¿Quién mató al pianista?

· 2 de Junio, 2017

Fotografía: José Luis Abad


Texto: Begoña Jorques

Todo asesinato tiene su criminal. Pero, ¿quién? Esa es la gran pregunta y la que todo culpable trata de ocultar. Puede sonar a tópico eso de que cada representación teatral es diferente, pero en el caso de Por los pelos el cliché resulta literal. Los creadores de Imprebís y los productores de La cena de los idiotas suben a las tablas del Teatre Talia la única obra que cuenta con páginas en el Libro Guinness de los Récords. Por los pelos es una comedia policiaca, pero al mismo tiempo un drama, para morirse de risa. Sus ingredientes suben el célebre juego del Cluedo a escena: un asesinato, cuatro sospechosos y dos policías encerrados en una peluquería, en la que el público decide cada día quién es el asesino, con sus preguntas y comentarios. En vivo y en directo. Aquí el destino no está escrito. O, al menos, no del todo.

El elenco y la dirección avalan el éxito que desde el 26 de abril y hasta el 21 de mayo, con la versión en valenciano, Pels pèls, han cosechado sobre las tablas del teatro de la calle Caballeros: Carles Castillo, Carles Montoliú, Lola Moltó, Alfred Picó, Lara Salvador, Rafa Alarcón y la dirección de Santiago Sánchez. Desde el día 24 salen a escena con su versión en castellano, Por los pelos.
La trama de Por los pelos es sencilla: en una peluquería de moda de la ciudad tiene lugar un crimen. Cuatro de los posibles sospechosos están en el establecimiento y dos policías vigilan el edificio. A ellos se les suman, múltiples testigos -los propios espectadores- que en cada representación ayudarán a descubrir quién es el asesino. «La obra reúne humor, intriga y drama, siendo el público parte fundamental en su desarrollo y desenlace», explica su director, Santiago Sánchez.

Por los pelos es la versión de Shear Madness, la comedia no musical que más tiempo lleva representándose en Estados Unidos, por lo que ha entrado en el Libro Guinness de los Récords. La pieza se basa en un texto del dramaturgo y psicólogo alemán Paul Pörtner para evaluar la percepción de la gente ante una determinada situación. Se estrenó de la mano de Bruce Jordan y Marilyn Abrams en el Charles Playhouse Stage de Boston en 1980. Posteriormente, en 1987, se presentó en el Kennedy Center de Washington y, desde hace años, triunfa en Nueva York en el New World Stages de Broadway. Actualmente también cuenta con adaptaciones en Corea, Grecia, Francia o Polonia.


UNA OBRA PARA INICIARSE EN EL TEATRO
Olympia Metropolitana – productora responsable de éxitos como La Ratonera, La Cena de los Idiotas y L ’Alqueria Blanca, entre otros- y L’Om Imprebís con su director, Santiago Sánchez, se han unido para poner en marcha esta obra en la que han contado con el apoyo de la firma de peluquería Marco Aldany. En uno de sus céntricos salones reciben a Urban para hablar de la obra.

Mientras las protagonistas femeninas de Por los pelos ponen sus cabezas en manos de los profesionales del salón de peluquería para la sesión de fotos que ilustran esta líneas, ellos -Carles Castillo, Carles Montoliú, Alfred Picó, y Rafa Alarcón- y Sánchez se deshacen en elogios hacia esta puesta en escena: «Es una obra ideal para iniciarse en el teatro», explican. Destacan de cada función «el amplio espectro de público que viene a vernos», sobre todo, los más jóvenes porque «descubren una nueva forma de salir al escenario».

Y aunque haya un cadáver de por medio, esta obra está muy viva. Incluso uno de sus protagonistas -no desvelaremos quién por no hacer spoilers– se introduce en el descanso entre el público para intercambiar impresiones. «La gente hace teorías, se fija en detalles o exponen argumentos muy divertidos sobre quién puede ser el asesino», señalan los actores. De hecho, todos coinciden en el comentario del público que más les ha sorprendido. «Sería un niño de unos 11 años que nos dijo que la Policía debía pedir una orden de búsqueda a nivel europeo de la señora De Boluda [interpretada por Moltó]».

Para Lara Salvador, Bárbara en la función, «lo más complicado es improvisar con los espectadores, ese es el verdadero reto», al tiempo que recuerda que más de una vez se han encontrado con preguntas y comentarios ingeniosos desde el patio de butacas con los que se ha reído «por dentro». «¡Es que el público valenciano es muy creativo!», exclama. «Y muy participativo», añade; «hasta nos sorprenden con cuestiones que ni nosotros, los actores, nos hemos planteado».

Acostumbrados a improvisar, el no conocer quién es el asesino hasta el final no asusta a estos curtidos sobre la escena. «El miedo era más a la interacción con los asistentes», apuntan. Sin embargo, «la sorpresa ha sido para bien», dice Castillo, propietario de la peluquería en la función. Una obra tan viva hace que los «testigos» se implique más de lo habitual. En esta puesta en escena la cuarta pared desaparece más que nunca. «El espectador manifiesta sus filias y fobias, tiende a exculpar a quien quiere, juega a identificarse», dice Lara Salvador.

Para Sánchez, esta obra es «una fiesta, una mezcla entre las comedias de Billy Wilder y el suspense de Alfred Hitchcock». «Es una gozada ver la sorpresa en la sala». «Lo más chulo es que es una obra ‘quitapenas’, en la que durante dos horas te olvidas de preocupaciones», apuntan los actores. «Es entretenida y no pretende ir más allá», aseveran sin complejos.

LA COMEDIA COMO MATEMÁTICA
La comedia es un género en el que se sienten cómodos. «Es un gusto», dice Sánchez. «La comedia es una cuestión matemática, de ser muy precisos con el control del tiempo», matiza Montoliú, que da vida al misterioso Santamarta. Moltó apoya las palabras de su compañero: «La obra es muy emocionante» al tiempo que «una partitura muy bien hecha, un instrumento que hay que afinar». «La comedia sigue un ritmo matemático, tienes que afinar los gags para ver cómo reacciona el público», dice la artista.

Moltó va más allá y lamenta que la comedia no sea solo «poco reconocida», sino también poco conocida. «La actriz que es capaz de hacer reír es también capaz de hacer llorar», sostiene. «Lo fundamental es volcar el alma en el escenario; tenemos la obligación de desnudar el alma, si eres honrado es lo que debes hacer».

Pero, ¿cuál es la clave del éxito de Por los pelos, que le ha hecho mantenerse tanto tiempo en cartel? Todos -actores, actrices y director- coinciden en que «es una obra muy bien hecha» y combina ingredientes muy diversos como enredos, una trama policiaca, drama, interacción con el público…

Y aunque la obra transcurre en tono de comedia, sus protagonistas se ponen serios cuando toca hablar del sector. Aunque Pels pèls y ahora en su versión en castellano ha estado y estará semanas en cartel, reivindican que «València es plaza en la que las obras están meses». Lamentan al unísono esas programaciones «de jueves a domingo». «Las temporadas cortas tiene que ver con la crisis y la falta de recursos, de ahí que la apuesta de Olympia Metropolitana haya sido tan valiente, pero es que le avalan los números». Recuerda Sánchez que por la sala ya han pasado más de 1.500 personas.

Para Moltó producciones como la de Por los pelos son las que «debería hacer el teatro público; ellos son los que tiene que arriesgar, respaldar obras con mucho elenco y con la posibilidad de girar», lanza a los responsables públicos. Sus compañeros piden al nuevo director adjunto de Artes Escénicas del Institut Valencià de Cultura (IVC), Roberto García, «que le dejen hacer bien su trabajo», incide Picó, el inspector Serrano en la obra.
Moltó prefiere concluir con una reflexión que no entiende de géneros teatrales ni reivindicaciones, o quizás, sí: «Las obras son como la vida pero reducida en dos horas,… más intensas». El misterio está servido.


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