Germán Kral: “Mi película ‘Un tango más’ es una gran historia de amor”

· 6 de septiembre, 2017

María Nieves Rego y Juan Carlos Copes, la pareja más mítica de la historia del tango, son los protagonistas de Un tango más, un documental producido por Win Wenders y dirigido por Germán Kral. Arte, amor y odio en una película que combina las declaraciones de los bailarines con bellas dramatizaciones coreografiadas.

María Nieves Rego, ochenta y tantos años, se para en seco. El enojo le trepa por las cuerdas vocales mezclado con un dolor oscuro y antiguo. ¡Hasta aquí he llegado!, exclama. Y se niega a seguir hablando. ¿Copes? ¿Quién es ese?, le pregunta con rabia al duende del aire. Pero al instante se desdice y larga de nuevo su verbo enredadera, capaz de darte dos vueltas al cuello sin que sepas cuándo y por dónde se te acercó.

María Nieves Rego y Juan Carlos Copes, casi ciento setenta años entre los dos, son leyenda viva del tango. «Los referentes absolutos, los más grandes», afirma su paisano Germán Kral, director del documental que, producido por Wim Wenders, su maestro en la Escuela de Cine y Televisión de Múnich, llega ahora a España con la mítica pareja argentina de baile como protagonista. Testimonios personales entretejidos con una bella dramatización que rescata los pasos más gloriosos de milongas y escenarios, y los amores y desamores de una pareja de artistas que demostraron que el odio también es un crisol idóneo para fundir grandes talentos.

María Nieves Rego y Juan Carlos Copes.

Suponemos que ellos dos han visto la película…
[Ríe]. Sí, la vieron, la vieron…

¿Juntos o por separado?
La vieron juntos, en el Festival de Mar del Plata. Para nosotros era muy importante que acudieran y así lo hicieron. Un periodista escribió que la conferencia de prensa que hubo después de la proyección fue la más tensa de la historia del festival.

Es que la tirantez se mastica en la película. Ese estupendo plano con ellos dos separándose en el escenario es tremendo y elocuente.
Esa escena final, y la del comienzo también, me llevaron tres años de conversaciones. Con Juan Carlos sobre todo. Doscientos litros de café debo de haber tomado con él hablando sobre la posibilidad de hacerla o no. Para él era todo más difícil: tiene una nueva mujer, una nueva historia… A él le costaba más que a María.

Sí, ella está más presente en el metraje.
La película es la historia de los dos, sin ninguna duda, pero María es quien más se transformó con el tiempo, como mujer y como artista, y el hecho de que la película cuente esa transformación la convierte en un poco más protagonista.

Hay muchos momentos en los que el alma de María Nieves traspasa la pantalla, pero hay uno especialmente llamativo, duro. Incluso confiesa que bailaba con odio…
¡Ah, sí, es cierto eso! Esa parte de la historia fue muy desmitificadora, porque uno tiende a pensar que la creación se da en un ambiente de paz, de armonía… Pero ellos se odiaban, se querían matar en el escenario, sacaban chispas… Y, sin embargo, cuando bailaban tenían una energía y una capacidad creativa increíbles, que partían de esa mezcla de sensaciones.

Una de las coreografías de la película.

En un principio preparaba usted una película sobre el tango, pero no fue hasta hablar con María Nieves Rego que decidió hacerla sobre esta pareja mítica.
He visto Pina [Win Wenders, 2011] tres veces. Esa película me influyó muchísimo, y un día tuve la idea de hacer una película en 3D sobre viejos maestros milongueros. Empecé a encontrarme con ellos. Unos eran más interesantes, otros menos, pero la verdad es que yo no veía a una figura que pudiese cargar con una película de noventa minutos para el cine. Un día decidí buscar a María. La encontré una noche, a las tres de la mañana. Fumaba fuera de una milonga donde estaba trabajando de jurado. Me citó a la siguiente semana en su casa. Me senté frente a ella y a los treinta segundos ya me tenía en sus manos. María es brillante.

Ha dicho que la realización de película fue un viaje a veces maravilloso, a veces peligroso…
[Ríe]. Hacer una película siempre es un gran peligro, al menos yo lo veo así. Es tanta la gente que participa, son tantos los riesgos… Podría caerse todo a cada momento. Para nosotros fue muy riesgoso, por ejemplo, el tema de la relación entre Juan y María. Era como estar trabajando con una bomba a punto de explotar.

¿No trabajó con planes de rodaje separados?
Sí, claro, excepto el día que filmamos en el teatro, por supuesto. Pero aunque estés trabajando por separado, como se trata de gente real, uno nunca sabe para qué lado va a salir todo y si te va a explotar en las manos o no.

¿Cada uno de ellos mostraba algún interés en saber qué decía el otro?
María estaba más atenta a lo que decía Juan. Vos hablás con María y a los cinco minutos ya te nombra por primera vez a Juan, pero con Juan puedes hablar y quizá a las dos horas pueda decir que él bailó un tiempo con María…

Un tango más es un documental, pero incluye mucha dramatización. ¿Cómo decide hacerlo así?
El desarrollo de la película fue largo y complicado, y una de las complicaciones era que había que traer las vidas y la poderosa historia de amor de María y Juan Carlos al presente. Yo ya tenía la idea de recurrir a bailarines jóvenes, y también quería hacer la película en 3D y que mi maestro Win Wenders la produjera. Filmé un tráiler y se lo llevé. Me dijo que la historia era potente, pero que tenía que encontrar un lenguaje especial si quería hacer 3D. Y también me dijo que la historia de María y Juan era muy fuerte, pero me sugirió la idea de buscar a actores que la representaran y la convirtieran en algo bigger than life, más grande que la vida. Esas recomendaciones me ayudaron muchísimo. Y la idea que tenía de utilizar bailarines empezó a crecer, de manera que empezaron a tomar un rol mucho más fuerte en la historia.

La película es de 2015. ¿Por qué el estreno ahora?
Ya se estrenó en Argentina, en Francia, en Italia, Alemania…, y fue muy bien. Ahora se estrena en España e Inglaterra. Encontrar distribución aquí costó bastante, la verdad.

Es de suponer que una película como esta tiene banda sonora editada.
Sí, el disco lo sacó Sony con el título de la película en inglés, Our Last Tango (Nuestro último tango).

¿Algún proyecto nuevo?
Estoy trabajando desde hace años en mi primera ficción. Transcurre en la época del corralito, quizá la mayor crisis económica e institucional de la Argentina, que no es poco para un país muy acostumbrado a las crisis constantes. Pues bien, yo he hecho una comedia social que transcurre en ese momento.

¿También está Wim Wenders detrás?
Por ahora no, pero ya veremos… Wim Wenders está siempre un poco detrás de lo que hago, aunque sea como inspiración.

Termine usted, si quiere.
Pues sí, para insistir en que esta es una película que no sólo interesará a los aficionados al tango, la música o el baile en general, porque Un tango más es también una gran historia de amor.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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