Dídac Cervera: “Cuando trabajo, me dejo llevar por la parte creativa”

· 5 de junio, 2017

El realizador barcelonés Dídac Cervera estrena su ópera prima, una película rodada casi íntegramente en València y con un reparto con numerosos actores valencianos. Mil coses que faria per tu (también hay versión en castellano) es una comedia romántica disparatada y repleta de guiños cinéfilos.

Con Mil coses que faria per tu (Mil cosas que haría por ti), Dídac Cervera debuta en el largometraje tras el filme colectivo Los inocentes, un slasher de 2013, más próximo al mediometraje (65 minutos) y firmado por el realizador barcelonés, junto con otros once colegas, como proyecto final de carrera de la Escola de Cinema & Audiovisuals de Catalunya. Cervera, autor también de numerosos y reconocidos cortometrajes, documentales o eventos varios (es graduado superior en Realización de Audiovisuales y Espectáculos), no se muestra especialmente nervioso ante el preestreno de la cinta en València el pasado miércoles 31 de mayo (hablamos el martes 30 con él); ayer, jueves 1 de junio, en Barcelona, y en el conjunto del Estado el viernes 2 de junio.

Claro, está más tranquilo porque ya tiene usted la experiencia del último Festival de Málaga… ¿Cómo fue la cosa?
Bueno, era mi primera experiencia en Málaga y fue impactante el ver todo lo que allí se mueve. El único pero es que no pude ver Mil coses… en el cine, porque la proyección coincidía con la alfombra roja, donde convenía que yo estuviera para promocionar la película. De todos modos, después interrogué a los miembros del equipo y me dijeron que el público había recibido muy bien la película.

¿Por qué una comedia como tarjeta de presentación de su carrera como largometrajista?
La verdad es que ya había trabajado bastante el género en mis cortometrajes. Me siento muy cómodo, me gusta el género, y ya desde entonces me quedé con las ganas de exprimirlo en el terreno del largometraje.

Mil coses que faria per tu es una coproducción catalana con muchísima participación valenciana. ¿Cómo fue la experiencia? ¿Tiene ganas de volver a trabajar con esta gente tan loca del sur…?
[Ríe.] Desde luego. El reparto estuvo claro, y toda la parte del rodaje se llevó desde València, mientras que la postproducción se hizo en Barcelona. La verdad es que estoy muy contento con la coproducción y con toda la experiencia valenciana, que fue realmente muy positiva. Yo solo había estado una vez en València y recordaba muy poco de la ciudad, pero cuando fuimos a localizar un mes antes del rodaje, en julio del año pasado, me encantó. Sobre todo, la zona del Carme, el centro, la parte del antiguo cauce del río y sus puentes… De hecho, muchas de esas zonas se convirtieron después en escenarios para el rodaje de la película. En cuanto a los actores, la verdad es que funcionaron muy bien todos. Es cierto que estoy muy contento con Peter Vives, el protagonista, porque ha conectado fantásticamente con el tono de la película y el tipo de humor, pero todos los actores valencianos, a los que no conocía personalmente antes, han funcionado fantásticamente.

Mil coses que faria per tu nace de un guion de Joan Sanz, que ambos, usted y él, volvieron a reescribir desde cero. ¿Por qué?
Lo que en principio me atrajo de la historia fue el storyline, el concepto de la película, que me recordaba a Woody Allen, del que soy un gran fan. Pero, a partir de ahí, nos olvidamos completamente de la historia, construimos algo nuevo y lo llevamos más a la comedia más trepidante, de acción, con más elementos de thriller, muy apoyada en la absurdidad de los diálogos, con mucha presencia del metalenguaje…

Hablemos, pues, del metalenguaje. Y de la propia estructura del guion, que ha concebido como una especie de muñecas rusas, con unos flashbacks que se esconden los unos en los otros hasta producir un vaivén temporal que parecería complicado, pero nunca despista al espectador.
Sí, la verdad es que me atraía mucho que la película fuera como una especie de puzle, de manera que el espectador fuera construyéndola a medida que transcurre la historia. Creo que esto subía mucho el ritmo, al tiempo que se introducían enigmas para que el espectador averiguara qué estaba pasando… Todo eso creo que engancha y mantiene muy bien el ritmo trepidante de la película. Por lo que se refiere al metalenguaje, no me preguntes por qué, pero a mí siempre me han atraído mucho las películas, o las obras de teatro también, que utilizan estos recursos y rompen la cuarta pared. Esta idea tradicional del cine, que dice que hay una cuarta pared que no se puede romper porque va contra la verosimilitud… Hay películas muy buenas y serias que lo hacen, y yo quería hacerlo también, hasta el punto incluso de ir más allá y parodiar el propio recurso con miradas al público, creando diálogos entre los personajes en distintas secuencias como si estuviesen mirando a través de la cámara… De manera que Joan Sanz (coguionista) y yo fuimos introduciendo locura tras locura, y al ver que funcionaban muy bien…

¿Nunca temió sacar al espectador de la historia con ello?
Sinceramente, cuando trabajo procuro no pensar en qué pasará después. Por ejemplo, cuando estoy escribiendo el guion, intento escribir lo que me gusta y con lo que me encuentro cómodo. Me dejo llevar por la parte creativa. Y lo mismo ocurre en la fase de rodaje: me centro en que salga lo que yo me había imaginado. Y, bueno, así va saliendo todo.

También recurre en Mil cosas que haría por ti a un montón de referencias cinéfilas…
Sí, y muchas veces involuntariamente. En este caso, por ejemplo, El Padrino, o incluso Los Simpson, una serie que está llena de referencias cinematográficas. Esto aporta capas a la película, de manera que habrá gente que las detecte y gente que no. Muchas de ellas, ya digo, salen de forma natural, porque las tienes tan interiorizadas…

¿Y ahora qué?
Pues trabajando ya en otro guion, también con Joan. Puedo decir que es otra comedia, quizá no tan loca como esta, un poco más contenida, pero estamos muy contentos de lo que está saliendo.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN.
Licenciado en Geografía e Historia.
Máster en Comunicación y Periodismo.
En “Levante-EMV” desde 1984.
Ex-jefe de edición de “La Cartelera”.


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