Noches de verano (I)

· 23 de junio, 2016

Volumen 21:

«Ya no bailará más para vos, princesa» le dijo. «¿Por qué?» preguntó la princesa. «Porque se le ha roto el corazón». Y la princesa contestó: «De ahora en adelante, que todos los que vengan a palacio no tengan corazón»

(El cuento de la princesa y el enano, Óscar Wilde)

Las noches de verano los niños cenábamos bocadillos en la calle. Los mayores sembraban la acera de hamacas multicolores. Nosotros ocupábamos taburetes bajos. Entre juego y juego, les escuchábamos contar historias que se nos antojaban leyendas. Los abuelos, silentes y sabios, nos enviaban de tanto en tanto al estanco y nos regalaban caramelos. En los bolsillos de los abuelos siempre había pictolines.

Las noches de verano, cuando había llovido, olía a tierra mojada. El olor de la vida. Las calles se teñían de rojo y todo parecía más atado, más cosido, más sólido. Las noches de verano las chicas nos trenzábamos el pelo las unas a las otras. Las más osadas, se perforaban las orejas. Nadábamos en la piscina y la luna, temblorosa, se metía con nosotras en el agua. Bailábamos en las verbenas, caminábamos ligeras y los vestidos revoloteaban alrededor.

Las noches de verano estirábamos las horas, el asfalto y los tacones. Y acortábamos las faldas. Se nos iban los pudores, las reservas y las prisas y cantábamos desde ventanas y ventanillas. Las noches de verano cenábamos en las terrazas y, con el dedo, dibujábamos nuestras iniciales en la arena de playas paradisíacas o en las ruinas de ciudades milenarias. Pero entonces, siempre, llegaba el otoño.

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


Te puede interesar...