Katarzyna Roslaniec: “Uno ha de ser libre incluso para autodestruirse”

· 9 de agosto, 2017

Fotografía: Daniel García-Sala / Cinema Jove


Katarzyna (Kasia) Roslaniec ya ganó la Luna de Valencia de Cinema Jove con Mall Girls (2009), y en la edición de 2017 (celebrada entre el 23 de junio y el 1 de junio) volvió a llevarse el reconocimiento del certamen internacional valenciano con la mención a la mejor actriz para Magdalena Berus (en la foto de abajo), protagonista absoluta de su película Satan Said Dance, una historia en la que la realizadora polaca entra de lleno otra vez en la conflictiva personalidad de una mujer joven. Satan Said Dance es un caleidoscopio de momentos fugaces protagonizados por Karolina, una escritora obsesionada con las fiestas, las drogas y el sexo, que camina directa hacia la autodestrucción. “Una película Instagram en la era del selfie“.

Satan Said Dance. Satán ordenó bailar, podría ser la traducción española del título. ¿Por qué introducir a Satán en él? ¿Eso implica una posición moral sobre lo que sucede en la película?
Bueno, la verdad es que yo no puse ese título, sino que fue una idea que surgió durante uno de los días de rodaje. Era un día especialmente difícil, en el que tuvimos problemas continuamente. Allí había un chico con una chaqueta de cuero que tenía esa frase en la espalda, y, bueno, en aquellas circunstancias parecía cobrar mucho sentido. Incluso después de la grabación de aquella escena, íbamos en metro y no teníamos claro cuál sería el título, y fue otro compañero quien dijo que sí, que el título era precisamente ese. Un título que además encajaba perfectamente con la temática, porque sugería egoísmo, libertad y disfrute a tope, sin tener en cuenta lo que piensen los demás.

¿Podemos pensar, por lo tanto, que la película nos está diciendo que el diablo (esa forma vida) no es tan malo?
En realidad, lo que dice es que si siempre actúas pasionalmente, si siempre haces lo que te da la gana y como te da la gana, terminas llegando al vacío, a la nada. A eso es a lo que te lleva el diablo.

¿Uno ha de ser libre incluso para autodestruirse?
Sí, absolutamente. Por mucho que implique soledad y vacío, uno tiene derecho de hacer lo que quiera.

En el catálogo de Cinema Jove se define Satan Said Dance como “una película Instagram en la era del selfie”. ¿La definición es del festival o suya, y, en todo caso, está de acuerdo con ella?
En realidad, ese lema es de mi distribuidor, pero sí, estoy de acuerdo con él, dado el carácter de la película. Una película que habla, tal y como ocurre con Instagram y los selfies, sobre el egoísmo, sobre el ensimismamiento. En realidad, en internet todo gira en torno a uno mismo. Todos tienen perfil en Instagram, y todos están absolutamente concentrados en su propio perfil, no en los demás. Incluso desde el punto de vista formal, cuando te haces un selfie e Instagram te exige que recortes la imagen para que se adapte a su formato cuadrado, la propia persona vuelve a ocupar el centro de todo.

Iba a preguntarle, precisamente, por el formato de su película. Porque Instagram es algo muy moderno, sí, pero los formatos cuadrangulares están en el mismo origen del cine.
Sí, desde luego, tiene que ver ya no solo con Instagram, sino con el formato y la instantaneidad de las Polaroid. La película se presenta en piezas que muestran momentos específicos, retratos de situaciones muy concretas, y que no cuentan una historia completa, sino fragmentos de ellas. En este sentido, Satan Said Dance no es una película lineal, de manera que no deja claras las consecuencias de los actos. Está conformada como un cubo de Rubik, de cincuenta y cuatro pequeños fragmentos de dos minutos que, en su conjunto, construyeb el cubo completo, el total de la película. Todas las escenas de la película duran dos minutos, y todas ellas empiezan y terminan en ese tiempo. Puesto que la estructura lo permite, incluso estoy pensando en la posibilidad de hacer alguna instalación de esta película en alguna galería de arte…

Una posible interpretación de esa estructura por medio de pequeños cuadros independientes podría ser la de que no importa qué hagamos en nuestra vida, porque al final habrá un total que no depende mucho de nuestra voluntad…
Karolina, la protagonista de mi película, vive así, al momento. Para ella, el día anterior y el siguiente no tienen ninguna importancia, por eso mismo puede haber muchas versiones distintas de su historia. En conjunto, ese vivir absolutamente el momento tiene la consecuencia de conducirla a la nada, puesto que no aprende ni saca de sus actos conclusiones para el futuro. Dicho de otro modo, para Karolina todo sucede siempre por primera vez. Ahora mismo estamos viendo que sucede algo parecido con las redes sociales, de manera que, al menos aparentemente, uno no tiene la necesidad de entregarse totalmente a alguien cuando tiene la posibilidad de relacionarse con miles de personas, en infinidad de lugares, y de establer nuevas redes continnuamente. Las relaciones interpersonales, y con ellas el compromiso, han cambiado absolutamente en este sentido.

¿Utiliza usted las redes sociales?
Las he usado durante un par de años, pero ahora ya no las uso. Tengo padres, tengo un hijo, tengo amigos… No tengo tiempo para las redes sociales, lo necesito todo para dedicarlo a la vida real y no puedo perderlo creando un personaje para las redes. También uso una cámara fotográfica analógica, porque prefiero tener las fotografías en papel, no en formato digital.

Su película habla de una mujer muy joven que, pese a su éxito, sufre una tremenda soledad, un gran vacío interior. ¿Nos está diciendo que no hay satisfacción posible si se basa solamente en el hacer y el tener?
Lo que le pasa a Karolina es que no tiene con quién compartir su éxito. Su propia forma de vida hace que no establezca relaciones de cariño o amorosas con nadie, de modo que permanece sola sin importar lo que haga en su vida profesional. A pesar de tener éxito en tu trabajo, si no tienes a nadie con compartirlo… Porque se supone que estamos hechos para tener pareja, alguien con quien compartir. Pero es que Karolina, además, nunca se permite averiguar si alguna de las personas que conoce podría ser su complemento; simplemente, huye y no le da oportunidad a una posible relación.

Retratar bien una psicología así requiere una mirada profunda, bien hacia el exterior, bien hacia el interior, mejor a ambos lugares a la vez. ¿Cómo lo ha hecho usted, o, dicho de otro modo, cuánto de usted misma hay en Karolina?
Todos mis personajes principales tienen una parte de mí. Obviamente, vienen de ambientes muy diferentes, de manera que no son yo misma, pero sí expresan algunos de mis puntos de vista. Concretamente, para dibujar a Karolina busqué la inspiración en personajes como Kurt Cobain y, muy especialmente, Amy Winehouse, gente muy joven, con personalidades caóticas y con esa manera de vivir el momento presente. A raíz de un problema de salud que tuvo, Ami Winehouse creyó descubrir que podía acudir a los médicos para que la rescataran cada vez que lo necesitara, pero, evidentemente, eso no funcionó, porque ahora está muerta. Lo verdaderamente llamativo de esto también es el hecho de que sus personas cercanas, a pesar de que saben que puede tener problemas de salud,, incluso hasta el punto de necesitar algún tipo de aparatología para subsistir, siguen tratándola como si no ocurriera nada y accediendo a a todo lo que ella desea en cada momento. Karolina se ha convertido entonces en su propio show, de manera que la gente le quita toda la importancia a la persona, para dársela a su personaje. Nadie la cuida. Eso también es lo que ocurre en las redes sociales, donde todo se transforma en un espectáculo para compartir, incluso la salud de las personas.

Dejemos un poco a Karolina, para hablar de la actriz que la interpreta, Magdalena Berus. Ya había trabajado antes con ella, concretamente en Baby Blues. ¿Por qué repite en esta nueva película?
Encontré a Magda cuando tenía diecisiete años, después de una búsqueda exhaustiva. Me pareció una actriz con un gran talento, increíble, con un auténtico don para la interpretación. Pero es que, además, somos dos personas muy cercanas, que hablamos mucho, incluso he vivido con su hermana. Es cierto que para este papel buscaba a alguien nuevo, alguien fresco, quizá de edad un poco más madura…, pero al final siempre estaba pensando en Magda y era como estar buscándola a ella en otra persona. Un día me di cuenta de que eso era imposible, de que no la encontraría nunca, de manera que todo quedó claro. Magda además, es una persona muy inteligente, con la que se puede hablar absolutmente de todo, y un tremendo instinto que le permite acertar siempre a la hora de tomar decisiones.

En este caso concreto, en Satan Said Dance, el suyo es un papel tremendamente exigente, tanto desde el punto de vista interpretativo como personal. Un papel que exige un desnudo integral porque es físico, con escenas de sexo explícito, y porque es doloroso desde el punto de vista anímico, lo que supone un gran esfuerzo de introspección y sinceridad. ¿Hubo alguna dificultad desde este punto de vista, cómo trabajaron ese personaje?
Sí, es un retrato íntimo, desnudo, sin límites. Pero Magda estaba de auerdo con todo. Iba siguiendo la historia tal y como era, y no había límite de ningún tipo.

Parece ser que entre sus planes de futuro hay una road movie en la que España tiene algo que ver…
Sí, es cierto. Tengo un proyecto de una película titulada Borderline, porque su protagonista es una chica con trastorno límite de la personalidad. Es una historia de amor entre esa chica y un psiquiatra. La historia se desarrollará en España, no sé exactamente dónde, pero sí sé que es una laguna donde hay muchos flamencos, al sur de España.

De nuevo, entonces, un personaje femenino y muy conflictivo. ¿Por qué?
Tengo un interés personal en esas historias de chicas con una fuerte problemática emocional. La diferencia en este caso es que, por primera vez en mi carrera, intentaré contar una historia de amor, lo cual será todo un reto para mí la construcción de esa relación entre dos personas. En cierto modo, está inspirada en Natural Born Killers (Asesinos natos. Oliver Stone, 1994).

Usted ya ganó en Cinema Jove 2010. Y ahora ha vuelto, siete años después, para llevarse otro premio, la mención a la mejor actriz, con Satan Said Dance. Permítame la broma de terminar esta conversación con una impertinencia: ¿Todavía se considera joven como para volver una tercera vez al festival?
[Ríe tímidamente]. Bueno, tal vez no me quede mucho ya, pero todo depende de la edad a la que hayas empezado con todo esto, ¿verdad?… Hay etapas que son más productivas en la vida en cuanto a se refiere a la creación artística. Yo me daría por satisfecha si a lo largo de mi carrera pudiera firmar cinco piezas dignas. Desafortunadamente, la creación artística tiene un límite, como por ejemplo se ve con mi ídolo Lars von Trier. Después de entregar cierto número de piezas, todo se agota, no hay más que decir. Pero, bueno, yo ni siquiera he empezado como quien dice, así que creo que todavía tengo tiempo para contar algunas cosas más.

Ha mencionado a Von Trier. ¿Puede darnos el nombre de un director español?
Pedro Almodóvar. Y quiero recordar el nombre de otro director que hace películas de terror, pero no me viene ahora a la memoria. Tengo muy mala memoria, tan mala que a veces no recuerdo el apellido de mi madre…

 

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN.
Licenciado en Geografía e Historia.
Máster en Comunicación y Periodismo.
En “Levante-EMV” desde 1984.
Ex-jefe de edición de “La Cartelera”.


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