Félix Viscarret: “Carlos Saura forma parte de la santísima trinidad del cine español”

· 3 de noviembre, 2017

El realizador navarro Félix Viscarret  admira profundamente al cineasta Carlos Saura. “Quiere realizar un retrato fílmico del gran maestro. Tiene un plan. Le parece brillante. Mostrará al Saura más íntimo a través de conversaciones del genio aragonés con sus siete hijos. Todos aceptan. Pero a Saura no le gusta mucho hablar del pasado. Viscarret insiste. A Saura le gusta pintar. Y la fotografía. Viscarret no se rinde. Lo intenta. A Saura le gusta pintar. Y la fotografía”. Saura (s) es el segundo documental del proyecto Cineastas Contados (*) y se ha estrenado hoy, viernes 3 de noviembre, en las pantallas comerciales españolas.

Félix Viscarret (en la foto superior con Carlos Saura) ganó dos premios Goya con la película Bajo las estrellas (2007). Sus trabajos más recientes como guionista y director incluyen el largometraje Vientos de La Habana (2016), primera adaptación del novelista Leonardo Padura (Premio Princesa de Asturias de las Artes 2015), y su continuación, la serie de TV Cuatro estaciones en La Habana, una coproducción internacional que ha sido emitida en Estados Unidos, Latinoamérica y Europa en distintas televisiones y plataformas, y que recientemente ha obtenido el Premio Platino 2017 a la Mejor Serie de Ficción, además de estar nominada a dos premios Fénix de cine iberoamericano, que se entregarán en diciembre. La serie se emite actualmente en Movistar+ y Viscarret nos anuncia que, probablemente, se emitirá también en Televisión Española el próximo año.

¿Por qué el proyecto Cineastas Contados?
Es un proyecto a largo plazo de películas independientes y hechas con total libertad, pero con el elemento común de que son realizadas por cineastas de mi generación que queremos, de algún modo, poner en su justo lugar la figura y la obra de directores anteriores, de los que tanto hemos aprendido.

¿A modo de homenaje?
No tanto un homenaje, porque queremos hacerlo mientras esos directores están todavía en activo. Se trata, de algún modo, devolverle al maestro el agradecimiento por todo lo que hemos crecido gracias a él, pero centrándonos más en un retrato muy personal, no tanto en su carrera. Las películas del proyecto son más documentales de creación en torno a lo que cada uno podemos escoger libremente del maestro elegido.

Y usted ha elegido a Carlos Saura. ¿Por qué?
Para ir de lo grande a lo pequeño, porque es, probablemente, uno de nuestros tres directores más reconocidos a nivel internacional por su apabullante filmografía de más de cuarenta películas, reconocida con premios en Berlín, en Cannes y en otros importantísimos festivales. Y en lo personal porque ha tocado temas como la familia, la memoria, o la intrahistoria de las relaciones paternofiliales, que a mí me pueden tocar especialmente. También porque muchas de sus películas me han marcado, me han enseñado, y a un nivel muy emocional: recuerdo perfectamente dónde estaba la primera vez que vi algunas de sus obras más grandes, como La caza, Cría cuervos, Peppermitt frappé, Deprisa deprisa, El Dorado… Me han acompañado en mi educación, no solo como cineasta, sino también como persona.

Cuando habla de esos tres grandes directores españoles, imagino que se refiere, además de Saura, a Buñuel y Almodóvar…
Bueno, sin desvelar mucho, porque quiero que la gente vea el documental, es divertido ver cómo se recibe a Carlos Saura y en qué terna se le engloba, algo así como la Santísima Trinidad del cine español. Es interesante ver el resumen que hace de nuestra cultura alguien como Gilles Jacob, que ha sido director de Cannes durante décadas, y cómo le reconoce a Saura el mérito de ser el director español que más veces ha estado en el festival francés, y, si no me equivoco, el primero o el segundo que más veces ha estado allí a nivel mundial, ahí es nada.

La idea de su trabajo era entrar en la intimidad de Saura a través de sus hijos, pero se ha encontrado con un auténtico muro delante. Hasta el punto de que, al ver el documental, me ha dado la impresión de que Saura prácticamente codirige con usted…
[Ríe]. Sí, en su resistencia a abrir determinados cajones del pasado, desde luego, me anima indirectamente a que el documental tome otro rumbo diferente del previsto inicialmente. Un rumbo donde mi lucha por descubrir ese misterio, por intentar mirar dentro de su intimidad se convierte en una especie de enigma a resolver dentro del documental. Sí, él no lo dice directamente, pero me muestra de algún modo que esa es la única forma de llegar al final.

Efectivamente, porque además no hay respuestas directas en muchos casos, lo que parcialmente transforma lo que iba a ser un biofilm documental en una especie de thriller.
Exacto. Pero, bueno, es cierto que no hay dispuestas directas, pero sucede un poco como el rosebud de Ciudadano Kane, salvando las distancias [Orson Welles, 1941. Rosebud es la palabra que, al empezar la película, pronuncia el protagonista, que se encuentra al final de su vida, ya moribundo. Y esa palabra es la clave para entender quién es ese magnate que ahora yace en el lecho de muerte]. Hay momentos donde va a salir a colación un particular recuerdo, un particular tema, y aunque él no quiera decir explícitamente, el espectador podrá intuir en ese silencio una posible respuesta al enigma.

Saura le propone ese planteamiento, pero no solo eso, sino que hace añicos la cuarta pared y se dirige con frecuencia a usted, hasta el punto de integrarle en el documental y casi obligarle a meterse en plano…
Sí, por eso yo creo que lo que más me ha enseñado Carlos Saura es que no hay que llegar a un rodaje con planteamientos cerrados o encorsetados; que en la vida no puedes ceñirte a lo previsto, sino que hay que ser flexible, estar abierto al juego, al riesgo, a la aventura. Eso es algo que Carlos Saura pone en práctica en sus rodajes, donde hay mucha improvisación y mucho juego. A mí me ha enseñado que, por las buenas o por las malas, tenía yo que crecer con ese reto. De manera que, como dices, ante su oposición a determinados temas, me di cuenta de que se estaba convirtiendo en algo muy divertido el incluir en la película ese tira y afloja entre el y yo.

¿Usted ya conocía a Saura antes de hacer el documental?
No, no le conocía personalmente. De hecho, creo que esa es una de mis pulsiones para hacer este retrato cinematográfico. Quería saber cómo se pueden hacer más de cuarenta películas y tener siete hijos de cuatro matrimonios diferentes, tener 85 años y continuar en plena actividad… Eso me parecía fascinante, saber cómo es el genio y cómo ha sido capaz de ese equilibrio.

¿Y qué le ha dado que considere usted muy valioso?
Yo creo que el vitalismo y el aprovechar el presente. No dejarte atenazar por una nostalgia que puede llegar a ser paralizadora o masoquista. Y el espíritu de juego en cada proyecto vital, no solo en lo que se refiere a las películas. Que la posibilidad o el miedo al fracaso no te agarrote, que hay que disfrutar del juego.

¿Por qué ha elegido para el documental esa puesta en escena inspirada en los últimos trabajos de Carlos Saura?
Buscaba, por un lado, que fuera visualmente envolvente para el espectador, que tuviera un atmósfera muy atractiva y rica. Pero también quería que Carlos Saura y sus hijos estuvieran envueltos solamente en las películas, en las fotografías, en los recuerdos. Que no hubiera elementos contemporáneos que nos distrajeran, a ellos como protagonistas ni a nosotros como espectadores. Porque el documental es la búsqueda de un lugar centrado en la memoria. Todo eso nos llevaba a un homenaje a las propias puestas en escena de Saura, por lo que tienen de minimalistas y porque nos permiten abstraernos de la realidad.

(*) “Cineastas Contados es una serie documental de películas de largometraje en la que cineastas jóvenes retratarán a diferentes maestros del cine español. Es una serie producida por Pantalla Partida y dirigida por Garbiñe Ortega, en la que directores españoles de todas las generaciones afrontamos un diálogo necesario y urgente sobre nuestro cine. Retomando el espíritu de la serie mítica de André S. Labarthe y Janine Bazin, Cinéastes de Notre Temps, y tomando como referencia directa el título y trabajo realizado por el fotógrafo Óscar Fernández Orengo, nos proponemos reivindicar a nuestros cineastas fundamentales. Creemos imprescindible, hoy más que nunca, poner en valor nuestra tradición con nuestro presente. El director de cada largometraje abordará, de manera personal y libre, el retrato de otro director escogido por su admiración y necesidad. Las seis primeras películas de esta serie enfrentarán a: Borja Cobeaga y Enrique Urbizu, Javier Rebollo y Francisco Regueiro, Virginia García del Pino y Basilio Martín Patino, Félix Viscarret y Carlos Saura, Jonás Trueba y José Luis García Sánchez, y Daniel Sánchez Arévalo y Pedro Almodóvar (…). Actualmente, contamos con el compromiso de los directores: Mercedes Álvarez, Luiso Berdejo, Borja Cobeaga, Eduardo Chapero Jackson, Mar Coll, Jorge Dorado, Andrés Duque, Fernando Franco, Víctor García León, Virginia García del Pino, Víctor Iriarte, Isaki Lacuesta, Los Hijos, Elías León Siminiani, Víctor Moreno, Luis E. Parés, Álvaro Pastor, Paco Plaza, David Pinillos, Javier Rebollo, Daniel Sánchez Arévalo, David Trueba, Jonás Trueba y Félix Viscarret”.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN.
Licenciado en Geografía e Historia.
Máster en Comunicación y Periodismo.
En “Levante-EMV” desde 1984.
Ex-jefe de edición de “La Cartelera”.


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