Pepa Plana, una de las mejores payasas del mundo, trae “Paradís Pintat” al Micalet

· 6 de abril, 2017

¿Quién no ha visto alguna vez alguno de esos cuadros llenos de angelitos? Pues uno de esos seres inocentes es el protagonista del último espectáculo de la  internacionalmente reconocida payasa Pepa Plana, titulado Paradís Pintat y realizado conjuntamente con el dramaturgo y director Ferruccio Cainero. La obra se representa desde hoy, 6 de abril, hasta el día 9, domingo, en el Teatre Micalet de València. Además, mañana, viernes, día 8, de 11.00 h a 13 h, y en el mismo teatro, la actriz ofrecerá una masterclass sobre el arte de hacer reír. Para tener acceso a esta masterclass únicamente habrá que presentar la entrada al espectáculo teatral (la de 18 euros: patio de butacas)

Paradís Pintat es un espectáculo de payasos para adultos, en el que todo comienza en uno de esos cuadros religiosos como los que hay en casa de los abuelos, o de las tías, y que en este caso el motivo son cuatro ángeles pintados. Sin embargo, enseguida veremos que uno de esos ángeles no quiere estar en el cuadro. Lo que realmente quiere, es ser un ángel de la guarda. Quiere volar, y, claro está, para ello necesita salir del cuadro a toda costa.

La verdad es que este inocente ser confunde lo que es un ángel de la guarda con uno de esos superhéroes de película, y así se imagina, ingenuamente, todo lo que hará cuando logre salir de su Paraíso Pintado. Lo intenta, lo intenta, y vuelve a intentarlo con todas sus fuerzas, pero fracasa una y otra vez, el ángel no consigue volar de ninguna manera. ¡Ah, pero recordemos que estamos en un espectáculo de payasos! Y, como todo el mundo sabe, los payasos tienen una gran facilidad para resolver las situaciones a las que se enfrentan, por complicadas que éstas sean. Por eso nuestro payasito, de pronto, tiene una brillante idea: “¡Ya está -exclama-, nadar es más fácil que volar. Seré un ángel de la guarda del mar!

Dicho y hecho. El payaso, efectivamente, consigue entonces salir del cuadro y nadar en el mar. Pero, por desgracia, la alegría no dura demasiado. En ese mar al que ha llegado tan feliz, nuestro payaso se encuentra con una realidad que no había imaginado. Una terrible realidad, esa horrorosa cotidianidad que, desde hace tanto tiempo ya, se cobra montones de vidas de todas las edades, y a la que, al parecer, mucha gente ha terminado por acostumbrarse.

Así discurre el argumento de este Paraís Pintat de Pepa Plana, una de las más reconocidas payasas del mundo. Una obra que cambia de registro a medida que avanza, hasta dejar claro que en el escenario se está dando un puñetazo en la mesa por medio de la narración de un gran drama. Tampoco es para asustarse. Sobre ese escenario hay una gran payasa que juega, se ríe y se apasiona… Y esa payasa, generosamente, va abriendo puertas para conseguir que también el público abra las que mantiene cerradas: “¿Hacemos algo al respecto o qué?”, viene a decir la payasa. Porque, quede claro, el payaso jamás pierde el optimismo.

Paradís Pintat llega a València gracias a una artista que acumula ya más de veinte años de experiencia y multitud de premios. “En cada uno de mis espectáculos -nos dice la artista- voy viendo crecer una especie de madurez como actriz, como payasa y de vida. Esa experiencia se traduce en este espectáculo en una aparente sencillez. Aparente, desde luego, porque todo él está construido al milímetro, a partir de una historia muy frágil, de manera que, si no es interpetada por alguien que realmente la habite, no funcionaría. Además -añade la payasa-, en Paradís Pintat no hay texto. Sí hay algunas palabras, pero no un texto teatral, lo cual añade mucha dificultad al trabajo porque hay que añadir muchas más dosis de emoción para llegar al público”.

Paradís Pintat, de cuyo proceso de creación también participó en su día el teatre Micalet de València, ya se ha visto en el festival Grec de Barcelona, ha estado cuatro semanas en la sala Muntaner, ha salido de gira… Llega al Teatre Micalet de València, pues, funcionando por sí solo, sin que la payasa tenga que pensar en él. “Es algo así como andar en bicicleta -nos Pepa Plana-, de manera que ahora voy incorporando cosas en cada función, pero cosas que me surgen sin pensarlas”.

Las representaciones acumuladas hasta la fecha también permiten, por supuesto, evaluar la experiencia con el público. Y “la reacción es muy chula -nos dice la artista-. En el espectáculo, primero, hablo de una reacción individual, algo así como un ¿tú que haces cuando quieres irte de algún lugar de tu vida, de tu trabajo, de tu pareja…? Y esta parte es muy tonta, muy divertida. El público la entiende muy bien y ríe muchísimo… Pero después viene el dram,a y ese mismo público suspira, se emociona… Esto es muy bonito para mí como payasa -dice Pepa Plana-, porque yo quiero hacer reír, está claro, pero también quiero abrir la puerta de la emoción, que es algo muy gratificante. Es como llegar a la meta: hacer reír, hacer conmover, hacer pensar”.

Masterclass sobre el arte de hacer reír
Pepa Plana, además de la representación de Paradís Pintat, ofrece también una clase magistral en València. “Yo vivo la mayoría del tiempo en el País del Sí -nos confiesa-. Entonces, cuando me proponen algo, digo sí, ¿cómo lo hacemos? Y así surgió la masterclass. De hecho, es como una clase, un encuentro, de mini-stage de payaso. Primero hablaremos un poco de en qué consiste este oficio maravilloso, y de su lado femenino (si lo tiene…), y después también tengo muchísimas ganas de jugar con la gente, de hacer alguna tontería práctica para que todos vean lo agradecido que es el payaso que cada uno tiene dentro. Los primeros pasos del payaso son realmente muy chulos. No habrá demasiado tiempo, así que será como abrir una botellita de perfume, dejar que lo huelan y volver a cerrarla”, concluye Pepa Plana.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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