Fred Cavayé: «La tacañería es algo terrorífico»

· 20 de febrero, 2017

Fotografía: Urban


Otra película que acaba de llegarnos desde el lado norte de los Pirineos. Ahora se trata de Manual de un tacaño, un filme firmado por Fred Cavayé, quien entra con ella en el terreno de la comedia después de haber rodado thrillers como Cruzando el límite, Cuenta atrás o Mea culpa

Fred Cavayé como director y Dany Boon en el papel protagonista (magníficamente acompañado por esa estupenda actriz llamada Laurence Arné). La comedia francesa Manual de un tacaño cuenta la peripecia de François Gautier, un tacaño en su máxima e incluso esperpéntica expresión, cuya vida se ve trastocada cuando una desconocida hija de dieciséis años y el amor de una mujer irrumpen en su vida.

¿Por qué este cambio de género desde el thriller? Y, por otro lado, ¿su experiencia teatral en la comedia le ha sido útil, o cine y teatro son dos géneros tan diferentes que no le ha servido de nada?

Bueno, cuando eres director, realizador, lo que quieres es contar historias que te gustan. Cuando me hablaron de una película sobre un tacaño, me encantó inmediatamente, sobre todo, porque el tema me interesaba, más allá de que fuera una comedia o no. Pero, desde luego, también considero que es muy interesante cambiar de género y ampliar el espectro de lo que puedes hacer o te pueden proponer. Respecto de mi anterior experiencia teatral, es muy importante, especialmente para la dirección de actores. Y quizá más para las comedias. Me ha ido muy bien haber abordado el thriller primero y luego hacer una comedia, porque he ido aprendiendo el trabajo con los actores.

La película muestra a un tacaño llevado al extremo. Podríamos decir incluso que la suya es una visión esperpéntica, que muestra los diferentes aspectos de la tacañería en forma de gags, aunque respetando la coherencia de la película. ¿Por qué eligió este modo de abordar la historia?

Porque me parecía interesante llevar muy lejos esa neurosis. Pero tampoco quería que la película se quedara ahí, y esa estructura, esa manera de contar, me permitía ir rápido, dotar a la película de un ritmo que impidiera el aburrimiento. El tema, por otro lado, es la vida de un tacaño en la que se sacan a la luz los elementos más sombríos, más oscuros, porque el personaje del tacaño es melancólico-patético, y la historia por sí misma tenía que ir hacia algo más emotivo. No hasta el punto de que ese tacaño se cure y se vuelva generoso, pero sí que, al menos, se produjera en él una toma de conciencia, de manera que, aunque no pudiera abrir su cartera, sí pudiera abrir el corazón.

Pues, entrando un poquito más a fondo en lo que dice, su protagonista es un gran neurótico, pero al tiempo está dotado de una gran sensibilidad. ¿Ve usted la tacañería, al menos en este caso, como el modo que un gran tímido tiene de ocultarse del mundo?

Bueno, este es un personaje que, básicamente, tiene miedo; al futuro, a la vida, a todo. Y, como tiene miedo, sí, se mete en su concha como un caracol.

Su personaje protagonista de Manual de un tacaño tiene sus referencias en el Louis de Funès de El avaro y el famoso personaje Mr. Bean de Rowan Atkinson. ¿Por qué elige para su película a Dany Boon, ve muchas similitudes entre él y los otros dos actores?

Quería tener a un personaje en el que se viera lo burlesco, que nos permitiera profundizar más, llegar más lejos en la caricatura, aunque también es verdad que creo que en la vida real hay incluso tacaños peores que el protagonista de la película… En cuanto a Dany Boon, el personaje tenía que ser interpretado por un gran referente cómico, porque creo que, en caso contrario, la película resultaría demasiado oscura, y lo interesante en este aspecto es que los lados oscuros estén en el subtexto. En Francia, la verdad, no sé quién más podría haber interpretado el papel con estas premisas: interpretar a un personaje malo, pero lograr al mismo tiempo que el público no le odie, sino que incluso, como en el caso de Louis de Funès, le guste; que se ría de su maldad, de su mezquindad, y al tiempo sienta afecto por él.

Elige como ambiente para la historia una de esas urbanizaciones donde todo el mundo se conoce. ¿Por qué, quizá todo sería diferente en otro escenario?

Quería crear un decorado que fuera como el mundo real, pero también un poco especial. Así es la urbanización, con todas esas casas idénticas unas a otras, con los vecinos paseando todo el día los cubos de basura… Me parece divertido y, al mismo tiempo, desfasa un poco la realidad, ¿no? También me parecían interesantes esos pequeños chalets rodeados de grandes torres. Por otro lado, si miras bien, a esto se añade el hecho de que el tacaño no ha hecho nada en su casa, mientras que la casa del vecino tiene un mantenimiento mucho mejor. Es flagrante, en este sentido, el momento en que se encienden las luces de Navidad, ¿no te parece?

Manual de un tacaño es una nueva comedia francesa que se estrena en España. ¿Cree en un humor universal, cómo le parece que reaccionarán los españoles ante su película?

Yo creo que las comedias francesas que han ido bien en España han tenido éxito porque el tema también podía tocar vuestra fibra emocional. Por eso creo que la historia de un tacaño también le gustará al público español, al fin y al cabo, todo el mundo tiene sus propios tacaños…

Ya que lo dice, ¿conoce usted bien a algún tacaño. No será usted mismismo uno de ellos, verdad…?

No, no, no lo creo… Soy todo lo opuesto a un tacaño, lo que, de todos modos, también es una neurosis, evidentemente… En fin, claro que tengo referencias de tacaños a mi alrededor. Todos conocemos a gente tacaña, y lo divertido es que a menudo los tacaños no son personas sin dinero, suelen ser bastante ricos, porque no gastan nada. Además, quien es tacaño nunca lo reconoce, siempre dirá que es ahorrador, que no le gusta despilfarrar… Esto me parece interesante, porque esta es una enfermedad terrible, es algo terrorífico: si lo pensamos detenidamente, un tacaño no puede amar al otro.

Antonio M. Sánchez

Redactor de URBAN. Licenciado en Geografía e Historia. Máster en Comunicación y Periodismo. En "Levante-EMV" desde 1984. Ex-jefe de edición de "La Cartelera".


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