El esperpento español

· 25 de febrero, 2017

Fotografía: Juan Carlos Toro


La compañía andaluza Tras el Trapo Teatro recala en la sala Círculo (Benimaclet), los días 3, 4 y 5 de marzo (de viernes a domingo), con la obra Leche y picón, cuya trama se desarrolla en un hospital para enfermas mentales. El montaje, dirigido por Gaspar de la Zaranda, está intepretado por María Duarte y Ana Oliva.

«La oscura y solitaria cámara de un recoleto hospital para enfermas mentales es el escenario de Leche y picón. Un personaje quijotesco, Margarita, víctima de un atracón de ideas liberales y patrióticas, es visitado por los fantasmas de su pasado. Estas máscaras de carnaval le harán revivir, al tosco compás de los tambores, acontecimientos ajados y deformados por su desatinada imaginación.

«Con mucha guasa y mordaz retranca, en este trabajo se abordan, desde la ironía y el esperpento, conceptos tan universales como la integridad, la lealtad, el conformismo o la ingratitud. Leche y picón nos muestra una realidad (la España del siglo XIX) con sospechosa e inquietante similitud a la de nuestros días».

Así es el texto original de Javier Padilla (suya es también la dramaturgia) que, interpretado por María Duarte y Ana Oliva, ambas bajo la dirección de Gaspar de la Zaranda, se representará en el Teatro Círculo, de Benimaclet, los próximos días 3, 4 y 5 de marzo, a las ocho y media de la noche.

Leche y picón es una producción de la compañía andaluza (Jerez de la Frontera, Cádiz) Tras el Trapo Teatro, integrada por María Duarte y Ana Oliva, dos actrices con una amplia y rica experiencia en la interpretación. Ana, según explica la propia compañía, se formó como actriz en los laboratorios de experimentación escénica de La Zaranda. En el año 2000 conoce a María Duarte durante un casting para la ópera flamenca de Manuel Morao Tierra cantaora, y desde entonces comienza una estrecha colaboración profesional que cristalizará en la producción La niebla (2006), obra basada en el poema homónimo de José Mateos y dirigida por Gaspar Campuzano.

«Cuando sobre un escenario veo vestigios de ese oscurantismo esperpéntico con su particular humor de mala leche ironizada con la miel del pueblo llano, estoy mas atrapada en la puesta en escena. Leche y Picón tiene todo de esperpento, desde la actuación hasta la puesta en escena, y mucho de mala leche camuflada en la ternura de una loca y su criada, que juegan, juegan mucho y eso es cuanto mas divertido para ellas y contagioso para el público», escribe Coral Igualador Poveda sobre esta obra en la revista cultural Tarántula.

La obra Leche y picón fue estrenada en octubre de 2012, en el FITCA (Festival Iberoamericano Contemporáneo de Almagro). A comienzos de 2013 fue llevada al festival Tres Noches Españolas (París).

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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