Moritz Bleibtreu: “La felicidad depende cada vez más del éxito”

· 5 de junio, 2017

Fotografía: EFE


El pasado viernes, 2 de junio, se estrenó en las pantallas comerciales españolas El lado oscuro de la luna, la versión cinematográfica que Stephan Rich ha hecho de la novela superventas homónima de Martin Suter. Su protagonista, el reputado actor alemán Moritz Bleibtreu, nos da las claves de este inquietante thriller psicológico dotado de una gran carga simbólica.

Suele decirse, y es muy cierto, que algunas películas únicamente se nos muestran íntegras, verdaderas, cuando hemos sido capaces de decaparlas con mimo y paciencia hasta dejarles el hueso pelado. Otras, en cambio, buscan tomar la iniciativa desde el primer instante, para inmovilizarnos contra el respaldo de la butaca a fuerza de estímulos sin pausa. El thriller psicológico La cara oculta de la luna (titulado Die dunkle Seite des Mondes en el original alemán) intenta, en nuestra opinión, jugar en ambos campos a la vez.

El inquietante reverso de nuestra personalidad pública, el irresistible magnetismo del poder, la inmoralidad neoliberal, el costoso despertar de la conciencia, naturaleza boscosa contra civilización urbana, el amor pese a todo, el bien y el mal. Esto y más dispara desde el primer fotograma la adaptación que Stephan Rick ha hecho de la muy exitosa novela homónima del suizo Martin Suter (editorial Del Bronce, 2002). Y eso mismo resume para los lectores de Urban el reputado actor alemán Moritz Bleibtreu, protagonista del film junto a Jürgen Prochnow, otro ilustrísimo veterano de la cinematografía germana: «La película puede dar lugar a muchas interpretaciones, de manera que hablaré desde mi punto de vista personal -advierte Bleibtreu antes de entrar en detalle-. En la base de la historia, tal y como yo la veo, está el hecho de que cada vez es más difícil encontrar en esta sociedad un lugar en el que ser feliz. La razón es que la felicidad depende cada vez más del éxito, y cada vez es menor el número de personas que disponen de los medios para lograrlo. Lo estamos viendo ya, y creo que lo veremos mucho más en un futuro cercano: las personas cambiarán radicalmente porque no dispondrán de los medios necesarios para encontrar su lugar en la sociedad, y esto las llevará incluso a estar dispuestas a renunciar a la vida».

En El lado oscuro de la luna, una historia que transita las siempre cenagosas orillas de la moral, Moritz Bleibtreu interpreta el papel de Urs Blank, brillante abogado al servicio de una poderosa empresa farmacéutica, que se verá atormentado cuando el hombre de negocios al que ha contribuido a arruinar se suicida en su presencia. Blank emprenderá entonces una desesperada huida de sí mismo y sus circunstancias, y, de forma simultánea, una guerra sin cuartel contra un indeseable yo desconocido, en la que la batalla definitiva se librará en los ignotos territorios de la conciencia: «Si lo miramos desde un punto de vista filosófico -nos explica Bleibtreu-, podríamos decir que mi personaje adquiere la conciencia en el momento en que se rinde. Blank necesita separarse absolutamente de sí mismo para desarrollar esa conciencia que le relaciona con los demás. Dicho de otro modo, tiene que perderse a sí mismo para así poder encontrar al resto de la humanidad».

Si bien se mira, lo que en realidad ocurre en el alma del abogado Urs Blank durante su desesperada huida, es el despertar a la vida de su propio lado oscuro, una disociación de personalidad que remite directamente al clásico de Robert Louis Stevenson El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, provocada en este caso a raíz del encuentro de Blank con una tentadora mujer con la que mantiene adúlteras relaciones sexuales y consume setas alucinógenas. ¿Quién es y de qué lado está realmente este personaje femenino que interpreta Nora von Waldstätten? «Esa mujer, Lucille, no sufre la disociación de personalidad que él sí padece, cuando en realidad ambos han consumido las mismas setas -explica Bleibtreu-. ¿Qué ocurre entonces? A lo mejor, que no son las setas las responsables de lo que sucede después, sino que la causa de los males de Blank está desde el principio en su interior. Quizá incluso podríamos afirmar -añade el actor alemán- que en su vida había tanta presión, estaba reprimiendo tantas cosas, que toda esa personalidad oscura sale a la luz en el momento en el que ingiere las setas. Pero Lucille, desde luego, no es un ser malvado. Yo diría que todo lo contrario. Es una persona saludable, un espíritu libre, capaz de experimentar en la vida, y por eso no sufre en absoluto la misma reacción que él», concluye Bleibtreu.

Ciertamente, así ocurre en el filme. El yo diabólico de Blank surge desde el último sótano de su alma con la presión de un volcán en erupción y, de ese modo, se enfrenta al lado positivo de un personaje que conecta a la perfección con la elección artística del intérprete muniqués, en la que abundan los antihéroes capaces de combinar con indudable solvencia dureza y sensibilidad. «Bueno, es difícil decirlo, porque he hecho muchas películas, pero es cierto que esta sí me muestra muy fuertemente que yo, como actor alemán, vengo de una tradición en la que realmente contamos historias de antihéroes -corrobora Bleibtreu-. Y esto es importante, porque en Alemania es motivo de discusión el cómo expresa uno, desde el punto de vista cinematográfico, qué es el cine alemán. Esta idiosincrasia se ha perdido un poco y estamos intentando volver a reencontrar el camino. Este es el contexto en el que nacen antihéroes como Urs Blank, y a mí me alegra muchísimo, como me alegra que vosotros tengáis la suficiente profundidad de análisis como para daros cuenta de ello».

La cara oculta de la luna ofrece también una indudable carga simbólica. Su representación más evidente es la recurrente aparición, desde el principio de la película, de un lobo negro, cuya función ha de ser interpretada libremente por el espectador, pero sobre el que Moritz Bleibtreu también nos da su inquietante opinión: «El lobo es un animal salvaje que solo admite un líder en la manada. Nadie puede estar por encima del líder, y eso es el principio de toda dictadura, de todo régimen totalitario. Ahí aparece el personaje de Jürgen [Jürgen Prochnow, en el papel del empresario farmacéutico Pius Ott]. Él lo posee todo, lo controla todo, y precisamente porque lo tiene todo, su único interés es el poder, ser más fuerte que todos los demás, el líder único. Y así es hasta el punto de que, para conseguirlo, está dispuesto incluso a entregar su propia vida, todo un aparente sinsentido».

La cara oculta de la luna. Un título que puede sugerir directamente la revelación de lo que está oculto en la personalidad del ser humano. Y un título que también nos remite, sin duda, al famoso disco de Pink Floyd (envejecimiento, avaricia, enfermedad mental…). «Quién sabe -termina Bleibtreu-. Todo está ahí. Lo que vemos y lo que no vemos , pero queremos conocer, y de ese modo funciona como motor de la vida».

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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