Por el monstruo

· 20 de octubre, 2016

Volumen 38:

«Las historias son criaturas salvajes.
Cuando las sueltas, ¿quién sabe los desastres
que pueden causar?»

(Un monstruo viene a verme, Patrick Ness)

Esto no es una crítica. Las críticas las hacen —maravillosamente bien— nuestros expertos. Esto es sólo un puñado de emociones. Las mías, por si sirven de algo. Vi Un monstruo viene a verme, la película de Jota Bayona, el fin de semana de su estreno. La dejé reposar. Y brotaron, repito, mis emociones.

Pero no tanto por el niño, la madre y la abuela (otra madre). Tampoco por el cáncer, por la enfermedad, la pérdida. No es por el sufrimiento, la incomprensión, el bullying o la desesperanza. Ni siquiera por el (doloroso) adiós a la niñez, ni por la soledad, la ira, el miedo y la culpa (siempre la culpa). O el perdón. Es por el monstruo. Por lo que ese monstruo representa. Por la imaginación y los sueños —pesadillas incluidas— que la habitan (territorios de libertad y de verdad). Por los narradores, los trovadores, los juglares, el cantar de ciego, la tradición oral. Por los que pintan, ruedan, escriben, recitan, leen, cantan, inventan, crean. Por los dibujos que cobran vida —los que suma Bayona al libro de Ness— y los cuentos (sin hadas) que se hacen realidad. Por los árboles curativos —como el tejo— que echan un día a andar, por las fieras (internas) sanadoras. Es por todos los que cuentan historias. Por las historias.

Y, ahora, si me disculpan, mis monstruos particulares llaman a la puerta. Y no esperan.

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


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