Mostra Viva 2017: Llegó la competición

· 29 de septiembre, 2017

Visages, Villages, de Angès Varda y JR, junto con Happy End, de Michael Haneke, son dos de los títulos con más renombre internacional que participarán en la Sección Oficial competitiva de la Mostra Viva 2017 (del 5 al 15 de octubre). Una Sección Oficial con diez títulos de ocho países, más uno del territorio sin Estado del Kurdistán.

Agnès Varda y JR son artistas muy diferentes, pero comparten la pasión por la imagen. La una, leyenda viva de la Nouvelle Vague que recibirá el próximo Oscar honorífico de Hollywood, eligió el cine como medio de expresión; él, la fotografía de gran formato al aire libre. En 2015 ambos artistas unieron su creatividad y talento para fabricar un documental, Visages, Villages (Caras y Lugares), que, tras pasar por Cannes y las proyecciones especiales del Festival de San Sebastián (Varda ha recibido el Premio Donostia), estará en la Mostra Viva 2017, un certamen que en su quinta y nueva edición (del 5 al15 de octubre) será competitivo en su nueva Sección Oficial (dotada con 4 000 euros de premio a la mejor película).

Caras y Lugares es, sin duda, uno de los platos fuertes de la S. O. de Mostra Viva 2017, que también incluye entre la decena de títulos a concurso, pertenecientes a ocho países (Argelia, Palestina, Israel, Francia, Portugal, Croacia, Rumanía y España, más el Kurdistán, territorio sin Estado), otro título con brillo, como es el último trabajo de Michael Haneke, un drama sobre el problema de la inmigración, titulado Happy End y protagonizado por Isabelle Huppert y Jean-Louis Trintignant. Happy End, por cierto, también se exhibe antes de llegar a València en el 65 Festival Internacional de San Sebastián, concretamente por la sección Perlas.

Michael Haneke (de pie) durante el rodaje de “Happy End”.

Habrá en la Mostra Viva un estreno absoluto entre los largometrajes en lid en una S. O. que no hace distingos entre cintas documentales y de ficción. En el primer grupo (al igual que Caras y Lugares) se inscribe, precisamente, la argelina Fragments de Rêves, de Bahïa Bencheikh el Fegoun, que se ocupa de los diferentes focos de revolución aparecidos en su país después de la primavera árabe, sistemáticamente reprimidos por el Gobierno; una problemática, por cierto, no exclusiva del país magrebí, como lo demuestra el caso egipcio, narrado, por emplo, en la claustrofóbica e impactante Clash, de Mohamed Diab, que fue la cinta escogida para abrir la sección Un Certain Regard en Cannes 2016.

Por parte española, y más específicamente valenciana, peleará por la valoración de un jurado presidido por Lucien Castela (profesor emérito de cine en la Universidad de Provence e impulsor en su día de la desaparecida Mostra de Cine del Mediterrani) la película El collar de sal, de Vicente Pérez Herrero. El título participó en el Festival de Alicante en mayo, en una edición claramente dominada por Selfie, de Víctor García León. El collar de sal, con un reparto integrado por Micky Molina, Paulina Gálvez, Alba Ferrara, Paula Corral y la niña Celia Lopera, y que el propio director ha calificado como «poética y perturbadora», narra una historia en la que una joven recuerda su niñez a partir del sentimiento de abandono y de las luces y sombras vividas con sus padres.

Paulina Gálvez en “El collar de sal”.

La película rumana Câini, ópera prima de Bogdan Mirica, considerado uno de los jóvenes valores del cine de su país, pasó por Cannes en 2016 (premio Fipresci) y fue proyectada por la Filmoteca de Cataluña en marzo de este año, con presencia de su director, y en la sala Berlanga de la valenciana (Muestra de Cine Rumano) en abril siguiente. Câini (Dogs) es un fresco sobre la corrupción de la naturaleza humana con resonancias del western clásico.

Porto estuvo en San Sebastián (Nuevos Realizadores) en 2016. Es el primer largometraje de ficción del crítico y realizador estadounidense Gabe Klinger. Una triste historia de amor entre un norteamericano y una francesa que se cruzan una noche en la antigua ciudad de Oporto y viven un furtivo romance. Anton Yelchin (el Chekov de Star Trek) interpreta en la película el que sería su último papel antes de su prematuro, trágico y extraño fallecimiento.

Un fotograma de “Porto”.

En Venecia y Valladolid (aquí con premio en Punto de Encuentro incluido) estuvo, por su parte Quit Staring At My Plate, ópera prima de Hana Jušićo, una coproducción entre Croacia y Dinamarca sobre una joven mujer que, oprimida por su familia, busca desesperadamente una bocanada de oxígeno.

Ambulance, de Mohamed Jabay, es un multipremiado y duro documental coproducido entre Noruega y Palestina, sobre la realidad cotidiana de la Gaza bajo dominación israelí, y rodado en primera persona por el director con 23 años.

House Without Roof, escrita y dirigida por Soleen Yusef, es una cinta kurda cargada de simbolismo, en la que tres hermanos que viven en Alemania (donde la película se estrenó este agosto) viajan a su tierra para enterrar a su madre.

Por último, la israelí Once There Was a Girl, de Natalie Kaplan, habla sobre los miedos e inseguridades de una mujer (Liat Glick) que busca llamar la atención como sea porque no acaba de encajar en el mundo donde vive.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN.
Licenciado en Geografía e Historia.
Máster en Comunicación y Periodismo.
En “Levante-EMV” desde 1984.
Ex-jefe de edición de “La Cartelera”.


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