Mabel Lozano: “El cine es una magnífica herramienta para intentar crear un mundo más justo”

· 14 de septiembre, 2017

Fotografía: Isabel Ramón


«Lo peor -dice Mabel Lozano-es la permisividad, la normalización de la prostitución, sobre todo cuando viene de las propias mujeres». Ella era actriz y presentadora pero hace doce años se puso tras la cámara. Aunque su cine tiene una temática y una finalidad concreta: denunciar la trata humana. Chicas nuevas 24 horas le valió una nominación a los Goya. Acaba de presentar el corto #Exit, que forma parte de una nueva (y necesaria) campaña de concienciación.

 

A Liliana la trajeron sus hermanas desde Paraguay pero su España se redujo, hasta que escapó, a las cuatro paredes de una habitación y la cama por la que iban pasando los clientes; estaba esclavizada a plena luz del día. Como Cristina, Happy, Carmen, Daniela… Los suyos son algunos de los testimonios de las supervivientes de las víctimas de explotación sexual que se incluyen, por vez primera mirando a cámara, en #Exit, el último cortometraje de Mabel Lozano [Villaluenga, Toledo,1967] lanzado por la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a Mujeres Prostitutas (APRAMP). «Lo más importante -apunta la directora- es que son ellas las que hablan, en primera persona. Yo sé bien de qué hablo, pero no soy la víctima, no es lo mismo. Es su voz, es su cara. Y es importante, para la empatía, ponerles rostro, que te lo cuente Yandy, de 15 años, por ejemplo. Son niñas, chicas, mujeres que quieren lo mismo que todos nosotros: un trabajo digno, una familia, ser felices…»

El título, #Exit, alude a lo que pasa con las mujeres que han caído en manos de las redes de trata: ¿hay salida?
Eso ocurre aquí y ahora. Y nadie se pregunta, cuando se desmantela una red de trata, qué pasa el día después. La ley española pone el foco en la extranjería, pero cada vez hay más mujeres españolas. ¿Y qué pasa con ellas? No es una cuestión de extranjería, es de derechos humanos. Es una ley laxa, incompleta, una ley trampa. Porque liberan a esas mujeres, pero tienen a su familia en su país de origen amenazada. A las nigerianas las amenazan con el vudú. Hay que poner el foco en lo más vulnerable, que son las víctimas. Ellas siguen atrapadas, no tienen oportunidades reales. Esas mujeres salen de un entorno tremendo, con valentía y coraje, pero no tienen nada. Tienen que dar de comer a sus hijos. Son víctimas de la exlusión social. ¿Dónde se quedan? Pues ejerciendo la prostitución en la calle, vendiendo coca en clubes, siendo maltratadas o explotadas en el servicio doméstico. Denuncian y creen que con eso conseguirán papeles, trabajo. Pero no. Vuelven a la casilla de salida: prostitución, alcohol, drogas. En un bucle que no se rompe nunca. Y no vemos esa realidad. Por eso es tan importante la labor que hace APRAMP.
En Chicas nuevas 24 horas, presentaba el tema como un negocio rápido y rentable en una figurada masterclass de economía.
Es que es dinero, es negocio, donde lo que se vende son mujeres, niñas. Cuando se habla de prostitución se habla de mujeres que la ejercen, pero detrás hay proxenetas, traficantes… Y el dinero de la trata y la prostitución se queda aquí, en España. ¿Te has fijado en que las prostitutas no tienen familia?, nadie las reclama, nadie dice mi hija estudia primero de prostitución y eso que algunos dicen que es una ocupación tan digna como cualquier otra… El 90 % de estas mujeres tienen en el silencio su lugar de supervivencia.
Denunciando estas cuestiones, habrá vivido situaciones de riesgo.
No, no. Las valientes son ellas que lo están contando. Si yo pongo el foco en lo que me ha podido suceder a mí, se lo quito a ellas. Yo claro que podría contar cosas que me han pasado, pero yo soy directora de cine y vivo en España. Ellas, las que han permitido que grabara su testimonio en primera persona, han derrochado generosidad y confianza porque saben que yo lo hago desde el respeto, sin estigmatizarlas más. La inmensa mayoría no son mujeres que se prostituyen, son mujeres que son prostituidas. Y tampoco es trata de blancas, ¡por favor!, es trata de chinas, nigerianas, españolas, de todo.
El mes pasado se representó en Sagunt a Escena Troyanas, el grito de las mujeres víctimas de las víctimas, usadas como botín de guerra. ¿Es que no cambian las cosas?
Se entiende como un problema menor, un problema de las mujeres, no como un delito global de la ciudadanía, de todas y de todos. Si ese 90 % de mujeres esclavizadas en la prostitución fuese un 90% de hombres, no existiría. La prostitución no es normal, que sea de toda la vida no significa que sea normal. No se puede legitimimar.
El hecho de ser una directora -que también son minoría en la industria del cine- la que lo denuncia, ¿le ha supuesto más obstáculos? ¿la han acusado de «feminazi» o cosas por el estilo?
¡Claro que me lo han dicho, muchas veces! Comparar el feminismo, que quiere una sociedad más justa e igualitaria, mayor equidad, con el nazismo… Soy pacifista absoluta, tengo dos hijos mellizos, chica y chico, y quiero que sean iguales, una vida justa para ambos.
Usted era actriz. Adentrarse en este sórdido territorio debió de cambiarle la vida, debió de sufrir una revolución interior.
Esa revolución la viví hace doce años, una revolución total. Pero yo tampoco soy beligerante, a pesar de denunciar temas tan duros no uso un tono agresivo ni insulto a nadie. Al contrario, lo hago desde el amor. Mis herramientas son el arte y el cine, sin pornografía, con una especial sensibilidad. Es mi granito de arena para intentar crear un mundo más justo. Creo que el mundo se transforma a través del conocimiento y la razón y el cine es una magnífica herramienta.
¿Dice que los jóvenes desconocen por completo el problema?
No tienen ni idea. Por eso voy por los centros educativos. Los chavales desconocen todo esto, relacionan la prostitución con el porno, el ocio, el divertimento. La prostitución resulta muy barata económica y afectivamente, con esas chicas no hay que salir, no te van a llamar, resultan ideales en un mundo de falta de compromiso y valores, de inmediatez y botellón. Vivimos un retroceso y un repunte en jóvenes de 18 y 19 años que se están incorporando a ese mercado, que buscan sexo de pago sin saber lo que hay tras las luces de neón y el carmín. Por eso lanzamos una app y un videojuego, para llegar a ellos. Para que se mentan en la piel de las chicas y, cuando pasen delante de un club, sepan lo que hay detrás de la puerta.
Porque es una cuestión de oferta y demanda…
En el ámbito familiar no se educa a estos jóvenes en las relaciones afectivas y sexuales sanas.
¿Por qué ha elegido el cine como lenguaje para su lucha?
Pero con mucho cuidado, evitando hacer pornografía del sufrimiento. Es importante porque hay una falsa progresía que está produciendo un retroceso, esa progresía que habla de que no hay que prohibir, no hay que abolir. Holanda o Alemania no son ejemplos, no se ha erradicado la trata. Ahora en lugar de proxenetas los llaman jefes empleadores. Eso de legalizar son argumentos peregrinos, una trampa encubierta de la pseudomodernidad. Es un discuso que interesa a los lobbys de proxenetas. La prostitución no debe tener cabida en la sociedad. El 50% de la población no pueder ser esclavo del otro 50%. Es como la extracción de órganos: si tú necesitas dar de comer a tu hijo y no tienes cómo, venderías un riñón, pero está prohibido, porque es una cuestión de derechos humanos. Pues esto igual. Y no tiene nada que ver con la moralidad.
Y a pesar de todo, usted mantiene la esperanza.
Porque hay muchas personas trabajando mucho.

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


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