Paco León: “Muerdo compulsivamente todos los plásticos, soy un roedor”

· 15 de octubre, 2017

Fotografía: Javier Biosca


Pues, aunque parezca increíble…, hay un montón de cosas que uno ignora, ¡qué le vamos a hacer! Por ejemplo, uno no tenía ni idea de que el polifacético Paco León es todavía más… eso, más polifacético de lo que uno creía. Hasta el punto de que el actor y director sevillano ha practicado profesionalmente en el pasado, y con artistas de renombre, la danza contemporánea y el flamenco, por dejarlo ahí.

Fue el propio Paco León, todo simpatía y sin el menor atisbo de soberbia, quien nos lo desveló al preguntarle por esa película que ya viene en camino con el título de La tribu, y en la que él y Carmen Machi (la actriz anda de bolos con la obra La autora de las Meninas) se lanzan al street dance a las órdenes de Fernando Colomo. «Sí, tiene muy buena pinta esa película –nos dice el actor–, y nos lo hemos pasado fantásticamente rodándola. Carmen y yo hacemos de madre e hijo (la ficción, que trastoca la familia como le da la gana, porque esta pareja ya hicieron de hermanos durante un montón de años en la serie Aída). Ella me dio en adopción hace mucho tiempo, yo tengo un problema de amnesia… La historia está en un contexto de un grupo de baile de mujeres de más de sesenta años que hay en Badalona. El baile, de alguna manera, redime a mi personaje y lo salva todo». –¿Y usted ya ha dejado definitivamente eso de bailar profesionalmente? –Sí, sí, lo he dejado. Eso es una ruina. La danza es algo completamente precario, me va mucho mejor haciendo el tonto.

No porque haga de tonto, claro está, pero el motivo por el que hablamos con Paco León es un peculiar personaje que interpreta en otra película que tiene ahora en las pantallas de cine. Se trata de Toc Toc, la comedia que el valenciano Vicente Villanueva (Nacida para ganar) ha realizado adaptando la exitosa comedia teatral del francés Laurent Baffie, sobre la peripecia de un grupo de pacientes con Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) que coinciden en la consulta de un psicólogo. Paco León (que comparte reparto con Rossy de Palma, Alexandra Jiménez, Óscar Martínez, Adrián Lastra, Nuria Herrero e Inma Cuevas) padece, concretamente, una combinación del síndrome de Diógenes (la manía de acumular todo tipo de objetos, incluso basura) y aritmomanía (un trastorno que le fuerza a hacer cálculos matemáticos todo el tiempo).

¿Quiere hablarnos un poco más de su personaje?
Es un taxista… sí, un poco gañán, pero con su corazón. Y, como hemos dicho, padece síndrome de Diógenes y aritmomanía.

¿No es usted demasiado joven para padecer síndrome de Diógenes?
No, no, el Diógenes no tiene edad. Sí que se va agravando con el tiempo, pero afecta a gente de todas las edades. De todos modos, gracias por considerarme joven, pero yo ya tengo una edad como para tener el síndrome de Diógenes avanzado…

Y hablando de aritmomanía, ¿qué tal se le daban las mates de pequeño?
Mal, la verdad es que se me daban mal. Yo siempre he sido más de letras. Para hacer la película he tenido que memorizar números de diez o doce cifras y hacer cálculos que son reales, multiplicaciones muy rápidas con cifras de verdad, y fue costoso aprender todos esos numerajos larguísimos, sí. Yo, que con la tabla del ocho ya me pierdo… Si no fuera por las calculadoras…

¿Cómo ha sido la adaptación al cine de Toc Toc, la obra de teatro ha sido un referente claro para la película?
Hacer una adaptación de una obra que lleva muchos años arrasando en la taquilla y en tantos sitios era todo un reto. Vicente (Vicente Villanueva, director y guionista) la ha enriquecido mostrando algo de la vida de los personajes que no se ve en el montaje teatral. Además, claro, ha enriquecido el lenguaje visual con muchos planos bastante insólitos, situaciones de salidas y entradas más de vodevil y otros elementos. Y aún más, porque la película también propone una estética muy sofisticada, muy tirando a vintage, roza lo no realista. Hace de nosotros casi una pandilla de scooby doo bi doo [ríe el actor], con peinados y unos estilismos que lo afrancesan todo un poco y le vienen muy bien, porque así estiliza la comedia y la hace estéticamente bonita.

Es de suponer también que, dados los problemas que padecen los personajes, se jugará un poco con los planos cortos que no permite el teatro…
Claro, porque en la película se pueden apreciar los gestos compulsivos de los ojos, de las manos… También es importante lo rítmico, lo musical, porque la obra de teatro está hecha solo con la interpretación de los actores, pero el cine ofrece muchos más recursos. En este sentido, hay muchos referentes a la alta comedia, tipo Blake Edwards. Hay como una estética musical muy fluida, que a mí me recuerda a la Pantera Rosa, a Mancini… Música clásica de alta comedia.

¿La película es una comedia ligera, como la obra de teatro, o se ha buscado que tenga algo más de enjundia?
No, no, es una comedia ligera, con un tono muy blanco. Es una película asequible para todos los públicos, incluso para niños. Lo que sí tiene, que yo creo que está bien, porque si no sería todo demasiado frívolo, es un punto en el que se le da importancia al trastorno que padece cada uno y cómo lo sufren los pacientes. Porque Toc Toc es una comedia, desde luego, pero la gente que de verdad sufre estos trastornos vive auténticos dramas cotidianos. Por eso todos los personajes tienen su corazoncito, se apoyan… Así la película le permite al público entender lo que significa tener esos trastornos, aunque le dé risa. Debe de ser muy difícil convivir con algo así.

Bueno, el propio Laurent Baffie ha declarado que todos, empezando por él mismo, tenemos algún tipo de TOC. ¿Usted tiene alguno, aunque sea pequeñito?
Hombre, todos tenemos nuestras manías, nuestros pequeños rituales… Pero, claro, no te impiden la vida. A ellos, a los enfermos, sus trastornos les afectan directamente en sus relaciones. El síndrome de Tourette, por ejemplo, te hace muy difícil la vida normal [el síndrome te Tourette se caracteriza por una combinación de tics físicos y vocales]. Yo creo que no tengo… Bueno, muerdo compulsivamente todos los plásticos que me encuentro, soy un roedor. Lo de los tapones de los bolígrafos es tremendo…

Cambiando de tercio, y ya que hemos mencionado antes la serie La tribu, también viene otra, pero en este caso de Movistar+ y de época, La peste, que se acaba de presentar en el Festival de San Sebastián.
Sí, la hemos presentado ahora, fuera de competición. Es un thriller oscurísimo, de esos que hace Alberto Rodríguez [La isla mínima, El hombre de las mil caras], que para mí es el mejor haciendo esto. Es una superproducción muy interesante, en la que hago un personaje muy diferente a lo que he interpretado hasta ahora. Soy Zúñiga, un tipo bastante oscuro. Y bastante hijo de puta. Complejo, con muchas capas. El argumento transcurre en mi ciudad, Sevilla, en el siglo XVI. No, Zúñiga no tiene mucho que ver con nada de lo que hice antes.

Bueno, pues, por lo que ha dicho, esperemos que tampoco tenga mucho que ver con usted…
Bueno, bueno, tiene que ver más conmigo que con mis personajes… No por lo de hijo de puta, ¿eh?, pero sí por otras cosas. [El estreno de La peste está previsto, en principio, para el próximo mes de diciembre, y su primera temporada ha costado diez millones de euros, un presupuesto extraordinario para una producción española; un trabajo de calidad y exportable, con el que Movistar+ tiene la intención de plantar cara de una vez por todas a cadenas extranjeras de la competencia, como HBO y Netflix.

En fin, hay otra faceta suya, de las muchas que toca, de la que no hemos hablado nada. ¿Vuelve a dirigir pronto?
Pues sí, ahora ya estoy en preproducción de una serie que no solo dirijo, sino que también produzco, protagonizo y guionizo. Será también para Movistar+ y empiezo con ella en enero. Llevo ya cinco años urdiéndola y ahora ya, ya me pongo a ello.

Bueno, me imagino que no puede destriparla en público, pero tampoco irá a dejarnos así…
Te diré que va sobre los criados de Ava Gardner cuando vivía en Madrid, a principios de los años sesenta.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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