesta de producción del Teatre del Poble Valencià, llama la atención por su envergadura, sin duda; pero basta con reparar en los nombres que lo han puesto en pie para que el montaje adquiera dimensiones realmente difíciles de igualar por estos lares desde el punto de vista artístico. A saber: Carles Alberola tuvo la idea. Y él mismo, junto con Rodolf Sirera y Pascual Alpont, la pusieron en negro sobre blanco sin que haya trascendido una voz más alta que otra. Alberola, además, con la importantísima ayuda de María Almudéver, se ha encargado de la dirección. Y Alberola, por si fuera poco, encabeza un reparto de catorce actores que interpretan, cantan y bailan los papeles, las canciones, las melodías y las coreografías de un trío artístico tan contrastado como el que conforman el tándem de actores Noèlia Pérez y Josep Zapater (música, letras y canciones), más la creadora de las coreografías (también actriz), Cristina Fernández Pintado. Justamente de ellos, de Alberola, Pérez, Zapater y Fernández, cuatro jinetes del mejor artisteo valenciano, ha salido toda la chicha informativa que viene ahora con la única y sanísima intención de que se le haga a usted la boca agua y corra a la taquilla del Principal, la física o la virtual, usted elige.

UNA IDEA ADOLESCENTE
Adolescente no por inmadura, por supuesto, sino porque Carles Alberola confiesa que esta idea «lleva rondándole por ahí unos quince años». Por ahí es su cabeza, claro. Tres lustros, y sin embargo no terminaba de saber cómo completarla. «A veces no encuentras nunca la manera y no la escribes nunca…». No es el caso, por suerte para todos los públicos, que son quienes pueden ir a ver Tic-Tac sin ningún peligro para su integridad moral. Pregunta tópica: ¿Autobiográfica? «Como digo siempre, más de lo que uno cree y mucho menos de lo que la gente se imagina. Si a mí me hubiera sucedido lo mismo que a mi personaje…», Alberola dixit.

EL CREADOR CATETO
Tampoco es cuestión de destripar aquí la historia (spoilear, que dirá algún modelno…), pero Noèlia Pérez aporta buenísimas pistas: «Una comedia musical entre la realidad y la ficción. Un espectáculo musical adulto. Técnicamente, una tragicomedia en formato musical, centrada en un director que quiere volver a montar el mismo espectáculo que hace cinco años fue un desbarajuste total y supuso la ruptura con muchas cosas y personas, incluyendo a su propio hijo». «Yo prefiero hablar de los motores, no de las historias -interviene el autor-. Tic-Tac es el intento que alguien hace por redimirse ante su hijo y ante la gente con la que ha trabajado. Porque hay maravillosos creadores que, sin embargo, en su vida personal y cotidiana son grandes catetos».

¿BROADWAY? ¡COMO MÍNIMO!
«Muy bonita, preciosa, impactante». ¿A qué santo tendría que cortarse un pelo Josep Zapater? Al fin y al cabo, como también dice Alberola, si estás en esta profesión, tienes forzosamente cierta cuota de vanidad. Pero es que además Zapater, por lo que sabemos, es un tipo sincero. «Bonita, preciosa, impactante». Pues ahí queda su música. Y hay más: «A nivel estilístico, Tic-Tac tiene momentazos muy a lo Broadway, junto con otros bastante surrealistas -abunda Noèlia Pérez, también con justificada inmodestia-. Surrealistas porque se juega con el teatro dentro del teatro y porque hay un mundo de ficción muy importante, con momentos muy mágicos, en este espectáculo exageradamente coral, con infinidad de capas y dimensiones que el público irá descubriendo poco a poco».

Saludo con una misteriosa “desaparición…”. Foto José Luis Abad.

CUERPOS JÓVENES Y NO TANTO, Y ADEMÁS SE MUEVEN…
Para Cristina Fernández, crear las coreografías de Tic-Tac ha supuesto también todo un reto. Catorce personas en el escenario, que, para más inri, no son bailarines profesionales… «Y muchísimos números musicales, actores de edades muy diferentes y cuerpos distintos… Eso complica mucho las cosas -explica la también actriz-. Pero todo aporta mucho, porque si es cierto que tengo que partir desde otro lugar a la hora de trabajar con ellos, al final se consigue que llenen los movimientos, y la experiencia de crear nuevos caminos también te da mucho a ti como coreógrafa. Todo enriquece mucho el trabajo y el espectáculo».

OJO, QUE HAY SORPRESAS
Nadie crea que aquí se dice casi todo lo que hay que saber. Tic-Tac no se cuenta en cuatro líneas, y además esconde sorpresas. Entre ellas, una significativa colaboración de la profesión valenciana de las artes escénicas. Porque, de algún modo, el musical es también «un pequeño y modesto homenaje -así lo desvela el mismo Carles Alberola que antes se confesaba vanidosillo…- a la gente que durante tantos años está trabajando por la ficción en los escenarios valencianos, muchos de los cuales han dejado una importantísima huella en los espectadores». ¿Dijo huella? Pues que no se nos olvide: Tic-Tac habla, y mucho muchísimo, de las indelebles marcas que la ficción ha dejado en todos nosotros a través de los personajes que han moldeado parcialmente nuestra personalidad desde la infancia.

LO ÚLTIMO SERÁ LO PRIMERO, O AL REVÉS: EL TÍTULO
Tic-Tac. Un título con un montón de lecturas. El paso del tiempo, y con él, el presente. En un tic-tac cabe una declaración de amor, una rendición, un hola y un adiós, un coger la mano, el latido de un corazón, un elegante gesto de baile, el sonido de un acorde, el instante que nos hace eternos… ¡Magia! Todo eso y mucho más cabe en este Tic-Tac de sueños y fantasía, risas y emociones, que vive cantando y bailando en el Teatro Principal de València.

>>> Tic-Tac. Teatro Principal de València, hasta el 7 de enero de 2018 (excepto los días 24 y 31 de diciembre de 2017). Precio: De 10 a 20 euros.
Reparto: Carles Alberola, Josep Zapater, Noèlia Pérez, Noemí Lira, Álvaro Báguena, Ramón Rodenas, Manuel Maestro, Ana Burguet, Carmen Peinado, Mary Porcar, Cristina Fernández Pintado, Víctor Lucas, Tony River, Silvia Rico.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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