Amores diminutos

· 12 de febrero, 2016

Volumen 2:

«Pero el amor, esa palabra…»

(Rayuela, Julio Cortázar)

Esta carta no versará sobre el Amor, sino sobre los amores. Pequeños, imperfectos, no correspondidos, perecederos, incluso fugaces. Convencionales o diferentes, desiguales, no importa si bendecidos o incomprendidos. Diminutos, del día a día, ni sagrados ni intocables ni sublimes.

Esta celebración del amor —llámese San Valentín, Sant Donís, Eros, una fecha señalada, un día cualquiera, una noche loca— iba a ser otra. Pero un actor «del ombligo a la lágrima» -como un amigo definió a Juan Echanove- y una sonrisa ancha como la de Cuchita Lluch se abrieron en canal para hablar del suyo, de su amor, con mayúsculas unos días y minúsculas otros, supongo. Un amor real, asumido y peleado, consciente, y festejado día a día.

Y luego una película como Carol -de Todd Haynes, en cartel- que no es que hable del amor entre mujeres, es que habla del amor. Y tampoco en mayúsculas. Un sentimiento contradictorio, voluble, bien susurrado bien gritado. No tan bueno, no tan malo. Un amor con tanta plenitud como dolor, y precio a pagar. Amores postreros (Haneke) que no dan la espalda ni a la decrepitud. O amores incipientes con toda su fresca torpeza. En Moonrise kingdom (Wes Anderson, 2012), una niña se perfora la oreja para colgarse un pendiente de aguja y escarabajo que le ha regalado su pequeño enamorado. Y eso es amor. Amor minúsculo. El grande.

Susana Golf

Susana Golf es la directora de la revista Urban. Periodista de Levante-EMV desde 1988, ha sido jefa de sección de Valencia y de Sociedad y coordinadora del suplemento Extra Moda.


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