Escala i moda

· 14 de marzo, 2017

Fotografía: Jose Luis Abad


Esas cosas pasan. A veces dos mundos aparentemente distantes se encuentran. ¿Quién iba a decir que un trinquet, templo de la escala i corda, pudiese mutar en pasarela? Pero ocurrió. El descubrimiento hay que atribuírselo a Miguel Vizcaíno y la desaparecida VFW. Isbel Messeguer (EASD) tomó nota y, el pasado enero, volvió a llenar Pelayo de moda.

Fue un fogonazo. Para todos. València bullía en Fallas (como ahora) y (entonces todavía) Fashion Week. Una tarde -ya había oscurecido y brillaban las luces en las calles- la comitiva fashionista se desplazó -buena parte a pie- desde la sede central del Museu de la Ciutat hasta el trinquet de Pelayo. Para muchos era la primera vez. Una calle estrecha y bulliciosa, un bar… y el Gran Blanco. El diseñador valenciano Miguel Vizcaíno protagonizó el desfile de la edición, el desfile del año. Una colección total black recortada sobre paredes blancas pintadas en azulete. Deslumbró. A Isbel Messeguer (lo ha contado ella misma), como a tantos, aquello se le quedó grabado en la retina. Pasaron tres años, pero llegó. Entretanto, se perdió la pasarela valenciana y a punto estuvo el trinquet. Pero la intervención del empresario José Luis López lo salvó. València Fashion no tuvo salvador. La pilota no dejó de botar. La moda, aun sin escaparate, siguió latiendo. Y de uno de sus viveros regresó, el pasado enero, a ese extraño (extraño para la moda, ya no tanto) lugar. A la magia de sus dimensiones, su bóveda, su luz, sus números, sus líneas geométricas. ¿Cómo no lo vieron antes? Tenían tanto en común…
Le llamaron Trinquet Fashion, duró una tarde, una hora, o dos. Todo salió de la cabeza rubia y en constante ebullición de Isbel. Fusionó sus dos pasiones: la moda y la performance. Se llevó a sus alumnos de la EASD –Rubén Domínguez, Gema Guillem, Andrea Munera, Claudia Carpena, Vera Cebriá, Arturo Picó, Diana Sánchez, Eva Lahuerta, Eduardo Contreras, Alejandro Forrat, Esther Clemente, Natalia Alejandre y Saúl López– y sacó a desfilar microcolecciones fruto de un trabajo académico de investigación. Por el trinquet. Un espacio 360º. Luego llegó la provocación, la reivindicación y la reflexión (lúdica): performers, platos rotos, carros, introspección-extroversión, todas-las-siluetas-son-bellas, felicidad y música, balas de ropa y paz [hijas putativas de «Di bala di baila», otra de las puestas en escena de Messeguer en Intramurs, una carta de amor a las costureras]. En las gradas, modernos y falleras. En el bar, los habituales, repartiendo entradas para la próxima partida. La vanguardia y la tradición. Dos mundos unidos. Aquello acabó. La cancha se quedó vacía, y blanca. Regresaron los pilotaris. Y quizá no vuelvan a encontrarse. O sí. Pero ya nadie podrá negar la modernidad tradicional o la tradición moderna del trinquet. De 1868 a 2017. Un mundo de posibilidades. Y ahora ya un sitio, el sitio, de moda.

Los diseñadores colección  3MCAIM (Isbel Messeguer)

SAÚL LÓPEZ: PANDEMIA
La pandemia a la que alude Saúl con sus diseños es en realidad una enfermedad oculta en las mentes. Utiliza tejidos tecnológicos, con aires robóticos, para preguntarse si la evolución técnica está llevando a la sociedad al progreso o a la deshumanización , la decadencia.  Una reflexión a tener en cuenta.

ARTURO PICÓ: VAGABUNDOS
Los olvidados. Los invisibles. Arturo ha querido fijarse en los vagabundos «que se ponen lo primero que encentran y crean un diseño único, instintivamente hacen diseño». Especialmente  en el «Bruce Lee» rumano, líder de los desfavorecidos, un hombre que en los subterráneos proporciona casa a los sin techo. Y les ayuda a olvidar.

RUBÉN DOMÍNGUEZ: URBAN CHIC
Fijándose en el arte posmoderno, la microcolección de Rubén mantiene una filosofía de líneas rectas, geometría y volúmenes con siluetas oversize. Variedad en los tejidos, desde pelo a técnicos (como el neopreno) pero siempre casando bien. También se vale de entretelas para lograr los volúmenes buscados.

ESTHER CLEMENTE: BIPOLAR
Esther juega a los polos opuestos: tejidos clásicos vs actuales, colores más o menos apagados, más o menos vivos y momentos álgidos vs depresivos de la vida. Procura , eso sí, descontexualizar las telas  tradicionales combiándolas por ejemplo con transparencias y persigue, siempre, que sus diseños tengan mucha feminidad.

CLAUDIA CARPENA: JUNK MOOD
Junk Mood es un estado de ánimo, una cultura, un estilo de vida.  La colección masculina de Claudia habla del fin del mundo, de la lucha por la supervivencia  -recuerda a esas roadmovies futuristas- en la ciudad por venir.  Por eso utiliza pelo, rejillas, metal, cuerdas, aquello que uno encuentra por ahí. Material eco, y reciclado.

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


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