Agustí Villaronga: “Los arcos emocionales complicados son un regalo”

· 28 de marzo, 2017

Fotografía: Miguel Ángel Montesinos


El realizador y guionista Agustí Villaronga y la productora Isona Passola (Massa d’Or Produccions) han presentado en València Incerta glòria, una película enmarcada en la última guerra civil española, pero que cuenta una trama de conflictos personales.

El cineasta mallorquín Agustí Villaronga, autor, entre otros muy recomendables títulos, de la multipremiada película Pa negre (2010), vuelve a escoger la guerra civil española de 1936-39 (como en la citada Pa negre o en El mar -2000-) como marco histórico para su último estreno, Incerta glòria, basado en la novela homónima de Joan Sales. Una cinta que, sin embargo, no centra su argumento en la peripecia bélica, sino en las dramáticas relaciones de unos personajes interpretados por un grupo de actores más que solventes en sus respectivos papeles, incluyendo a algunos pesos pesados en roles secundarios.

En esta ocasión, si me lo permite, empezaremos por lo que suele ser el final. Ya tiene un nuevo proyecto, y en el extranjero…
Sí, me voy a Inglaterra. Estamos preparando una película que empezaremos a rodar en mayo. Se titula Born a King (Nacido rey) y el argumento se desarrolla en los años veinte, entre el desierto de Arabia y Londres. Son hechos históricos. Gira en torno al viaje, cuando era un niño de catorce años, del que luego sería el rey Faisal. Es el momento en el que se plantea la unificación de Arabia. Inglaterra armaba a todas las facciones en guerra, y entonces se decidió intentar que apostase por un solo emir. Este es el viaje que hace ese chico, que sale del desierto para meterse de lleno en la diplomacia inglesa de la época.

Rodada en inglés…
Sí, rodada en inglés, con actores y equipo ingleses. Esta ya es una producción gorda. Al principio incluso dije que no…

Pero usted ya había rodado en un idioma extranjero: El pasajero clandestino.
Sí, pero era francés, que estoy cómodo; en inglés, no tanto. Es una aventura que me encanta, con el desierto, en Inglaterra… La verdad es que estoy muy contento, y digo que es una aventura porque me encuentro con cosas nuevas. Por ejemplo, los actores, que a mí me importan tanto, y, claro, yo no tengo el oído bien afinado para el inglés, de manera que puedo entender las palabras, pero no sé si en ellas hay verdad o no. Además, hay diferentes acentos: unos son ingleses, otros son árabes, o americanos… Es un poquito de lío.

¿Y cómo se hacen, entonces, los controles de calidad?
Pues echando mano de un coach, no hay alternativa.

Vamos ya con Incerta glòria, que es la película que tiene ahora en los cines. Acaba de recordar lo mucho que le importan los personajes. Pues bien, esta película se enmarca en la guerra civil de 1936, pero es una historia de almas, basada en el novelón homónimo de Joan Sales. ¿Le interesó eso, quizá también vio posibilidades comerciales?
No, es el productor el que piensa en el posible rendimiento. Yo lo que tengo desde hace unos años, a diferencia de antes, es que me esfuerzo por entender mejor al público. En este sentido, incluso hago las cosas un poco más sencillas de lo que podría, porque las florituras de autor a veces acaban alejándote de un público que a mí me interesa mucho tener. No por fama ni por dinero, sino porque pienso que es muy necesario llegar a personas que no están muy interesadas por la cultura. Tienes que dársela sin hacer tonterías, pero sí hablándoles de forma que la entiendan fácilmente. Hay que recuperar a ese público que han alejado porque lo han tratado como si fuera imbécil. Y conste también que no lo digo con pretensión, porque soy muy consciente de que las películas son solo eso, películas.

Los diálogos dicen mucho en Incerta glòria, pero también las expresiones, la gestualidad, las posiciones de cámara… ¿Cómo ha construido esa gramática?
Una buena parte de ella ya está en el casting. Te pondré un ejemplo clarísimo: El personaje de Soleràs, que interpreta Oriol Pla. ¿De dónde viene Oriol Pla? Del teatro de calle. Es hijo de Comediants. ¡Tiene una manera de trabajar tan exteriorizada…! Él puede trabajar como quiera, pero esa parte la tiene superasumida, es como un saltimbanqui. Y, claro, al personaje le va muy bien, porque el suyo es un personaje muy lúcido, al que esa misma lucidez le hace ir por donde va. Ese personaje también tiene un gran encanto, y Oriol lo tiene y lo da, tiene algo como de clown.

¿Y Núria Prims, esa maravilla?
La Núria es la que está más alejada de su personaje, esa es la verdad, pero tiene esa cosa como de retraimiento, como de estar fuera del mundo, que le funciona muy bien. Y luego, para mí, ese físico estilizado, buenísimo. La Trini (Bruna Cusí), esa es como es. Y así ocurre con todos.

Los personajes tienen mucho interior, una personalidad muy rica, que les lleva a grandes contrastes vitales ¿Cómo traslada eso a la pantalla?
Hay que saber elegir los momentos para explicarlos. Yo pienso que esos arcos emocionales complicados no te ponen las cosas difíciles, sino que, de hecho, son un regalo. Te lo hacen todo más atractivo y, cuando trabajas, te ayudan a meterte más. Ocurre más cuando adaptas una novela, porque los escritores tienen una profundidad que no existe en los guiones.

El contexto es la última guerra civil española, aunque hay una chocante pero real relación entre enemigos. ¿Es, quizá, esa la consecuencia de la guerra que se puede trasladar al presente con su película?
Primero te diré algo. Lo que es una guerra civil, cualquiera, lo define muy bien la relación entre Soleràs y Lluís (Marcel Borràs), que no detallaremos aquí para no descubrir el argumento. Y los enfrentamientos no se producen siempre, ni mucho menos, por cuestiones ideológicas. La guerra es muy compleja y se puede abordar desde muchos puntos de vista. Sobre la traslación a la actualidad de lo que cuenta la película, además, a mí me parece que basta ver los telediarios.

Una cuestión más anecdótica para terminar. Esos secundarios de lujo que hay en Incerta glòria. Hay que tener valor para meterlos en esos papelitos…
No, hombre, ellos lo entienden (ríe). Terele Pávez y Fernando Esteso tienen papeles muy chiquitos, y esos, bueno… Pero Juan Diego tiene un personaje también pequeño, pero con mucha entidad. Yo pensaba que, si se lo ofrecía, seguramente diría que sí, porque es un personaje con carácter y de un tipo que yo intuía que le apetecería hacerlo. De hecho, está muy contento. En cuanto a Luisa Gavasa, es que nos conocemos desde que teníamos veinte años. Vivimos juntos: fuimos compañeros de piso en Barcelona, y esto ha sido como un reencuentro.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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