Pablo Rivero: “Me gusta mucho la comedia y además yo soy muy payaso”

· 6 de marzo, 2017

Fotografía: Vico Vang


El realizador asturiano Gonzalo Tapia, fundador en su día, con Icíar Bollaín, de Producciones La Iguana, estrena su segundo largometraje después de  Lena (2004). Neckan es una historia escrita al alimón con Michel Gaztambide (Goya 2012 por No habrá paz para los malvados, de Enrique Urbizu) a partir de una historia de Juan Ramón Ruiz de Somavía e Iñaki González Esparza, y cuenta con una importante participación valenciana, tanto en el equipo técnico (Carles Pastor y Piluca Baquero son productores ejecutivos), como en artístico (en el reparto figuran, junto a Hermann Bonnin, Natalia Plasencia, Roberto Álvarez o Manuel Manquiña, actores como Abdelatif Hwidar, Rafael Calatayud, Paco Gisbert, Álvaro Báguena o Carles Sanjaime). Y la población de Alberic, por otro lado, se utilizó durante el rodaje para representar el Tetuán de los años cincuenta.
Neckan, que en hebreo antiguo significa tanto justicia como venganza, sitúa su acción en abril de 1956. Son los últimos días de la presencia española en Marruecos, y Santiago, un joven abogado, hijo adoptivo de un importante político franquista, llega a Tetuán, capital del Protectorado. Su misión es la de encontrar una familia muerta en un incendio. Pero, semanas antes, alguien le ha hecho llegar un anónimo y una fotografía…
Pablo Rivero, actor especialmente popular por su larga participación en la serie televisiva Cuéntame cómo pasó, es el protagonista de Neckan y con él hablamos al respecto antes de un estreno que se ha hecho bastante de rogar.

Ha pasado ya un tiempo desde el rodaje de la película…

Sí, es muy curioso, porque a mí me llega ahora el estreno y es una grata sorpresa, pero, claro, ya me parece algo como de otra vida. Se ha retrasado bastante tiempo, sí. Es curioso, porque cuando a mí me llegó el guion de la película, claro, yo había hecho la serie (Cuéntame cómo pasó) como más periodista… Esto lo rodamos hasta finales de septiembre y yo en octubre me reincorporé a la serie, y, curiosamente, la trama se parecía mucho a la de la película: un personaje en busca de una verdad, una trama policiaca, tiene que tirar de una persona que tiene al lado y que le asquea… Se parece mucho. Claro, cuando yo rodé Neckan no había nada de esto en la serie, entonces creo que fue muy bueno para mí porque cogí muchas tablas. También es verdad que yo ahora veo la película y hay cosas que rodaría de una manera distinta. Es un personaje que es muy hermético, muy cerrado…

Muy contenido también.

Muy contenido. Esa es la propuesta de Gonzalo (Gonzalo Tapia, el director), que a mí, por otro lado, me viene muy bien porque se diferencia mucho de mi personaje en la serie, que es todo lo contrario: muy emocional. Eso es muy interesante, pero claro, cuando ves películas con perspectiva, como gracias a dios aprendes, hay cosas que quizá habría hecho de manera diferente. Pero bueno, estoy contento con el trabajo, tampoco estoy hablando de nada grave.

¿Cómo ha sido ese crecimiento del que habla?

Bueno, quizá no se trata a veces de uno mismo, sino de que las dos cosas se ruedan de una manera muy diferente. En el cine se va por planos, no se rueda por orden cronológico, las distancias son mayores… A veces hablaba como si estuviera a otra distancia… Bueno, quizá era cosa de estar más listo y haber preguntado más.

¿También sugerir más?

Yo sugerí mucho. Ahí estuvimos mano a mano con Gonzalo y no me quedaba otra. Yo me implico mucho en los rodajes y, bueno, intento estar a favor para que las cosas vayan lo mejor posible. Pero, vaya, aquí tuvimos un equipazo y todo está a la altura.

La película se desarrolla en un momento muy concreto de la historia de España. ¿Usted tenía conocimiento de lo que sucedió entonces?

Creo que ese es uno de los méritos de la película, que con un formato de thriller te está contando cosas que yo, la verdad, no tenía muy recientes, como el tema de la masonería, la Institución Libre de Enseñanza… Desde luego, tengo claro que en todas las épocas de represión los valientes siempre abren camino.

Su personaje sí que no tenía ni idea. Ha crecido en una especie de urna, aislado de la realidad profunda de las cosas.

Claro, y además sobreprotegido. Es un poco de lo que habla Neckan. Normalmente, esta es una de esas típicas películas norteamericanas en las que un personaje que no tiene una vida fácil encuentra sus raíces y cambia para mejor. Sin embargo, aquí lo que vemos es un tipo que ha tenido una muy buena vida, sus padres lo han cuidado muy bien, está acomodado, y de repente, cuando se encuentra con esas raíces, tiene que decidir para qué lado ir.

La película pone en cuestión muchas cosas: la familia, la verdad…

Hay un punto de partida que me parece muy interesante, que es, como ya he dicho, que mi personaje es un tipo que vive muy bien, quiere a sus padres… Pero de repente recibe un golpe muy duro y se ve obligado a ser una especie de héroe contra su voluntad. No es ni el héroe americano, ni Alcántara, que sí que quiere cambiar las cosas. Este otro es al revés.

No es un héroe. Bueno, no al estilo clásico. Pero es un hombre armado con la curiosidad y la honestidad, que son dos armas letales.

Sí, lo que pasa es Gonzalo hace una apuesta muy valiente respecto del final y lo deja bastante ambiguo. Hace poco vi una película, Manchester frente al mar, buenísima, y también pasan esas cosas, que no todo es blanco y negro. Porque la vida es así, y eso a mí me gusta.

¿Y el amor? Uno de los misterios de la película la tentación amorosa a la que es sometido su personaje.

Claro, él se siente muy atraído por esa chica tan guapa, juguetona… También Gonzalo ahí juega con la ambigüedad, aunque luego se desvela el misterio.

Y hablando también de carne, enseña usted un cuerpo realmente envidiable en la película. Parece que se cuida y se machaca mucho…

Bueno, me lo trabajé mucho para la película, sí, porque como se hablaba mucho de que mi personaje era muy recto, ni bebía, ni fumaba, era atleta, hacía gimnasia… Bueno, Gonzalo no me lo pidió, pero estaba en guion, con la escena del bañador…

Pero ese cuerpo no se consigue así como así, es de alguien que ya tiene una trayectoria…

Yo no soy así. En la serie estoy más normal, y ahora he hecho una película y he adelgazado mucho… Hago ejercicio, sí, pero dependiendo del personaje y dónde tengo que estar, lo hago de una manera o de otra. Ahora he tenido que estar mucho más delgado y el ejercicio que he hecho ha sido mucho más aeróbico. Luego, si tengo que ser atleta y coger pesas, pues ahí, con un entrenador y dejándome la vida. A mí me gusta, lo llevo muy en paralelo, porque creo que al final es una manera de estar conectado con la historia y con el personaje.

¿Cómo fue el rodaje por València, concretamente por Alberic y esa zona, alguna cosa reseñable?

Lo más significativo es que se recrea muy bien el Tetuán de la época, cuando estuvimos casi todo el tiempo en València. Nos aprovechamos de los pueblos de al lado, de lo bien que nos trataron, y hubo un equipo de arte maravilloso. Bueno, y en Tetuán también todo genial. A nivel personal fue una experiencia estupenda.

¿Qué pasa con esa otra película suya rodada en València, Paella Today?

Pues ahora están montando. Fue muy divertido, porque además yo tenía muchas ganas de hacer una comedia. César Sabater se puso en contacto conmigo, me mandó el guion… Y el personaje es muy gracioso. Por ese personaje tuve que adelgazar.

¿Le gusta la comedia? Tiene usted pinta de serio…

Me encanta la comedia y yo soy muy payaso. Tenía mucho interés en hacerla. Además, César le ha dado un toque… Es una comedia, pero no es la típica comedia comercial un poco feísta. Le ha dado un punto indie, tiene mucho plano-secuencia… Es muy de actores también. Creo que quedará bien.

También le gusta escribir. ¿Qué hace?

Sí, estudié Comunicación Audiovisual fundamentalmente porque me gustaba escribir. Tengo un par de guiones, tengo cortos, y ahora, en primavera, voy a sacar mi primera novela. No me dejan ni decir el título. Es en lo que estuve trabajando fundamentalmente el año pasado. Es un falso hecho real que transcurre en los años noventa, con aires de novela negra.

¿Por qué hizo aquel parón en Cuéntame…, tan sonado?

Bueno, cuando terminé Cuéntame estaba con una obra de teatro hasta enero. Siempre me resistí a que acabase el verano. Tenía el proyecto de la novela principalmente. Y en abril empezaba a ensayar otra obra en el Teatro Español, pero tuve la mala suerte de que, entre otras cosas por estar sentado mucho tiempo escribiendo, tuve una hernia discal. Nada, tuve que parar, no pude hacer la obra de teatro, tampoco pude reincorporarme al final de la temporada pasada de Cuéntame como tenía previsto… Entonces, estuve con la novela, en rehabilitación. Después iba a hacer en septiembre otra obra de teatro con Tomaž Pandur, pero, tristemente, falleció (en abril de 2016)… Bueno, la vida ha ido colocando las cosas a su antojo. En fin, que principalmente estuve con la novela hasta que he podido trabajar. Luego, ya la película en septiembre y ya la serie.

Esa serie, Cuéntame, es el perfecto salvavidas para un actor, ¿no?

Sí, pero tuve mala suerte, porque aquel proyecto teatral que tenía también era muy físico, un guerrero, y me implicaba mucha energía. Yo, cada vez que tengo un proyecto así, prefiero no estar en la serie, porque eso implica no asistir o retrasar ensayos, y en Cuéntame es un descoloque para ubicar las jornadas conmigo…

Cuéntame le ha ido muy bien, pero también le habrá fastidiado alguna cosa, ¿no?

Bueno, sí y no…

¿Y ahora qué más viene?

Pues probablemente tenga una película en verano, pero no está todo cerrado, así que…

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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