Efecto Pasillo: «Nuestras banderas no limitan espacios»

· 8 de noviembre, 2017

Su vida es un no parar. Actúan en la península pero viven en las islas. En su nuevo disco, Barrio de Las Banderas, Efecto Pasillo sigue apostando por la música positiva de aire festivo. Además son una banda comprometida ya que acaban de participar en un campaña del Cabildo de Gran Canaria para concienciar a los jóvenes sobre el problema de la violencia machista. El lema es Quiéreme Libre. Amar no es controlar.

 

  • En el último mes y medio, Iván Torres no ha pasado más de cuatro días seguidos junto a su peque de dos años y medio en su casa. Ese, apunta el cantante de Efecto Pasillo, es el premio del «artisteo». Lo asume. «Es lo que tiene esta vida». El 11 de noviembre actuará en València, en la Sala Repvblicca (23 horas). El vocalista del grupo promete un «show que merece la pena ver». El grupo canario presentará las canciones de su nuevo álbum Barrio de las Banderas.

El Barrio de las Banderas es un disco, podríamos decir, marca de la casa.
A la gente se le va acostumbrando el oido. Las canciones son muy diferentes pero tienen nuestro sello. Cuando descubres el álbum ves que los ritmos e historias visten al disco de muchos más colores. Hay canciones que recuerdan a los hits de Efecto Pasillo, pero hay otras muchas que aunque mantienen la frescura y la diversión, son diferentes. Sinceramente, el disco es muy interesante.

¿Por qué Barrio de las Banderas?
Porque además de que la canción Las Banderas empieza: ‘En el barrio de las banderas se menean con el viento’, es una canción muy festiva que hace justicia a lo que nosotros sentimos. Por un lado, somos muy chisteros y nos gusta divertirnos cuando estamos juntos, y por otro, están las banderas que son nuestras canciones, esas son las banderas que realmente nos importan porque ni limitan espacios geográficos ni son políticas. Queremos que nuestras banderas vayan mucho más allá y que cada uno le ponga el límite que le de la gana. Y lo del Barrio es porque nos hemos criado en un barrio, somos gente muy cercana y, a pesar de todo lo que nos está pasando, seguimos siendo los mismos. Creíamos que Barrio de las Banderas era un nombre bonito que, además, tenía gancho.

En la cresta del independentismo, habláis de barrios sin país ni región más allá de la música.
Ya se olía lo que ahora está pasando pero yo nunca pensaba que fuera a pasar esto. Casualmente, cuando sacamos Tiemble la Tierra, al poco fue el terrible terremoto de Haití que fue un desastre. Ahora que hacemos Barrio de las Banderas surge el tema de Cataluña y el independentismo. No sé. Vamos a tener que tener cuidado con el nombre del próximo álbum porque igual somos un poquito brujos.

Brujos o no, apostáis por la música latina que es lo que más vende.
El reggaeton se ha reconvertido; por una parte se ha diversificado, y por otra, ha suavizado las letras. Yo creo que el pop latino de hoy es reggaeton porque todos los artistas que hacemos pop utilizamos esos ritmos. La conclusión es que a la gente le apetece mucho bailar.

 Al escuchar vuestro álbum se espantan los malos rollos y sobre todo te diviertes.
Apostamos por la música positiva, por canciones con aire festivo y de baile de las que invitan a divertirse, mover las caderas y a pasarlo bien.

 Y además es un disco que por mucho que lo escuches no te cansas.
Porque es muy variado. Hay canciones que, unas con otras, no tienen nada que ver, por ejemplo Cerca de ti es un soul y no se parece en nada a Carita de Buena y mucho menos con Salvajes irracionales. Creo que es un disco muy interesante.

Habéis participado en una campaña para concienciar a los jóvenes sobre el problema de la violencia machista. ¿Cómo fue?
Actuamos de altavoz. La campaña gira en torno al tema del control entre los adolescentes a través de las redes sociales, wasap y todo esto. Es una auténtica locura que algunos jóvenes vivan el amor con absoluta dependencia. Eso no puede ser. Hemos participado en la campaña conscientes de la potencia que tiene la música entre los jóvenes. Parece que lo dice un político y a la juventud es como que le entra por un oído y le sale por el otro, nosotros lo decimos con nuestra música.

Habría que repetir una y otra vez que amar no es controlar.
Exactamente. Muchísimas relaciones, y da igual la edad, tienen un trasfondo de control terrible. Hay muchas formas de violencia y una de ellas es la falta de respeto.

  ¿Sientes que tu vida pasa muy rápidamente?

Sí, porque a veces miro atrás y no me acuerdo de muchas cosas ya que lo que estamos viviendo es muy intenso y estamos continuamente en movimiento. Trasladarnos a Madrid nos facilitaría un poco más las cosas, pero preferimos seguir en la isla. Viajes, giras, promociones, idas y venidas… el tiempo pasa rapidísimo.

¿Pero da tiempo a disfrutar?
Siempre hay un ratito. Intento tocar tierra para no volverme loco. Compartir tiempo con mi familia, y sobre todo hablar con ellos, me permite estabilizarme y saber que el artisteo es algo efímero.

¿Has sentido vértigo?
Algunas veces sí y me he preguntado ‘¿seguro que es esto lo que quieres Iván?’ pero cuando pienso en cualquier otra alternativa, ésta no existe.

¿Sois tan gamberros como proyectáis en los directos?
Un poco, pero no mucho.

Dime el secreto de tanta ilusión.
Tanto el gamberrismo como la diversión y la ilusión van un poco de la mano. Somos cuatro chicos a los que nos encanta divertirnos y pasarlo bien. Eso, al final, se proyecta en nuestro trabajo.

Convence a un escéptico de que vaya a vuestro concierto.
Le diría que si le apetece disfrutar de un momento muy agradable, descubrir buena música y llenarse de energía muy positiva y divertida que venga a vernos porque más allá de un concierto y de canciones que conozca o no, es un show que merece la pena ver. Ya te digo que lo va a pasar bien.

¿Qué te sorprende más, un niño o un abuelito cantando tus canciones?
Oé, oé. No sé que decir. ¡Vaya aprieto! Quizás me llamaría más la atención y me parecería más conmovedor ver a un abuelito porque, de manera natural, parece que a los niños les llamamos la atención. El otro día me contaron de un niño al que le ponían nuestros videoclips para darle el puré. ¡Eh, y daba resultado!

Día 11 de noviembre, 23 horas.
Sala Repvblicca (Mislata). Desde 18 euros.

 

Amparo Barbeta

Redactora de URBAN


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