Mireia Pérez: “Amar bien no consiste en aislarse de los demás”

· 9 de octubre, 2017

Fotografía: Josep Escuin


Acaba de estrenar la película La familia (Dementia), de Giovanna Ribes, y trabaja en el cuarto disco de Sokolov, que fundó con Assad Kassab. Además, Mireia Pérez anda de gira nacional con el montaje Carinyo, de Pérez&Disla, premiado en la Mostra d’Alcoi y que estará en el Teatre Micalet desde el próximo miércoles, día 11, hasta el 22.

El Teatre Micalet de València acoge entre el 11 y el 22 de octubre Carinyo, la obra de la compañía Pérez&Disla (Jaume Pérez, quien también la dirige, y Juli Disla) que se llevó el premio de la Mostra de Teatre d’Alcoi este mismo año 2017. Interpretado por Sergio Caballero y Mireia Pérez, el montaje muestra a una pareja que, como tantas en la realidad cotidiana, ha descubierto que «ocupar el mismo espacio no implica necesariamente estar juntos. La ilusión se ha desvanecido y, sin embargo, tras esa sensación de vacío algo permanece. La necesidad de no romper el vínculo. La creencia obstinada de que pueden encontrarse de nuevo».

Carinyo responde en su concepción y planteamiento escénico a la idea performativa del teatro de Pérez&Disla, que siempre buscan la implicación del público a la hora de construir la ficción. Así, en esta obra, afirman, «nuestro trabajo, en lugar de querer suprimir la pasividad del espectador, reexamina su actividad. Es un juego –profundizan– en el que dos conductores (actores) plantean diferentes situaciones durante el transcurso de la obra, mientas que son los espectadores quienes han de tomar posición construyendo su propio relato».

Mireia Pérez, actriz coprotagonista del montaje (y la mitad vocal del grupo valenciano Sokolov; la otra parte es Assad Kassab) nos acerca todavía más esta idea al explicarnos que Carinyo «parte de una ficción, pero juega con la realidad en el sentido de que no niega el espacio donde se desarrolla ni al público que la sigue. Es una obra performativa porque estamos directamente con el público en el desarrollo del acontecimiento que se produce durante la hora que dura la función. Trabajamos con todo –añade Mireia–, con el espacio y con el público. Aunque este no interviene directamente en la obra, no hay una cuarta pared, e incluso los espectadores están parcialmente iluminados porque nos servimos de ellos durante la función».

Cariño, amor, afecto especial. Pareja, espacio común. Dos personas en una burbuja que las une al tiempo que las aísla del exterior. ¿La vida que tantos vivimos y que, en realidad, quizá tan pocos acertamos a comprender?
Efectivamente. Y la vida de todos, porque no se trata necesariamente y de forma exclusiva de la vida en pareja. Todo lo que ocurre en Carinyo es extrapolable a un par de amigos, los socios de una empresa… Carinyo habla de las relaciones humanas.

No es, por lo tanto, una visión de cómo se transforma el amor con el paso del tiempo.
No. Habla, como he dicho, del amor, pero en cualquier tipo de relación. La forma de amar cambia según se trate de tu pareja, de tu hijo… Carinyo habla del valor del amor en general.

Visto a través de una pareja que ha construido una burbuja que les protege al tiempo que les aísla del resto del mundo. ¿Una forma errónea de plantearse las relaciones?
Un proceso natural. Algo que ocurre, pero de lo que hay que estar muy pendiente, porque tendemos a creer que queremos mejor cuanto más nos aislamos del resto del mundo y más estamos con el otro. Mi opinión personal, la de Mireia, es que esto es un error, nocivo: hablamos de cosas como la exclusividad y el aislamiento.

¿Está criticando el amor romántico?
Sí, podría estar criticándolo.

¿Hay alternativa real?
No sabría decirlo, pero tengo claro que, para mí, el amor romántico no es un lugar agradable que habitar. No, no sé muy bien cómo sería esa alternativa ni qué nombre tendrá, pero sí que hay que trabajar tanto juntos como por separado.

¿Pero ese amor permite el enamoramiento?
Claro que sí. El enamoramiento es algo natural, cuyo porqué no entendemos bien. Estamos equivocados en la idea de en qué consiste querer bien y querer mal, porque creemos que cuanta más identidad perdemos, más amor le damos al otro, y eso es completamente absurdo.

¿Somos nosotros responsables de ese absurdo o nos educa así el sistema?
La sociedad, desde luego, no nos va a favor. En general, el concepto del amor está muy encapsulado, y por eso está la sociedad como está, porque al final somos como pequeñas burbujas aisladas las unas de las otras.

¿Las redes sociales ayudan a pincharlas o al revés?
Es complicado el tema de las redes sociales. No sé muy bien cuál es la solidez que se pueda dar en las relaciones a través de las redes sociales… Yo las uso poco, porque creo que, al tiempo que nos abren algún camino, nos cierran otros muy importantes, como el estar aquí, ahora, frente a frente, compartiendo, hablándonos, tocándonos…

¿Por qué atrapa al público Carinyo?
Porque es algo que nos incumbe a todos. Todos conocemos, o ansiamos, o rechazamos el cariño. En la obra hay dos personas hablando sobre la manera de relacionarse, sobre la necesidad de estar juntos. Explicando que para estarlo no es sufiente con ocupar el mismo espacio. Pero es que, además, el texto es técnicamente delicioso. Y hay una dirección diferente. No es teatro al uso, hay trabajo previo muy grande. Los actores muchas veces estamos como programados para ir a favor de las palabras, para ilustrarlas, pero en esta obra las palabras son poderosas por sí mismas, y esto ayuda mucho a que el espectador lo entienda todo perfectamente, es una obra muy clara.

¿En clave dramática, cómica…?
Hay mucho humor . No es una comedia, evidentemente, pero el humor siempre está presente en Pérez&Disla.

¿Planteamiento, nudo y desenlace?
La estructura es circular. Cuando la obra acaba, podría volver a empezar, y así una y otra vez.

¿Qué tal su carrera musical con Sokolov?
Ahí estamos, preparando ya nuestro cuarto disco, creciendo, experimentando. Muy bien y muy contentos. Este año hemos estado en el Sonorama Ribera, un festival imporante en Burgos (Aranda de Duero) y nos lo hemos pasado pipa. Además, como nosotros vivimos de otras cosas y esto es como un escape, es fantástico, nos permite dejar de pensar en obligaciones, en niños, en trabajo…

¿Cine, audiovisual?
Acabo de estrenar La familia (Dementia), de Giovanna Ribes, y ahí sigo, esperando a ver si la tele se pone a punt… Confío en que todo saldrá bien.

Ya que toca el tema, ¿cómo ve el panorama con los responsables actuales de Cultura? No todo el mundo parece muy satisfecho…
Estoy triste. Triste con el tema de Las Naves, y con el del Escalante. Sé que las cosas son complicadas, pero… El caso de Las Naves clama al cielo, me parece vergonzoso que compañías que tenían ya su contrato… Compañías, además, que ya recibieron una patada en el culo antes del verano, cuando empezó todo el tema de las goteras…

¿Por qué cree que pasa esto?
Porque a la gente no le interesa la cultura. Hay excepciones, gente maravillosa, pero la verdad es que no noto mucha diferencia entre estos y los de antes. Estamos jodidos y ya va siendo hora de resurgir.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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