Amor de hielo

· 1 de noviembre, 2017

Está en los cines En cuerpo y alma, la cinta ganadora del Oso de Oro en el último Festival de Berlín y la que representará a su país, Hungría, en los próximos Oscars de Hollywood. Una gélida y, a la vez, emocionante historia de amor con la que la cineasta Ildikó Enyedi ha vuelto a dirigir después de dieciocho años.

“Buscaba mostrar una vívida y apasionada historia de amor de la manera menos vívida y apasionada posible”. La realizadora húngara Ildikó Enyedi, que ya fue reconocida en el Cannes de 1989 con la Cámara de Oro por su ópera prima, Mi siglo XX (Az én XX századom), se refiere así a su última película, En cuerpo y alma (A teströl és a lélekröl), el delicado y, en nuestra opinión, recomendable drama romántico con el que este año ha ganado el Oso de Oro en el Festival de Berlín, el premio Fipresci y el premio a la Mejor Película en el Festival de Sidney. La cinta también se ha proyectado en la sección Perlas del pasado Festival de San Sebastián y, además, es la candidata por Hungría para los Oscar 2018 como mejor película de habla no inglesa.

En cuerpo y alma, desde el pasado viernes, 27 de octubre, en las pantallas españolas, supone el regreso de la cineasta a la dirección después de nada menos que dieciocho años de silencio cinematográfico, aunque durante ese tiempo Enyedi, que está a punto de cumplir 62 años, ha escrito cinco guiones y ha trabajado en otros proyectos relacionados con el cine.

Una historia de amor sin pasión alguna, fría, diríamos que cortantemente helada, es lo que narra la artista húngara una película que, a pesar de todo, consigue, sin aparente dificultad, atrapar al espectador y emocionarle a medida que la pareja protagonista (interpretada magníficamente por Morcsányi Géza y Alexandra Borbély), dos almas solitarias y marcadas por una importante diferencia de edad, se mece en suave tensión entre la realidad y el sueño que, sin explicación lógica alguna (ni falta que hace) comparten cada noche.

Es la propia directora y guionista de la cinta la que nos advierte de que la historia no es lo importante de sus trabajos. Sí lo es, en cambio, la naturaleza humana y cómo ésta determina la manera como vivimos nuestras vidas. De este modo, en En cuerpo y alma Enyedi muestra a través de ese misterioso e imprevisible acercamiento de dos seres anodinos lo mucho que se puede esconder detrás de una apariencia de vida supuestamente tranquila y gris, cuánta maravilla puede ocultarse detrás de esos rostros aburridos que tantas veces nos cruzamos por la calle.

Mágica, extravagante, poética, sorprendente, tierna hasta la emoción en su helor emocional, esta historia de amor que milagrosamente nace y crece en el matadero de reses donde trabajan sus protagonistas, quizá símbolo de la prosaica realidad en la que nos movemos, es una de esas propuestas por las que merece la pena entrar en un cine.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN.
Licenciado en Geografía e Historia.
Máster en Comunicación y Periodismo.
En “Levante-EMV” desde 1984.
Ex-jefe de edición de “La Cartelera”.


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