Urban · Moda

Fiesta de los Maniquíes

· 28 de marzo, 2018

Fotografía: José Luis Abad


Texto: Susana Golf

En 1937 Cynthia, bella y distante en Nueva York, fue portada de Life. Solo que Cynthia no era de carne y hueso. Era un maniquí, obra de Lester Gaba, tan real que se convirtió en celebridad. Y, 80 años después, ha inspirado al diseñador valenciano Juan Vidal.

Ya casi no llueve fuera, en la Puerta del Sol de Madrid, junto al famoso kilómetro cero y bajo el reloj de las campanadas. Tras los arcos marmóreos y los modernos ascensores de cristal de la antigua Casa de Correos, actual sede de la Presidencia de la Comunidad, en un par de cuartos comunicados entre sí cuelgan de los burros que rodean las paredes, como desmayados, decenas de vestidos. Debajo de cada uno de ellos, a punto de echarse a andar, un par de botas, puntiagudas y acordonadas. Juan Vidal, abrigo oversize, atiende a un grupo de periodistas extranjeros. Juan Vidal… ¿necesita presentación a estas alturas? Nacido en Elda, en el seno de una familia dedicada de siempre a este mundo, su mundo, con formación -y sensibilidaden bellas artes y moda y una carrera cuajada de premios: VFW, Who’s on next de Vogue, MFWM en varias ocasiones, Premio Levante-EMVSociedad
2017, Nacional de Moda…- Y entonces Juan empieza a hablar de Cynthia…

Cynthia, el maniquí que fascinó a una sociedad cuando aún era fácil, o posible, dejarse fascinar. Creada por el artista Lester Gaba para los escaparates de Saks Fifth Avenue -¿llegó Gaba a enamorarse de ella?- cobra vida durante un tiempo: protagoniza películas, frecuenta clubes nocturnos, asiste a la ópera, recibe regalos e invitaciones. Cynthia la colección [Juan Vidal, invierno 2018] habla del creador y su creación, del deseo hecho realidad, de la ilusión de una mujer, de la vida al otro lado del escaparate, del sueño, de la belleza…

¿Cómo? En tonos empolvados de escaparate eterno; en estampados de boutiques, maniquíes y ventanas, en el rostro impertérrito de Cynthia y la sombra de su ‘padre’; en lazos -símbolo máximo de la sofisticación en los años 30- deconstruidos y envolventes; en faldas de cintura alta y aberturas; en negro y plata, lamé y lentejuelas de dolce vita; en terciopelo líquido azul; en abrigos de grandes volúmenes; en broches en forma de flor y pendientes-corazón de strass; en grises y cuadros de ciudad; en paletas otoñales de granates, rojos y malvas y en ese rosa Pompadour… Cynthia, la maniquí que vivió como una diva, acabó deslizándose un día del sillón de un salón de belleza y se hizo añicos. Ella y el sueño que ella era. El jueves pasado, en la Real Casa de Correos, junto al kilómetro cero, bajo el reloj de las campanadas, Cynthia volvió a la vida.


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