El President y el psiquiatra: Humor en el Teatro Principal de València

· 22 de febrero, 2017

Fotografía: Urban


La oportunidad solo se podrá aprovechar durante cinco días en el Teatro Principal de València. Desde hoy, miércoles 22 de febrero, hasta el próximo día 26, domingo. Es el tiempo que permanecerá en cartel una nueva comedia producida por la Sala Muntaner de Barcelona, tras el estupendo sabor de boca que dejó recientemente «El test». En esta ocasión se trata de L’Electe, una obra escrita por Ramon Madaula, dirigida por Jordi Casanovas e interpretada por el propio Madaula y Roger Coma. En el punto de mira de un psiquiatra, un joven president de la Generalitat de Catalunya antes de su, al parecer, casi imposible discurso de investidura.

En resumen, la cosa va así: Un joven político acaba de ser elegido president de los catalanes. En breve, tiene que pronunciar su discurso de investidura, pero no es capaz de ensayarlo sin que un terrible tic le deforme ridícula e hilarantemente la cara. Urge un psiquiatra que resuelva rápidamente el problema e impida que el político haga un tremendo ridículo. La batalla está servida, porque…

Bajo la dirección de Jordi Casanovas, Roger Coma interpreta al atribulado político, mientras que Ramon Madaula (autor también del texto) incorpora al psiquiatra. Este último es quien, a partir de ahora, nos introduce en los entresijos de un montaje que no entra en profundidades ni críticas políticas, sino que busca, expresa y directamente, divertir a los espectadores.

Ramon Madaula explica los orígenes del texto diciendo que nació como una obra de media hora con la que quedó finalista de un concurso de dramaturgia en su Cataluña natal. Suficiente aliciente para seguir trabajando en ella y extenderla hasta la hora y cuarto de duración que tiene ahora.

«El punto de partida de la historia es muy simple -nos dice-: Un president electo de la Generalitat de Catalunya tiene una serie de problemas que, el mismo día de su investidura, le incapacitan para pronunciar el discurso correspondiente. Entonces, se ve forzado a pedir ayuda a un profesional, un psiquiatra. Y a partir de aquí, llega un poco la historia de este hombre.

«Quiero dejar claro -prosigue el actor y dramaturgo catalán- que L’Electe es una comedia. No hay en la obra ninguna reflexión profunda ni crítica concreta sobre la política. Yo hace pocos años que escribo, y, en buena medida, lo hago para responderme preguntas a mí mismo. En este caso, la pregunta era cómo alguien puede estar tan loco como para presentarse a presidente de Cataluña, o de España, o de donde sea. La respuesta evidente, por poder, no me valía; al fin y al cabo, después resulta que tampoco tienen tanto poder. ¿Dinero? Tampoco… Y además, aunque lo hagas bien, te van a dar por todas partes y, probablemente, pasarás a la historia como un mal presidente. También podrías pensar que es por ayudar a su gente y arreglar al mundo, pero después ves que no…

«Entonces, ¿qué impulsa a una persona a dejarse la vida, porque se dejan la vida para ganar las elecciones y después gobernar -insiste Madaula-. Esto es algo que me inquieta, porque, muy probablemente, quizá haya razones más profundas, que procedan de la infancia, del entorno familiar… Bien, pues a través de este president veremos un poco de dónde le viene la necesidad de tener ese cargo», concluye el actor.

Si es necesidad, se tratará de suplir alguna carencia, sugerimos. Y Ramon Madaula asiente de inmediato. «Bien visto -responde-. Yo creo que lo hacen por necesidad. Hay una necesidad personal de estar ahí, precisamente, porque hay un vacío, una carencia en su vida. Pero, ojo, que en realidad yo no tengo ni idea, porque no soy psiquiatra ni psicólogo, me lo he inventado todo», advierte el autor.

Y, por fin, se confiesa del todo: «Mi punto de referencia son los actores, porque ese mundo sí que lo conozco muy bien. Hay gente como yo, a la que le gusta salir a un escenario. Sales para que cientos de personas te miren, cuando esa es la cosa más incómoda del mundo. Además, te critican. En fin, que yo creo que los intereses en el actor y en el político deben de ser parecidos. En este sentido, parto de la base de que, si no padeciéramos un trastorno narcisista, que es muy común y no es tan grave, ni los politicos ni los actores nos dedicaríamos a esto, llevaríamos una vida normal. Sí -se reafirma Madaula-, creo que es muy extrapolable, que hay una necesidad de admiración, de reconocimiento, de gloria».

Queda claro, por lo tanto, que en esta comedia titulada L’electe hay una evidente autocrítica por parte de su autor. Una autocrítica armada por un humor arraigado en el «costumbrismo catalán -explica Ramon Madaula-, que seguro que también se entenderá muy bien en València. Yo soy de Sabadell -prosigue-, de una familia muy catalana, y los catalanes tenemos cierta dificultad para mostrar nuestros sentimientos. Cuando era pequeño, mis padres no me decían te quiero, nunca nos abrazábamos… Creo que esto define bien el carácter catalán, con sus virtudes y con sus defectos, y este hombre, el político protagonista de la obra, tenía desde pequeño esta carencia afectiva porque viene de una familia de la burguesía catalana. A partir de aquí, hay una serie de retratos del carácter catalán, que a la gente les hacen mucha gracia. Sí, hay, por lo tanto, una crítica del carácter catalán, pero también hay amor, porque ese carácter tiene su parte buena: ese sentido del ridículo, esa cosa a la que le dicen seny, y que nadie sabe muy bien qué es. En fin, L’Electe es un retrato de ese señor que es hijo de charcuteros y llega a president de la Generalitat de Catalunya porque en su casa interesaba mucho más la charcutería que la familia», concluye Madaula, no sin antes pronunciar unas sentidas palabras de elogio para su compañero de reparto: «Roger Coma, aparte de que lo hace muy bien, da esa imagen de político de cuarenta y pico, que va con chaqueta y sin corbata, de centro derecha, de centro izquierda… Puede ser cualquiera de los que ahora están por ahí: Junqueras, Puigdemont, Pedro Sánchez, Rivera. L’electe no es ninguno de ellos, pero podría ser cualquiera».

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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