“El lado oscuro del corazón”: El regreso del cine-poesía de Eliseo Subiela

· 13 de septiembre, 2017

La Navidad de 2016, domingo, fallecía en su Buenos Aires natal el realizador Eliseo Subiela. Tenía 71 años y dejaba atrás diecisiete títulos cinemagráficos (dieciocho contando su colaboración con Ralph Pappier en Esquiú, una luz en el sendero, 1965), algunos trabajos para la televisión, así como un largometraje (Corte final) y una obra de teatro aún en proceso de creación.

Terminaba entonces una actividad artística que se extendió durante medio siglo, aproximadamente, desde que en el año 1963 Subiela firmó Un largo silencio, cortometraje documental en el que, anunciando temas posteriores, la fantasía ya era protagonista a través de las mentes de los pacientes de un hospital psiquiátrico.

Más o menos mediada esa larga trayectoria profesional, concretamente en el año olímpico de 1992, el cineasta argentino estrenaba El lado oscuro del corazón, título que marcaría un hito en su carrera junto con la multipremiada coproducción hispano-argentina Últimas imágenes del naufragio (1989) y la anterior Hombre mirando al sudeste (1986), que obtuvo, entre otros premios, el de Mejor Ópera Prima en el Festival de San Sebastián, además de ser nominada al Goya a la mejor película extranjera de habla hispana.

Pero fue sin duda la cinta que nos ocupa, El lado oscuro del corazón, la que le proporcionó a Eliseo Subiela el espaldarazo internacional definitivo como cineasta. La película obtuvo un incontestable éxito de crítica (con permiso del discrepante Carlos Boyero) y público, y se convirtió en un título de culto que se exhibió en salas durante más de diez años ininterrumpidos. Una película que, justamente a raíz del fallecimiento del director y guionista latinoamericano, alguien definió en España como un paso más allá en el potente lirismo del cine de Subiela, pero sin la carga política de otros títulos.

Recuerdo claramente (además de la cercanía de una de sus protagonistas femeninas, una bellísima Sandra Ballesteros que visitó el Festival de Peñíscola) mi profundo desacuerdo con esa afirmación. Y me reafirmo en él ahora, después de haber podido revisionar la cinta con motivo de su reestreno en cines con una copia restaurada y remasterizada gracias al Plan Recuperar, un programa de DAC (Directores Argentinos Asociados) y el laboratorio Gotika, creado para preservar y actualizar algunas importantes películas argentinas.

El lado oscuro del corazón, film interpretado en sus principales papeles por Darío Grandinetti, Nacha Guevara, André Mélançon y Jean-Pierre Reguerraz, además de la citada Sandra Ballesteros, quizá no sea una obra maestra de la cinematografía mundial de todos los tiempos, pero es, sin duda alguna, una hermosísima, profunda, lírica, entretenida, sensual… y absolutamente política historia narrada a golpe de versos de tan geniales poetas como los argentinos Oliverio Girondo y Juan Gelman, y el uruguayo Mario Benedetti, quien además nos regala su presencia física en la cinta interpretando a un marino alemán que recita poemas en su idioma (Benedetti había estudiado en el Colegio Alemán de Montevideo).

Subiela, Girondo, Gelman, Benedetti, Guevara… Entre todos ellos, suman presencias en los Montoneros, las guerrillas de las FAR, la prensa censurada, el activismo, los exilios… Compromiso social y clara vocación política, en suma, que de ningún modo podían estar ausentes en El lado oscuro del corazón.

Y lo están, vaya si lo están. De principio a fin se siente el sentido profundo de la política en esta gran historia da amor que, trufada de versos maravillosos (la poesía como arma, que dijo Celaya), narra el viaje vital del poeta Oliverio en busca de una mujer capaz de hacerle volar al hacer el amor, mientras la Muerte (Nacha Guevara) le acosa para que abandone sus ideales y se resigne a ser un hombre gris, sin aliento vital, uno de los muchos muertos vivientes que mantienen en marcha este sistema en el que sobrevivimos.

El lado oscuro del corazón regresa pues, en un feliz reestreno que marca el inicio de una serie de homenajes a Eliseo Subiela, que incluirán en noviembre próximo presentaciones especiales con recitales de poesía y música en directo, ejecutada por el propio autor de la magnífica banda sonora de la película, Osvaldo Montes, con proyección de imágenes de la misma. En diciembre, además, saldrá a la luz una edición especial en Blu-ray con numerosos extras.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN.
Licenciado en Geografía e Historia.
Máster en Comunicación y Periodismo.
En “Levante-EMV” desde 1984.
Ex-jefe de edición de “La Cartelera”.


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