Elena Martín: «Hay que aprender a enfrentarse a las cosas y tomar decisiones»

· 20 de junio, 2017

Fotografía: Pol Rebaque


Elena Martín, jovencísima actriz, directora y guionista, recibirá, junto con Adrián Lastra, el premio Un Futuro de Cine de Cinema Jove 2017. Con este motivo, el festival estrena su primer largometraje, Júlia ist, protagonizado por ella misma y en el que sigue la estancia en Alemania, con una beca Erasmus, de una joven estudiante de arquitectura.

Elena Martín (algunos la recordarán por su participación en Les amigues de l’Àgata) vive días de gloria y ajetreo. Su primer largometraje como directora (también es coguionista y protagonista), Júlia ist (Júlia es, en alemán), no podía haber salido con mejor pie del horno donde se ha venido cociendo desde que nació como un trabajo de fin de carrera en la Universitat Pompeu Fabra, hasta convertirse, casi por sorpresa, en la ópera prima de esta joven catalana. Una artista que promete, y mucho, como lo demuestra el premio Un Futuro de Cine (junto con Adrián Lastra) de Cinema Jove 2017.

La Júlia que protagoniza su película, que en València se estrenará en la 32 edición del festival , es una estudiante de arquitectura que se va a Berlín con una beca Erasmus. Una vez en Alemania, saboreando y sufriendo la soledad por primera vez, la joven barcelonesa se da cuenta de que no se conoce tan bien a sí misma como pensaba. Y allí, lejos de su cómoda vida pasada, iniciará un revelador viaje interior.

Elena Martín explica que el asunto de la película fue el resultado de la coincidencia de intereses con los otros tres coautores del proyecto (Maria Castellvi, Marta Cruañas y Pol Rebaque). «Todos teníamos ganas de compartir esa experiencia del Erasmus -nos dice-, porque nos había tocado mucho y no la habíamos visto reflejada en la ficción».

¿Con qué medios han contado?
La Pompeu Fabra es una universidad pública, no productora, de manera que no tuvimos ninguna ayuda económica. Lo que aporta la universidad, que ha sido clave, son tutores que, durante el año que dura el proyecto final, nos van guiando, nos plantean preguntas, nos avanzan problemas… Los rodajes los autofinanciamos. Y rodamos con una cámara de Marta Cruañas, la productora (una Canon, algo muy básico). Cuando acabamos de rodar, entró Lastor Media, que financió toda la parte de montaje y postproducción.

¿Por qué habla usted alemán? ¿Y por qué ese título, Júlia ist, es decir, Júlia es? Le pregunto también lo del título porque me da la impresión de que Júlia no es en absoluto, sino que se está haciendo a medida que transcurre la historia.
Claro, es que la idea era esa. Júlia no es una chica que intenta encontrarse a sí misma. Lo que intentamos explicar es que no hay una conclusión. No se encuentra a sí misma, no llega a un final. Al contrario, lo que aprende es que su vida será distinta en cada momento y que tiene que conseguir enfrentarse a las cosas y tomar decisiones. Por eso Júlia ist, porque es algo incompleto. Y por eso también el título sale al final de la película, no al principio: la historia acaba y Júlia sigue sin ser nada en concreto. En cuanto al alemán, es porque he estudiado en la Escuela Suiza de Barcelona, así que lo hablo desde los tres años. Mis padres me metieron ahí porque yo hablaba por los codos y creyeron que valía la pena que aprendiera algún idioma.

¿De dónde le viene la vocación, de sus padres quizá?
No. Mis padres son arquitectos, igual que mi hermano: estoy rodeada… Pero son grandes espectadores de cine y teatro, y yo lo he hecho desde pequeña. He desarrollado mucho mi faceta comunicativa, me gusta explicar historias.

¿En qué tipo de cine se refleja?
Me gusta todo tipo de cine, pero para esta película me he fijado mucho en historias de mujeres, que solían estar dirigidas por mujeres. Me he fijado en el cine de Mia Hansen-Løv, en Greta Gerwig como actriz, me gusta Sofia Coppola…

Volviendo a Júlia ist. Una película sobre la identidad y la soledad. O, mejor, sobre identidades cambiantes. ¿Es esa su manera de entender la vida?
Sí. Me impactó mucho el irme de casa. Soy una persona que, en muchos sentidos, he madurado pronto, pero siempre he tenido las cosas muy fáciles: una familia muy estable, una zona de confort muy clara… Pero cuando me fui a Alemania me di cuenta de que en realidad no tenía las cosas tan claras, ni falta que hacía. De repente, se me abrían muchas puertas, y comprendí que era una pérdida de tiempo el intentar definirme, que era mejor concentrase en las decisiones que hay que tomar continuamente. Y sí, así veo las cosas desde que tuve esa experiencia. Para mí también fue muy importante volver y quedarme. Es importante no huir de los sitios, pero tengo ganas de irme otra vez, cuando esté preparada…

¿Y qué le falta para estar preparada?
Acabar la película, porque son tres años pendiente de esto. Ahora estrenar, hacer el recorrido que haga falta… Pero, bueno, habrá que ir cerrando esta etapa.

Ha rodado Júlia ist a base de planos largos, cámara en mano, seguimiento de los personajes… ¿Por qué?
Fuimos encontrando el estilo a medida que trabajábamos, pero también es verdad que nos dimos cuenta de que necesitábamos mucha empatía con el personaje, que está poco definido y es poco comunicativo, de modo que queríamos estar muy encima de Júlia. En cuanto a la cámara en mano y el ritmo, es porque no queríamos señalar nada, no había un guion en el que todo quedara masticado y claro, necesitábamos un tiempo para que las cosas fueran aflorando. La cámara en mano da un tono de naturalidad y de cercanía a los personajes, y les da libertad a los actores para moverse.

Premio Un Futuro de Cine en Cinema Jove. ¿Qué le parece?
Cuando me llamaron, creí que era una broma. Me hace muchísima ilusión, por supuesto.

¿Ya conoce València?
Algo, no mucho. Tengo gente por ahí, porque mi familia proviene de València y de Eivissa, pero no he ido mucho, alguna vez cuando era más pequeña.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


Te puede interesar...