Urban · Moda

Trilogía: amarillo, rojo y blanco

· 28 de marzo, 2018

Fotografía: Rubén Ibáñez


Texto: Álex Villar

Mi fascinación por el abrigo como prenda emblema se inició a través de la literatura de mi etapa preadolescente. La inquietante imagen nómada de Momo de Michael Ende, con su abrigo desgastado, casi harapiento, fijó en mi alma una idea de cultura suburbana y una tendencia indómita al melodrama concretado en el abrigo oversize como relato grunge. Con el tiempo lo del oversize se ha convertido en una exigencia de mi nueva dimensión corporal, que además se alía con un total look en negro por aquello de disimular volúmenes. Pero el abrigo ha continuado siendo esa pieza contundente en todo estilismo que por sí sola es capaz iniciar una historia, ocultar un mensaje o trasgredir los códigos sociales y estéticos.

La reciente ola de frío nos ha brindado la oportunidad de dar al abrigo una función real además de estética, al tiempo que nos retrata como personajes únicos del paisaje urbano. La rabiosa actualidad nos ha ofrecido tres abrigos en tres colores, que exponemos a manera de relato haciendo un guiño Kieslowski: amarillo (que no azul), rojo y blanco. Si bien íbamos a empezar por el azul, a principios de semana Melania Trump desbancó mi idea inicial elevando el amarillo a la cima de todo pódium literario. Unlook apoteósico con jersey de cuello alto y abrigo amarillo combinado con falta y guantes de cuero marrón. Melania es experta en crear polémicas con sus abrigos, a partir de aquel Flor 3D de Dolce & Gabbana valorado en 46.000 euros. Pero ahora se supera con este abrigo de Ralph Lauren que -como oí en voz de mi adorado Boris Izaguirre- no es ni limón, ni canario, «es amarillo cabreo rotundo de una Melania» que saca carácter ante el presunto último escándalo sexual de su marido y una profesional del cine para adultos.

Si la cara es elespejo del ama, este abrigo amarillo echado sobre los hombros es el resultado de un último taconazo a bordo del avión privado momentos antes de aterrizar en Ohio. Ponemos palabras y silencios en esa «no acción» de ofrecer la manga al marido en lugar de la mano.

Rojo es color del amor, la pasión, la vida y también de Caperucita que es despertada cada invierno por Carolina Herrera para colmar la calle de sonidos, sensaciones y fábulas de moda en la ciudad. Como dicen los expertos es un color no apto para todas las pieles y cabellos, pero me pasaría horas acariciando a escondidas -al borde de la elifilia- el abrigo cruzado de crepe rojo de esta colección de invierno. Blanco es color pureza, aristocrático y radical al mismo tiempo para la conquista del asfalto. En justo medio de la elegancia y la sofisticación tenemos el abrigo maxi de Juanjo Oliva para Elogy de El Corte Inglés. De belleza casi jónica, hasta los pies, protege la feminidad camuflándose bajo la nieve, bajo la lluvia, en un salto cosmopolita del espacio natural al del artificio.
Me quedo con la miel en los labios, con ganas de saber más de estas tres historias apenas hilvanadas de tres mujeres, tres protagonistas marcadas por un abrigo y su color en los últimos coletazos de un invierno casi frío.


Te puede interesar...