John Trengove: “‘La herida’ examina un ritual del patriarcado y la masculinidad tóxica”

· 14 de diciembre, 2017

Fotografía: Daniel García-Sala


El film sudafricano La herida (The Wound), triunfador del último festival internacional valenciano Cinema Jove (Luna de València a la mejor película y mención como mejor actor a Nakhane Toure, músico, novelista y activista pro derechos LGTBI), llega a los cines mañana, viernes 15 de diciembre. Con este motivo, Urban recupera ahora la entrevista que publicó en su momento con el director del filme, John Trengove, quien iniciaba su carrera en el largometraje precisamente con este título. La entrevista fue realizada cuando Trengove, tras pasar por el certamen valenciano para presentar su trabajo, se había desplazado ya al festival internacional de Taipéi (Taiwán), motivo por el cual no pudo estar presente en la gala de clausura de Cinema Jove. Advertimos a nuestros lectores de que la entrevista contiene un spoiler y de que a jueves 14 de diciembre todavía no había confirmado el estreno de la película ninguna sala de cine valenciana.

La herida (The Wound)Inxeba es su título original en idioma zulú– es un drama que, mediante su inmersión en el rito de iniciación masculino de los Xhosa (la etnia a la que pertenecía el activista y Nobel de la Paz Nelson Mandela), aborda el problema de la homofobia en el universo tribal tradicional y, en general, el dramático choque entre las antiguas costumbres sudafricanas y la contemporaneidad. La sinopsis de la película, distribuida en España por Surtsey Films, reza así: “Como cada año, Xolani, obrero solitario, participa junto a otros hombres de su comunidad en la ukwaluka, un rito iniciático tradicional [de circuncisión] para jóvenes que están en los últimos años de la adolescencia. Kwanda, procedente de Johannesburgo y tutelado por Xolani, recibe las burlas de sus compañeros por ser de ciudad y demasiado sensible. Cuando Kwanda descubre que Xolani está enamorado en secreto de otro de los cuidadores, la vida de los tres cambiará radicalmente.

¿Qué significan esta Luna de València para su trabajo y la mención del jurado para Toure?
Estos premios son fantásticos, porque honran la asombrosa actuación de Nakhane Toure y porque crean la posibilidad financiera de distribuir la película en España, lo cual sería un resultado maravilloso. La reacción positiva del público español en València nos mostró que puede haber un buen mercado español para la película.

¿Habló con Nakhane Toure sobre el premio?
¡Sí, claro, y está muy contento!

¿Siendo usted un hombre blanco, qué le movió a entrar en la intimidad de la comunidad Xhosa y su ritual iniciático?
En primer lugar, me sugirió la idea mi colega (y coproductor) Batana Vundla, que es un Xhosa. Y una vez que comencé a investigar, esa idea de mostrar una iniciación (la ayuda a un chico para que ocupe su lugar en el mundo de los hombres) me resultó de lo más interesante. Interesante porque es algo que puede ser extremadamente positivo, pero también muy problemático para aquellos que no puedan asimilar las ideas tradicionales de la masculinidad. Esto, además, creo que es un problema universal.

¿Tuvo problemas para sacar adelante la película? Si es así, ¿cuáles fueron y cómo los superó?
Poner el proyecto en marcha fue un verdadero desafío, debido a su naturaleza polémica. Entre otras cosas, tuvimos que buscar principalmente a actores no profesionales, y ese proceso nos llevó mucho tiempo. Además, filmar las escenas rituales también era un reto, porque la iniciación es algo muy sagrado para sus protagonistas y tuvimos que darles mucho espacio para hacerlo de una manera respetuosa y en los términos que ellos exigían.

La herida aborda una serie de problemas en el marco del rito de iniciación de esa comunidad sudafricana (aunque, como usted decía antes, pueden ser extrapolados a muchas otras en el mundo). Pero usted elige abordarlos desde el punto de vista de quienes cuidan a los jóvenes, no desde los propios iniciados. ¿Por qué?
Porque me parece un dilema muy interesante el proceso de enseñar a un niño cómo ser un hombre, cuando tú mismo no sabes lo que eres en realidad. En muchos sentidos, es el profesor, el cuidador, el verdadero iniciado de la película. Él es quien debe abandonar su inocencia y darse cuenta de cosas sobre sí mismo que son muy difíciles de asumir.

La película se titula La herida, pero hay muchas heridas dentro de ella. ¿Querría explicarnos brevemente su punto de vista sobre algunas de ellas?
Lo intentaré.

Hay, en primer lugar, una herida física. La iniciación tiene como punto de partida central la circuncisión de los jóvenes, pero, aunque estamos en pleno siglo XXI, se realiza sin tomar ningún tipo de precaución desde el punto de vista sanitario.
Muchos hombres con quienes he hablado sobre esto me han dicho que la iniciación no se produce sobre el hecho concreto de la circuncisión, sino sobre el proceso de curación y la tutoría que viene después. Porque la relación entre el iniciado y su cuidador, quien se encarga de la herida, es verdaderamente muy íntima, y en ese espacio se pueden formar poderosos lazos de unión.

La herida generacional. Porque, tal y como muestra la película, hay un choque, tan duro como obvio, entre quienes son reacios a abandonar las tradiciones y los jóvenes que están menos comprometidos con la historia y las costumbres de su comunidad.
Esta es una cuestión muy central en la Sudáfrica de hoy. Los miembros de las nuevas generaciones son los llamados nacidos libres, porque vinieron al mundo una vez desaparecido el Apartheid. Y ello hace que, naturalmente, sus vidas y prioridades sean, por necesidad, muy diferentes a las de las generaciones precedentes.

La herida espiritual. Estos mismos jóvenes sufren la misma fractura entre el mundo capitalista moderno, en el que el éxito se mide por la posesión de bienes materiales, y los valores, tan diferentes, que una comunidad antigua y rural defiende.
Así es. En una escena de la película, un anciano expresa la opinión de la comunidad sobre ese distanciamiento cuando culpa a la homosexualidad del iniciado y los valores progresistas de su padre, que se alejó de su comunidad y fue a vivir a la ciudad. De esta manera, opinan, el padre se ha vuelto suave, y, por lo tanto, de ahí viene también la excesiva suavidad de su hijo.

La película aborda de manera específica la idea castradora de la homofobia, que sin embargo, paradójica y tristemente, es compartida por ambos mundos, lo cual no deja de ser un lazo de unión entre ellos. ¿Qué significa esto para usted?
Lo que puedo decir es que lo que hace que Xolani (el personaje principal) sea tan convincente para mí es que, para pertenecer a su comunidad, tiene que dejar de ser quien es realmente. Esa es una experiencia que produce un increíble aislamiento. Pero además, e irónicamente, al afirmar su individualidad será potencialmente excluido, lo que lo dejará aún más solo. De cualquier manera, Xolani lucha por una relación que es muy importante para él, su amor por su amigo Vija, a pesar de las consecuencias destructivas que ello conlleva.

En La herida chocan dramáticamente la identidad comunitaria y la personal, pero prevalece la primera cuando Xolani elige al amante/amigo. Así, una hipotética superación de la homofobia (el primer paso será siempre admitir que existe) se aplaza en el tiempo inevitablemente y todo sigue igual…
Sí y no. El rebelde en la película, el joven iniciado, representa la liberación personal, pero también es ingenuo. Su insistencia en que las cosas deben ser transparentes y no permanecer ocultas lleva también implícita su propia clase de violencia. El último plano de la película muestra a Xolani, su cuidador, en un camión rumbo a Johannesburgo: Mientras hace una cosa terrible para proteger a su comunidad y al hombre que ama, también sale de allí y, tal vez, deja atrás su vieja vida.

En su película no aparece por ningún lado el mundo femenino de esta comunidad tradicional. ¿Tal vez porque su situación es aún peor que la de los varones homosexuales?
Yo no diría eso. Me atraía mucho la idea del ritual precisamente porque creaba un mundo exclusivamente masculino. Sin embargo, yo también veo The Wound como una película feminista, porque examina esas ideas sobre el patriarcado y la masculinidad tóxica desde el exterior.

Desde el punto de vista de la trama, plantea la historia como un triángulo de relaciones potencialmente muy violento y que se va tensionando minuto a minuto… Y, a la vez, lo combina, desde el punto de vista formal, evidenciando las contradicciones entre el pasado y el presente con referencias a la última tecnología y con imágenes en las el antiguo modo de vida y siglo XXI conviven en la pantalla.
Quería mostrar cómo esta tradición muy antigua lucha por sobrevivir y se estrella contra un mundo industrializado moderno. Por supuesto, la película nunca entra directamente en ese mundo moderno, por lo que el reto era encontrar pequeños signos que le recordaran al público el mundo exterior.

Para terminar, este es su primer largometraje, y también la primera incursión en la interpretación del músico Nakhane Toure. ¿Se conocían? ¿Cómo surgió esta colaboración artística?
Me acerqué a él cuando escuché su música, en principio pensando que podría escribir una partitura para la película. Pero cuando nos encontramos cara a cara sentí inmediatamente que él podía ser un Xolani de lo más interesante. A pesar de que nunca había actuado, tenía esa capacidad única de expresarlo todo sin decir una palabra. Empecé a escribir el personaje para él a partir de ese mismo día.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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