Mauricio Celedón trae la Revolución de Octubre a la 28 Mostra de Mim a Sueca

· 15 de septiembre, 2017

Fotografía: Sandia Frérot


Mauricio Celedón, una de las más prestigiosas figuras del teatro físico y gestual, inauguró la 28 Mostra Internacional de Mim a Sueca el día 13, con una lección magistral titulada Un día yo hice mimo. El artista chileno, afincado en Francia, trae también a la Mostra su espectáculo Doctor Dapertutto, que mañana, sábado 16 de septiembre, convertirá la capital de la Ribera Baixa en el escenario donde se desarrollará uno de los acontecimientos históricos más importantes del siglo XX: la Revolución rusa de 1917. El espectáculo itinerante Doctor Dapertutto saldrá a las 00.30 horas desde la plaza de Jaume I, de la mano de la compañía Teatro del Silencio. En la acción participarán conjuntamente el elenco actoral desplazado al MIM y medio centenar de artistas voluntarios valencianos. Todos ellos recrearán por las calles de la ciudad las luces y las sombras de aquel acontecimiento histórico. De ambas cosas, de su lección magistral y de su compañía y su obra, habla Mauricio Celedón para los lectores de Urban desde la base de su compañía en l’Île de France.

Ni más ni menos que veintiocho ediciones ha alcanzado ya la Mostra Internacional de Mim a Sueca el miércoles día 13, cuando,a las siete de la tarde, Mauricio Celedón impartió su clase magistral de apertura en el Centre Municipal Bernat i Baldoví, titulada Un día yo hice mimo. Celedón, que es una de las más prestigiosas figuras del teatro físico y gestual, participa igualmente en la programación de la Mostra con la parte itinerante de su espectáculo Doctor Dapertutto, interpretado por miembros de su compañía franco-chilena, Teatro del Silencio, a los que, como es habitual en este montaje, se sumará un nutrido puñado de gente de la propia población donde se representa.

El Doctor Dapertutto ambulatorio que cerrará la programación de mañana, sábado día 16, en las principales calles de la capital de la Ribera Baixa (la salida será a las 00.30 h, desde la calle Jaume I) no llega al certamen valenciano completo. Su parte fija se queda en casa, tal y como el propio Celedón explica a los lectores de Urban desde la sede de su compañía en Île-de-France (Región de París), «por los motivos que siempre han azotado a la cultura, los económicos».

Mauricio Celedón, quien acaba de regresar del Festival de Aurillac con el éxito cosechado por su último espectáculo, Oh! Secours, a partir de la obra Beckett y Godot, del también chileno Juan Radrigán, explica que creó Doctor Dapertutto como homenaje a Vsévolod Meyerhold, director teatral, actor y teórico ruso que participó de las ideas de la Revolución soviética de 1917, pero terminó fusilado por Stalin en 1940. Con este espectáculo-homenaje, por lo tanto, Celedón aprovecha en Sueca la cercanía del centenario de la Revolución de Octubre para «dar un grito de alerta y hablar de cómo las ideas que fueron en motor de aquellos sucesos históricos, tan atractivas para millones de personas en el mundo, fueron degenerando con el tiempo hasta convertir al régimen soviético en una dictadura responsable de enormes matanzas y del exilio de infinidad de artistas. Doctor Dapertutto es una reflexión sobre una dictadura que, permítanme llamar a las cosas por su nombre, sigue vigente en nuestros días», denuncia el artista chileno.

La parte itinerante del espectáculo que Teatro del Silencio trae a Sueca «es un gran Gulag de veinte metros, con varias cajas en las que se representan los trabajos forzados, y una población que se rebela con mucha fuerza y mucho dolor», explica Mauricio Celedón, y desvela que ha ideado algunos cambios para el MIM: «En las representaciones habituales, si una tarde hacía el itinerante, la gente lo comprendía bien al día siguiente, en la representación de la parte fija, donde el propio Meyerhold estaba presente. Así que voy a tomar a un personaje suyo, un payaso maravilloso, que impedirá que el público confunda el espectáculo con un homenaje a la Revolución rusa».

Él, Meyerhold, es el homenajeado en realidad, como se ha dicho, «un enorme artista que ­–explica Celedón– desarrolló la biomecánica teatral, un método formativo cuyo propósito es incrementar el potencial emocional de la obra de teatro, que el actor salga de sí mismo para expresar pensamientos e ideas que no eran fácilmente representables mediante el naturalismo de la época», termina el chileno.

Un día yo hice mimo
Mauricio Celedón, como hemos dicho, ha titulado así la lección magistral con la que comenzó la programación de la 28 Mostra Internacional de Mim a Sueca. Una manera de bautizar lo que fue el repaso en primera persona de una fecunda trayectoria que nació con la fascinación lúdica de actores como Charles Chaplin, Buster Keaton o Jacques Tati, y siguió después con los grandes nombres franceses del teatro del gesto. «Estoy creando desde antes de los dieciséis años –nos dice el artista–. Empecé en Chile, en el Teatro Metropol, con Noisvander, un gran maestro alemán-chileno. Luego, vine a Europa, primero a Madrid, donde estuve con la Compañía de Teatro de Calle Lejanía, de Ricardo Iniesta [el mismo Iniesta que después fundaría la sevillana Atalaya]. Más tarde vine a París en busca del mimo y me encontré con Etienne Decroux, maestro de Marcel Marceaux. Empecé a trabajar con él, que había comenzado en la época de Charles Dullin, cuando ya tenía 83 años –recuerda Celedón–. Decroux, en su búsqueda del teatro gestual,estaba muy impactado e inspirado por el teatro oriental. Su gran fuerza fue la creación de una dramática corporal, y al crearla, transforma el cuerpo en una estatua móvil. Decroux fue profesor de Marceaux, pero también de Jean-Louis Barrault, que luego seguiría un camino más cinematográfico. Me fui después con Marcel Marceaux –prosigue el artista chileno resumiendo su trayectoria artística–, pero regresé más tarde con Decroux cuando él ya tenía 87 u 88 años. Más tarde estuve un tiempo en el Théâtre du Soleil de Ariane Mnouchkine, donde había otra manera de trabajar el cuerpo con la palabra. Regresé a Chile con la transición democrática y allí creé Teatro del Silencio (con Claire Joinet), que va ya por los veintiocho años de vida. Básicamente –nos dice Mauricio Celedón–, esto he contado en Sueca: un repaso de mi trayectoria a través de mis maestros, y con él la explicación de cómo ese camino ha ido provocando una evolución en mi manera de incorporar otras artes (circo, música, danza…) hasta armar un lenguaje contemporáneo que está siendo utilizado por muchos creadores de nuestro tiempo. Un arte que, además, es capaz de hacer pensar, porque si el teatro tiene un deber, es el de no ser gratuito».

¿Cómo ha cambiado al artista Mauricio Celedón toda esa trayectoria?, le preguntamos. Y él responde:
«En el fondo, lo que no cambia de uno desde el principio, sobre todo en un arte tan especial como el mimo, que empezó ya en la época romana y griega (eran como los periodistas de la época, que usaban lo burlesco para criticar la situación del prestente); lo que queda, decía, es que cuando se ha estado como yo con grandes maestros,  siempre seguimos teniéndolos dentro, con mucha humildad. No hay nada nuevo. El mundo nos va cambiando, las posibilidades técnicas son otras, pero el teatro lo hace siempre el actor. La esencia, que es la emoción, y claro, dentro de una cultura gestual, por eso hablo de lo importante que fue Decroux, un genio como los grandes genios de la música, creador de grandes partituras».

¿Y como artista, Celedón es optimista todavía hoy, cree en el hombre?
«Creo que el teatro es capaz de hacer pensar, de hacer reflexionar al hombre, de dejarlo con una cierta curiosidad. Para mí, lo necesario en el teatro es que no sea gratuito. El teatro tiene un deber desde el momento en el que tenemos la palabra. Pueden censurarla, pero el teatro logra ser astuto como para reírse del dictador en su cara sin que se dé cuenta. Lo viví en Chile, con Pinochet, y lo viví en España, con Franco».

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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